Tailandia, Camboya, Filipinas, Vietnam… Típicos destinos que solemos descartar por el enorme coste logístico. Bueno, pues ahora imagina viajar a cualquier rincón del mundo pagando aproximadamente la mitad de lo que tenías presupuestado. O, directamente, planificar un viaje y optar por destinos que llevabas media vida descartando. El reto ya no está tanto en buscar vuelos baratos o en aprovechar chollos, sino en dar con las claves adecuadas. Y sin gastos sorpresa por los que acabes corriendo por la playa como Montoya en ‘La isla de las tentaciones’.
Kiwi.com lanzó la edición de 2024 de su iniciativa World Travel Hackers, seleccionando a 12 equipos de dos personas para embarcarse en una aventura de cuatro semanas alrededor del mundo con un presupuesto total de 10.000 €. El reto consistía en planificar itinerarios creativos, compartiendo los mejores trucos para viajar de forma económica y documentarlo a través de redes como TikTok e Instagram. Para participar, los aspirantes debían residir en Europa o EE.UU, tener al menos 500 seguidores en Instagram o TikTok y contar con un perfil público. Con el pasaporte en regla, comenzó una aventura que nos deja algo bien claro: se puede viajar por mucho menos de lo que teníamos pensado.
Primer paso, ahorrar en transporte
Violeta y Carmen no se lo creían. Ellas eran una de esas 12 parejas que se embarcaron durante cuatro semanas en una aventura increíble en la que pudieron ahorrar —y quedarse— 5.000 euros. ¿Y cómo lograron sacar tanto partido al presupuesto? La verdad es que no es tan complicado. Está claro que hay que documentarse, pero esa etapa donde empiezas a ver vídeos de “X cosas que saber antes de viajar a Y” se simplifica bastante.
Si vamos a viajar al sudeste asiatico, está claro: el avión es lo más caro. Con esto en mente, el primer paso era buscar los mejores precios posibles. Porque viajar por Asia suele ser un sueño común, pero organizarlo parece un caos. Diferentes aerolíneas, escalas imposibles y precios que cambian cada vez que abres el buscador. Hasta que descubres el primer truco: vuelos conectados con Kiwi.com que otros buscadores no pueden encontrar. Normalmente, cuando compras un billete con trasbordo, las aerolíneas te ofrecen opciones dentro de sus propias alianzas. Pero, ¿y si se pudieran combinar vuelos de compañías que normalmente no trabajan juntas? Eso es lo que hace Kiwi.com con su algoritmo: conectar trayectos de distintas aerolíneas entre Europa y Asia. Resultado: llegas al destino gastando mucho menos.
Si no tienes fechas cerradas pero sí un objetivo —ahorrar—, aquí es donde los filtros “En cualquier momento” y “A cualquier lugar” te proponen el segundo ahorro. En vez de obsesionarte con fechas exactas, si te dejas guiar por las mejores ofertas disponibles, lo tienes. Un día, el vuelo más barato puede salir desde Bangkok; la semana siguiente, Hanoi. ¿Lo que consigues? Más flexibilidad, menos gastos y, de paso, la emoción de improvisar sobre la marcha.
Además, la función de búsqueda Nomad te permitirá encontrar auténticos chollos para viajes donde quieras combinar varios destinos. Simplemente introduces todos los destinos que quieres visitar y cuánto tiempo planeas quedarte en cada uno. “A ver si es verdad que ahorras dinero”, se suele pensar. Haz la prueba: busca los vuelos manualmente y luego deja que Nomad haga su magia. Así lo hicieron Violeta y Carmen y el resultado fue brutal. Y si un vuelo se retrasa o cancela, Kiwi.com se hace cargo, así que las chicas viajaron sin la ansiedad de perder un enlace y quedarse en mitad de un aeropuerto desconocido. Puedes leerlo por ti mismo en los términos y condiciones de la Kiwi Guarantee.
