Hasta siempre, tarjetas con banda magnética: Mastercard empezará a deshacerse de ellas en 2024 y desaparecerán para 2033

Hasta siempre, tarjetas con banda magnética: Mastercard empezará a deshacerse de ellas en 2024 y desaparecerán para 2033
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La tarjetas con banda magnética llevan con nosotros desde la década de los 60. Mucho ha llovido desde entonces y, a día de hoy, la tecnología nos permite pagar de forma inalámbrica, usando el chip e incluso usando el móvil y/o el smartwatch. Hasta la fecha, estas tecnologías han convivido en perfecta armonía, pero ahora toca empezar a despedirse de la banda magnética.

Y es que Mastercad ha confirmado a través de su web oficial que, a partir de 2024, comenzará a deshacerse de esta tecnología en sus tarjetas. El objetivo es que para 2033 ni una sola tarjeta Mastercard tenga banda magnética, dándole así mucho más protagonismo al chip y al pago inalámbrico.

Gracias por sus servicios, banda magnética

Banda magnética

Con este anuncio, Mastercard se convierte en la primera red de pagos en eliminar esta tecnología, algo que se hará en varias fases. Comenzará en 2024, cuando no se requerirá que las tarjetas de crédito y débito Mastercard recién emitidas tengan banda magnética en la mayoría de mercados, Europa entre ellos.

En Estados Unidos la cosa irá más lenta, ya que no será en 2024, sino en 2027 cuando los bancos no estarán obligados a emitir tarjetas con banda magnética. Para 2029 no se emitirán nuevas tarjetas de crédito o débito Mastercard con banda magnética y para 2033 se espera que "ninguna tarjeta de crédito y débito Mastercard tenga bandas magnéticas".

Estos márgenes de tiempo tan amplios tienen como objetivo que aquellos socios que todavía dependen de la tecnología de banda magnética puedan implementar el procesado de tarjetas con chip y/o contactless. Así pues, toca ir despidiéndose de esta vetusta tecnología que, todo sea dicho, ha cumplido con creces su objetivo.

Mastercard

La banda magnética surgió en la década de los 60, cortesía de IBM. Antes de su llegada, los comerciantes tenían que anotar a mano la información de la tarjeta de cada cliente. Más tarde, se usaron máquinas de impresión para registrar esa información en papel carbón, las conocidas como "Knuckle-Buster" (rompenudillos) o bacaladeras.

El problema es que los dependientes no podían saber si la tarjeta era válida. Para solucionarlo, las empresas emisoras de tarjetas distribuían una lista de números de cuenta erróneos cada mes que el dependiente debía cotejar. La banda magnética ayudó a solucionar todos estos problemas, ya que los bancos podían codificar la información de las tarjetas directamente en el reverso de las mismas.

Luego llegó el chip, que crea un código de transacción único que, a su vez, es validado por el banco para garantizar la autenticidad de la tarjeta. En los 90 se introdujo la norma EMV (un estándar de interoperabilidad de tarjetas con circuito integrado) que, actualmente, se usa en el 86% de transacciones presenciales en todo el mundo, según Mastercard.

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