"Es lo más humillante que he visto": la conclusión de Jim Farley, CEO de Ford, tras meses estudiando coches chinos

  • Tras deshacerse en elogios hacia el Xiaomi SU7, Farley ha participado en una entrevista en la que habló sobre la velocidad a la que ha avanzado la industria china

  • Es algo que le quita el sueño hasta el punto de pensar que, si pierden la carrera, Ford no tendrá futuro

Jim Farley Coche Chino
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Alejandro Alcolea

Editor - Tech
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Alejandro Alcolea

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Jim Farley es el CEO de Ford y no es como otros mandamases que no prueban sus productos: a él le gustan los coches y, sobre todo, le gusta saber qué está haciendo su competencia. Y algo que interesa a Farley es conocer qué están haciendo las compañías chinas. Le interesa… y le preocupa, hasta el punto de que ya está planteando cambios en Ford para plantar cara a una amenaza muy concreta.

Lo rápidos que son los chinos.

Farley se vino de China en un Xiaomi. Pudiendo tener un Mustang Mach-E o un F-150 Raptor para el día a día, Farley pasó seis meses conduciendo el Xiaomi SU7 por las calles de Chicago. Durante el último año, ha viajado “seis o siete veces” a China con un objetivo: tomar el pulso a su industria. Quería ver de primera mano cómo trabajaban las grandes empresas que están inundando occidente con sus coches, y volvió a casa sorprendido y preocupado.

Calificó la industria automotriz china como una “amenaza existencial”, asegurando que tanto su empresa como los demás fabricantes occidentales debían ponerse las pilas y mostrándose encantado con un coche de Xiaomi al que no quería renunciar por ser “fantástico”.

Humillante. Aunque el de Xiaomi le encantó, calificó al Seagull de BYD como “pretty damn good”, o “jodidamente bueno”, y a su vuelta a Estados Unidos se trajo tanto el SU7 como otros cuatro coches eléctricos chinos con el objetivo de desmontarlos y estudiarlos. En el reciente Aspen Ideas Festival, Farley ha vuelto a reconocer en una entrevista que el ecosistema chino es una amenaza para la industria occidental debido a varios factores como la ventaja tecnológica y, sobre todo, los costes.

Y esa ventaja es la que provocó que Farley describiera el avance de China en este sector como “lo más humillante que he visto”. El ejecutivo comentó que “tienen una tecnología a bordo muy superior. Huawei y Xiaomi están montados en cada coche y, si entras en uno, no tienes que emparejar tu móvil: automáticamente toda tu vida digital se refleja en el coche. Tienes un asistente de IA con el que hablar, opciones de pago automático, puedes comprar entradas para el cine y cuentan con reconocimiento facial para que el coche sepa quién está en cada asiento.

Recado a Apple y Google. Quien entrevistó a Farley fue Walter Isaacson, periodista y escritor de la biografía de Steve Jobs y, cuando se tocó el tema de la conexión móvil-coche en los vehículos chinos, el periodista preguntó por qué Ford no tiene algo así en sus coches. Farley no se mordió la lengua:

“Google y Apple decidieron no entrar en el negocio del automóvil, pero más allá de eso, el coste y la calidad de sus vehículos son muy superiores a lo que vemos en los coches occidentales”.

No tendremos futuro”. Durante la entrevista, Farley se ha dedicado a alabar la tecnología y velocidad con la que las empresas chinas están desarrollando los coches eléctricos. Por ejemplo, el modo en el que las principales empresas controlan gran parte de la cadena de producción como el diseño, la fabricación de componentes y hasta la creación de sus propias baterías, lo que les da independencia y permite que los precios sean más asequibles.

Ha puesto en valor esa estructura vertical de las empresas que fabrican el 70% de los vehículos eléctricos del mundo y ha comentado que están “en una carrera global contra china, más allá de los coches eléctricos. Y si perdemos, Ford no tendrá futuro”.

Mirando a Tesla. Una de las claves que Farley considera como esencial para el éxito de los coches eléctricos chinos es la tecnología de baterías. Mientras occidente apostó por las baterías de litio, más densas, pero también más caras, China miró a las baterías LFP o de litio-ferrofostato. Son menos densas, pero permiten cargas más rápidas y son muy seguras. Además, son más baratas, lo que serviría para impulsar un coche eléctrico barato por parte de Ford.

Ahora bien, contar con baterías que se carguen rápido y sean fácil de escalar abriría una nueva puerta: la de emplear esas baterías para crear centros de almacenamiento de energía procedente de las renovables. Es algo que Tesla ya está haciendo y Estados Unidos ha crecido mucho en energía tanto solar como eólica. En este sentido, Farley ha comentado que hay “muchas energías renovables que necesitan almacenamiento y podríamos empezar a hacer baterías de almacenamiento no sólo para vehículos eléctricos".

Al final, es una forma de diversificación y adaptación, algo que, según Farley, "es lo que hace Ford, ya lo hicimos en la Segunda Guerra Mundial”.

Prioridades. De sus palabras se extrae que Ford, y la industria occidental en general, tiene el gran reto por delante de igualar la velocidad de China a la hora de innovar y aplicar nuevas tecnologías, pero también de mantener precios más bajos en coches con buenas prestaciones.  Y estos cambios pasan por varios puntos, siendo la motorización uno de ellos. John Lawler es el vicepresidente de Ford h, hace unas semanas, afirmó que si bien antes el motor de combustión era lo que definía a un vehículo, ahora las cosas han cambiado.

“No creo que los consumidores realmente piensen en las motorizaciones como lo hacían hace 30 años”, comentó, y mientras hace unos años China se miraba en el espejo de occidente, hoy ese espejo “está roto” porque son los chinos los que están marcando la pauta. Veremos qué cambios se ejecutan en Ford y en otras empresas occidentales, pero es evidente -por las veces que Farley se ha pronunciado-, que el coche chino le quita el sueño.

Y tras la visita de mi compañero Javier Lacort al reciente Salón del Automóvil de Shanghái, parece claro que las palabras de Lawler y el temor de Farley están más que justificados.

mágenes | Xataka, Ford

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