A las paredes de medio mundo les están saliendo puertos USB. Hay un buen motivo para ello

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Lo hemos visto mil veces en las películas. Un espía se acerca a un buzón, una papelera o el banco de un parque. Se asegura de que nadie mira y palpa esos objetos, normalmente por debajo, para acabar cogiendo algo que estaba oculto en ellos. Es lo que se conoce como buzón muerto ('dead drop'), secreto, ciego o clandestino, y es una técnica que va más allá del cine: se utiliza como forma de pasar objetos o información entre dos personas usando ubicaciones secretas. La técnica es vieja, pero desde hace unos años se está utilizando con una variante muy peculiar. Una que hace que encontremos un conector USB incrustado en una pared.

¿Un pendrive en la pared? En 2010 un artista digital llamado Aram Bartholl inició un proyecto que llamó 'Dead Drops'. Su propuesta mezclaba una parte artística —habló sobre ellos en una conferencia en el MoMa en 2011—, pero sobre todo práctica. La idea, explicaba en el sitio web oficial del proyecto, consistía en ofrecer "una red anónima, sin conexión, de intercambio de archivos entre pares en el espacio público".  

Preparados para conectarse. Quienes participan en el proyecto empotran memorias USB en muros, edificios y esquinas "accesibles a cualquiera desde el espacio público". Para usarlos basta con conectar un ordenador portátil (o equipos con esa conexión disponible) para compartir archivos e información.

Requisitos. Quienes quieran crear uno de estos Dead Drops en su ciudad, deberán comprar un pendrive USB, quitarles su envoltura de plástico y envolver los componentes electrónicos expuestos con cinta. En el dispositivo solo podrá haber inicialmente un fichero readme.txt (leeme.txt) en el que se da información sobre el proyecto y que puede obtenerse de la web oficial.

Captura De Pantalla 2023 06 26 A Las 13 28 56 La popularidad del proyecto es limitada, pero su éxito es notable en Alemania, Francia o el Reino Unido,

Conexión siempre disponible. Una vez preparada la llave USB, basta empotrarla en una pared y un muro haciendo un hueco (si no existía) para luego sellarlo todo con cemento o pasta de secado rápido. Lo ideal es colocar ese conector USB a una altura razonable para que quienes usen el puerto lo puedan hacer cómodamente. En Instructables hay una guía detallada del proceso de creación de un Dead Drop.

Geolocalizando tu Dead Drop. Tras colocarlo todo, es necesario registrar ese nuevo Dead Drop añadiendo tres fotos de su localización, además de incluir información sobre su dirección, las coordenadas, país en el que se encuentra y capacidad de almacenamiento.

Más 2.000 pendrives empotrados. La base de datos, disponible públicamente en el sitio web del proyecto, tiene en estos momentos registradas 2.263 llaves USB con una capacidad total de 70.425 GB (la capacidad media es de algo más de 31 GB).

Especialmente populares en Alemania. Europa y Estados Unidos son las regiones donde más populares son estos Dead Drops. El país germano cuenta con más de 700 de estos pendrives, mientras que en EEUU hay algo más de 600. España apenas cuenta con 56 según el último listado.

Pero cuidado. Estos pendrives pueden servir ciertamente para esos intercambios de información entre personas o entidades, pero también plantean un riesgo: puede que quienes las han colocado hayan instalado algún tipo de malware que infecte nuestro equipo si nos conectamos a ellas. No sería la primera vez que alguien hiciera algo parecido, desde luego.

Imagen | Dead Drops

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