Prime Video había hipotecado parte de su futuro a 'Los Anillos de Poder'. De momento sólo tiene dudas

Prime Video había hipotecado parte de su futuro a 'Los Anillos de Poder'. De momento sólo tiene dudas
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Entre polémicas, fervientes defensas y ataques furibundos, la ambiciosa 'El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder' ha puesto punto y final a su primera temporada, dejando claro que esto es solo el principio. Aunque se han cerrado algunos enigmas de la temporada, como la identidad de Sauron, prácticamente todos los arcos quedan abiertos: la relación entre elfos y enanos, el viaje del Extraño y, cómo no, el largo periplo de Galadriel.

Y sobre todo, y por encima de todos ellos, hay un enigma que vale la pena intentar responder: qué ha supuesto 'Los Anillos de Poder' para Amazon. La inversión económica ha sido mayúscula, pero... ¿ha valido la pena? ¿Los resultados son los que esperaba la empresa de Jeff Bezos? Aunque es un poco pronto para ver respondidas todas esas preguntas, vamos a intentar llegar a algunas conclusiones sobre sus resultados.

Dinero de Amazon. Hace apenas unas semanas descubríamos que las cantidades monstruosas de dinero que se aseguraba que Amazon había pagado para conseguir los derechos de la obra de Tolkien no eran tantos. Es más: Netflix era la que había estado dispuesta a pagar 250 millones de dólares, con una propuesta "estilo Marvel" que no convenció a los herederos del escritor. Amazon pagó algo menos, y luego invirtió 465 millones de dólares en el desarrollo de esta primera temporada.

Todo ese dinero ha estado bien invertido desde un punto de vista visual: los excelentes efectos y el espectacular acabado visual de las escenas en exteriores elevan la serie a niveles cinematográficos. Pero... ¿y en términos de audiencia? Amazon anunció, tras el estreno del primer episodio, que 25 millones de personas vieron la serie en su primer día. En Variety, la jefa de Amazon Studios Jennifer Salke declaró, cuando la primera temporada había superado su ecuador, que se acercaban ya a cien millones de espectadores, con expectativas de que creciera de cara al final de la temporada.

Audiencias con dudas. Aunque no tan opaca como Disney+, que no facilita cifras de audiencia de ninguno de sus estrenos (recordémoslo cuando el fandom hable de éxitos y fracasos a conveniencia de las series de Marvel y 'Star Wars'), es complejo calibrar hasta qué punto hay una audiencia en firme para la serie. Amazon siempre habla de cifras globales de su servicio Prime, que no solo abarca la plataforma de streaming, sino también su sistema de bonificiciones en compras para miembros suscritos al servicio.

Por eso se hace complicado determinar hasta qué punto "la serie de televisión más costosa de la historia" ha encontrado un público que la respalde, como mínimo, a la altura de esa apuesta. De momento solo hay que entrar en cualquier crítica de la serie para encontrar una avalancha de furibundas opiniones, positivas y negativas, que tanto reivindican dudan del trabajo de la productora. Amazon ha tenido que poner en marcha la táctica de borrar puntuaciones exageradamente bajas de agregadores de notas que poseen, como IMDB o la propia plataforma de Prime Video para, en sus palabras, evitar el review bombing.

Empresas analistas de datos como Parrots Analytics han medido la demanda de la serie atendiendo a factores como el impacto en redes sociales o número de descargas, y el resultado es positivo: 30'5 más veces de demanda que la media de series estadounidenses en su primer mes de vida (esto es, la mitad de la primera temporada). Está por debajo de las 55 veces más de demanda de 'La Casa del Dragón', lo que equivale al doble de audiencia, y son datos que hay que tratar con precaución, pero el balance positivo es indiscutible.

Tolkien, ese imposible. Amazon quizás ha errado en el tiro en una cuestión: pensar que porque un autor literario plantee una historia muy clara, eso quiera decir que no hay nada detrás. A 'Los Anillos de Poder' se le escapa que detrás del matemático maniqueísmo de las historias de Tolkien también hay un "mensaje", uno que es complicado de adaptar para las nuevas generaciones de espectadores, acostumbrados a narraciones con más claroscuros. Por eso los fans tradicionalistas del autor se están revolviendo.

Y eso que la serie está indiscutiblemente delineada con los fans de Tolkien en mente, como demuestra el hecho de usar personajes conocidos de su trilogía canónica, como Sauron o Galadriel, recurrir a los anillos como Mcguffin (y cuya presencia posiblemente se incrementará en futuras temporadas) o jugar con el fan a visitar zonas conocidas o a recurrir a personajes ya creados. Con todo, algunos aspectos de la narrativa, el ritmo y la fidelidad a la letra de lo narrado por Tolkien en obras como 'El Silmarillion' ha sido puesto en duda.

¿Es posible un futuro para 'Anillos de Poder'? Por supuesto: los propios showrunners declaraban que esta primera temporada era un doloroso primer paso en el que establecer personajes, situaciones y, sobre todo, escenarios. Y tiene sentido: por mucho que lleguen nuevas situaciones y personajes, tenemos una némesis establecida, una serie de héroes claros (Galadriel, los humanos, los pelosos) y escenarios recurrentes. Está claro que las nuevas temporadas no supondrán un choque tan frontal y traumático para el espectador.

Posiblemente el fandom más recalcitrante no verá en Amazon una productora de fiar, pero la realidad es otra: independientemente de una polémica muy focalizada en redes sociales, la serie ha salido bien parada de su choque con una competidora (la precuela de 'Juego de tronos') que traía a cuestas un bagaje mucho más respetable. El experimento de la compañía ha sido, como mínimo, merecedor de cierta atención.

Es decir, que el propósito de Amazon, claramente una jugada a largo plazo, se ha conseguido. Con este 'El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder', la compañía no quería un éxito inmediato, sino llamar la atención y que las miradas se giraran hacia ella. Todo el mundo va a estar atento a la próxima superproducción que anuncie Amazon, sea una película o una serie de ambición comparable a ésta. Y en estos tiempos de dispersión de la atención, no hay tesoro más valioso que ese.

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