Los páncreas biónicos siempre habían sido una solución improvisada. Ahora están cerca de ser una realidad

Los páncreas biónicos siempre habían sido una solución improvisada. Ahora están cerca de ser una realidad
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Los páncreas biónicos son una de las grandes esperanzas para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen diabetes tipo 1. Aunque su nombre los haga parecer un artilugio de ciencia ficción, su desarrollo está bastante avanzado. Ahora han pasado una importante prueba en forma de ensayo clínico.

Un órgano de bolsillo. Pese a lo que su nombre pudiera sugerir, los páncreas biónicos no requieren un trasplante. Se trata de pequeños dispositivos eléctricos algo más pequeños que un teléfono con una función doble. En primer lugar monitoriza los niveles de glucosa en sangre. En intervalos regulares recoge y procesa esta información. Cuando el ordenador observa un desajuste en los niveles de glucosa entra en juego la segunda función del aparato: calcular la insulina necesaria para reajustar los niveles de glucosa y bombear ésta al cuerpo del paciente.

Estudio aleatorizado. Un estudio realizado por un equipo de investigadores agrupado en torno al Grupo de Investigación del Páncreas Biónico (Bionic Pancreas Research Group) ha publicado los resultados de un estudio clínico en el que han analizado la eficacia y seguridad de estos dispositivos.

El estudio, publicado en la revista The New England Journal of Medicine se realizó gracias a 326 pacientes, dos tercios de los cuales fueron aleatoriamente asignados al grupo de tratamiento mientras que el tercio restante fue asignado al grupo de control. Éstos últimos continuaron su tratamiento habitual, el grupo de tratamiento comenzó a utilizar el páncreas biónico.

Quienes utilizaron el nuevo artilugio vieron reducirse su nivel de hemoglobina glicosilada (medida que en el grupo de control se mantuvo constante) y sus niveles de glucosa se mantuvieron durante una mayor proporción del día dentro de los rangos normales.

Hiperglucemia. Aunque durante el estudio no se dieron casos de cetoacidosis diabética, la cual aparece tras periodos largos con niveles bajos de insulina, ni en el grupo experimental ni en el de control, el equipo sí observó más casos de hiperglucemia, es decir, ocasiones en los que los niveles de glucosa en sangre eran elevados. Estos casos se registraron principalmente en el grupo experimental.

La diabetes menos extendida. La diabetes tipo 1 está mucho menos extendida que la de tipo 2 pero se calcula que afecta a unas 90.000 personas solo en España. Hoy por hoy no se conoce el motivo por el cual se desata esta enfermedad, pero se caracteriza por la destrucción de las células beta del páncreas, células encargadas de producir la insulina que nuestro sistema metabólico necesita para poder aprovechar la glucosa.

Suele manifestarse antes que la diabetes tipo 2, por lo que afecta a personas más jóvenes. El ensayo clínico abarcaba en este sentido un amplio rango de edades, desde los seis hasta los 79 años.

“Nuestro estudio muestra que la tecnología avanzada de páncreas biónico gestiona la glucosa en sagre mejor que los métodos actualmente disponibles para dispensar esta sustancia en participantes de todas las edades, desde adultos hasta niños de seis años” explicaba Nelly Mauras, una de las investigadoras a cargo del estudio.

Imagen | NIH

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