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Carricoches de alquiler, a medio camino entre las bicis urbanas y el carrito del supermercado

Carricoches de alquiler, a medio camino entre las bicis urbanas y el carrito del supermercado
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No soy padre pero cojo lo suficiente el transporte público en Madrid para ver cada semana a un montón de padres en sus particulares aventura por viajar con sus hijos en el tren o en el autobús con el carricoche de turno. Son necesario, pero también voluminosos, y verles hacer infinidad de maniobras para molestar lo menos posible hace imposible no sentir empatía por ellos.

Sangwoo Park es un diseñador coreano que tras trabajar en su tierra, la del sur, se mudó a Londres. Allí se encontró con el problema que tenían muchos padres con los carritos de sus hijos y por eso decidió idear un sistema que todavía está en desarrollo pero pinta ser muy interesante: carritos de bebé urbanos de alquiler.

Alquila una silla de bebé durante unas horas

En muchas ciudades del mundo, y recientemente en la capital de España, hay instalados puestos donde podemos alquilar una bicicleta durante un periodo de tiempo corto para ir de un punto a otro. No sólo es ecológico sino que también nos ayuda a ejercitarnos un poco y de paso a desatascar un poco otras vías de comunicación.

El proyecto de este coreano obedece a dos problemas: por un lado el tamaño de los carricoches de bebé. Son grandes e ir con ellos a veces puede ser en un engorro para todos. ¿La solución? Crear modelos más pequeños que no sólo abulten menos sino que además se puedan apilar como los carritos en un supermercado. De hecho, Sengwoo reconoce que la idea viene de ahí.

Como se puede ver en el prototipo de las imágenes, parece más una silla de mecer con ruedas. Su uso puntual, hace que además no tengamos que ir cargando con el carro todo el día y podamos dejarlo cuando no lo necesitemos. El desbloqueo en la zona de estacionamiento se hace de una forma parecida a cómo se hace con las bicicletas.

Un sistema de identificación nos permite comprobar que podemos usar el sistema y posteriormente ver que tenemos crédito para sacar un carrito. Una vez hemos terminado de usarlo, lo apilamos de nuevo. Fácil, muy útil pero también con unos cuantos problemas.

Como os decía al principio: no soy padre. Sin embargo, conozco lo suficiente sobre el proceso de compra de un carrito de bebé. Se estudia todo: la marca, las prestaciones, la vida útil, si luego se puede ir transformando según avance la edad, la posibilidad de reusarlo… Como otras cosas que usamos a diario, nos fijemos o no, es un símbolo de posición social también.

También están los problemas derivados del civismo, o la falta de él, cuando se utilizan estos servicios. ¿Estará limpia la silla que utilicemos? ¿Habrá gente que las robe o las rompa? Al final son los mismos debates cuando cogemos un carrito de la compra con silla para un bebé en un supermercado.

De momento su creador está intentando convencer a empresas privadas para estudiar si es viable o no el proyecto. Buena pinta tiene pero todavía tiene unas cuantas dudas que debe resolver si quiere convertirse en una solución para muchos padres con niños pequeños. Mientras, seguiremos disfrutando de otras tecnologías para usar con los bebés.

Vía | BBC

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