Otra forma (mejor) de viajar
Si Marco Polo hubiera tenido un smartphone, su viaje por la Ruta de la Seda, en lugar de depender de comerciantes y guías desconocidos, habría pasado por Kiwi.com. Y, en segundos, habría encontrado transporte, alojamiento y hasta consejos de locales.
Eso fue exactamente lo que hicieron Violeta y Carmen en su travesía por Asia. Descubrieron que la clave para moverse sin perderse en el caos de las ciudades asiáticas estaba en tres aplicaciones esenciales: Grab, la navaja suiza del transporte en el sudeste asiático —desde tuk-tuks hasta taxis privados—; Agoda, un salvavidas para encontrar alojamiento, y 12Go Asia, el atajo perfecto para reservar billetes de autobús, ferry o tren sin depender de una taquilla donde quizá nadie habla inglés.
Tan difícil de imaginar como fácil de llevar a cabo. Tal y como resumen Violeta y Carmen, “Decidimos dormir en hostales compartiendo habitación. Al fin y al cabo, apenas pasábamos tiempo ahí, solo para dormir, así que nos bastaba con tener una cama y baños limpios para estar una o dos noches y continuar con la siguiente aventura. Algunos hostales tenían el desayuno incluido o nos dejaban algo para picar y bebida. La mayoría también ofrecía alquiler de moto o bicicleta, lo cual era muy cómodo, además de más barato que si buscabas en otros lugares de la zona”.
Sorprende lo fácil que es adaptarse. Grab es el mejor amigo en Bangkok, donde los taxis tradicionales piden precios disparatados; Agoda te salva cuando llegas a un sitio sin reserva, y 12Go Asia permite cruzar países sin dramas, de Tailandia a Vietnam en cuestión de clics. Pero todavía queda algo mejor: alojarse como los monjes, pero con wifi. Los monjes budistas tienen un dicho: “La verdadera riqueza está en el camino, no en la posada”. Y si bien Violeta y Carmen no se pusieron las míticas túnicas naranjas, aplicaron esa misma filosofía al hospedaje.
Los hoteles de lujo quedaron en un segundo plano, pero eso no les impidió estar cómodas. Si solo vas a dormir, ¿para qué pagar más? Mejor gastar en experiencias. Además, los hostales tenían algo que los hoteles no: comunidad. Desde recepcionistas que les dieron consejos clave hasta mochileros con los que compartieron rutas inesperadas. Y lo mejor: muchos hostales ofrecían alquiler de motos o bicicletas a precios mucho más bajos que las tiendas locales. La manera de ahorrar sin perderte nada.
Perderse, pero para bien
Y hablando de perderse, hablemos del arte de perderse y encontrar lo inesperado. Si algo aprendes en estos viajes por Asia es que los mejores momentos llegan cuando no tienes el habitual plan estricto, cerrado y guardado en un PDF. A veces, dejarse llevar por la intuición o una recomendación inesperada te lleva a rincones que ni Google Maps conoce.
Así fue como Violeta y Carmen terminaron en Ko Pha Ngan, una isla tailandesa famosa por sus fiestas, pero que les reveló un lado completamente diferente: playas escondidas donde solo había pescadores, rutas de senderismo con vistas de postal y hasta tiendas de artistas locales con piezas únicas.
Ahora piensa en tours organizados. Demasiado aburrido, ¿no? Con este sistema puedes hacer una lista rápida de lo que quieras ver, lo gratis y lo que está cerca.
Al final, este fue un viaje más auténtico y, por supuesto, más barato. Porque viajar no se trata solo de moverse de un punto A a un punto B. Se trata de escuchar historias, reorganizar planes sobre la marcha y descubrir que la mejor ruta puede que sea aquella que ni siquiera habías planeado —ni contemplado—. Mimetizarnos con el destino nos dará la oportunidad de ser parte de él. Marco Polo lo sabía. Y Violeta y Carmen, gracias a Kiwi.com, también.
Imágenes | Kiwi.com
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