Qué es el estoicismo, la filosofía griega de hace 2.000 años que hoy se ha vuelto a poner de moda

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"Tal vez estés pasando por una etapa con un alto nivel de estrés. Quizás sufres una gran saturación de trabajo. O estás empezando a comprender las responsabilidades que conlleva tener un hijo. O puede que estés  viviendo una tormenta emocional como consecuencia de una nueva relación fallida. Sea lo que sea, seguro que puedes encontrar las palabras justas dentro de la sabiduría estoica". Este texto es solo un ejemplo de lo que podemos encontrar en las mesas de novedades de las librerías de medio mundo (y pódcasts y vídeos y el twitch de Luis Enrique): estoicismo, estoicismo y estoicismo.

Y es que el estoicismo está de moda. Algo que no deja de ser sorprendente: ¿qué tiene una filosofía de hace 2300 años (olvidada durante casi dos milenios) para arrasar entre los hombres de mediana edad del mundo contemporáneo?

El boom del estoicismo pop

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Jodie Cook

En 1965, durante la guerra de Vietnam, el piloto James B. Stockdale volvía de una misión de combate cuando fue alcanzado por fuego enemigo. Pasó siete años en unas condiciones indecibles; entre torturas y vejaciones.

Según sus propias palabras, lo único que le ayudó a superar el cautiverio fue los recuerdos de un pequeño libro que le habían dado durante su paso por la universidad: el Enquiridion, el libro más conocido de Epicteto, uno de los grandes filósofos estoicos de la historia y a quién se suele atribuir el lema "sustine et abstine" ("soporta y renuncia").

Allí, en el Enquiridion, Stockdale comprendió que la "mente reflexiva" podía distanciarse de la emoción bruta e instintiva y, volver sobre lo vivido, con claridad de juicio y ecuanimidad para encontrar la paz mental. No sólo lo comprendió, sino que pasó buena parte del resto de su vida divulgándolo y defendiéndolo. En términos generales, Stockdale es el elemento clave para la reconversión de la filosofía estoica clásica en cultura pop.

Efectivamente, en las últimas décadas del siglo XX, el estoicismo ha ido atrayendo cada vez más interés, más adeptos y, como consecuencia, ha ido generando más ruido. Por parte de gurús de todo tipo, sí; pero también por parte de filósofos solventes y psicólogos clínicos de referencia internacional. Así que, merece la pena que nos preguntemos, ¿qué es exactamente el estoicismo?

Atenas. Siglo III antes de Cristo.

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Jaime Spaniol

En torno a esa fecha, un comerciante chipriota (Zenón de Citio) llegó a Atenas con la intención de hacer negocios. Pero la ciudad tenía otros planes para él y, descontento con la filosofía mayoritaria del momento (el epicureísmo), empezó a dar lecciones en el pórtico pintado que había al norte de la Acrópolis ateniense. Precisamente fue ese lugar, llamado 'stoa poikilé', el que dio nombre a la escuela.

En un principio, las ideas de Zenón eran una extraña síntesis de las ideas de Heráclito, Platón, Aristóteles y los filósofos cínicos.  Sin embargo, la escuela estoica se convirtió rápidamente en una corriente tremendamente fértil de pensamiento en tres áreas: la ética, la lógica y la física (es decir, en la ciencia natural).

Mientras la física estoica se han visto superadas por la ciencia moderna, las avanzadas ideas lógicas de la escuela fueron ignoradas durante mucho tiempo para ser reivindicadas en las últimas décadas como una versión precocísima de las lógicas proposicionales modernas.

En términos generales, durante un puñado de siglos, los estoicos fueron una de las escuelas filosóficas más potentes del mundo antiguo. Una tradición intelectual que contó entre sus filas con emperadores (Marco Aurelio), políticos de primer nivel (Catón el Joven) y tutores de emperadores (Séneca), pero también antiguos esclavos como Epicteto. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos mucho, que durante el Imperio el estoicismo llegó a serlo todo.

Y, luego, nada. La nada más absoluta. El estoicismo tardío se acabó entre el siglo II y III después de Cristo. Después de eso la tradición estoica se disolvió. Completamente. Y sí, es cierto: como señalaba Massimo Pigliucci, se pueden encontrar rastros de su influencia en los Padres de la Iglesia, Boecio, Aquino, Giordano Bruno, Tomás Moro, Erasmo, Montaigne, Descartes, Spinoza o el existencialismo moderno. Pero lo cierto es que el término 'estoico' se difuminó tanto que pasó a significar algo así como ser "fuerte, ecuánime ante la desgracia".

En busca de un nuevo estoicismo

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Jan Demiralp

Pero, en realidad, nada de esto explica el 'revival' del estoicismo en las últimas décadas. Si los estoicos están hoy en la palestra es por su ética. Es decir, por una filosofía práctica que trata de transformar las emociones, impulsos y pasiones del ser humano y convertirlas en una herramienta para encontrar la calma interior.

En términos generales, los estoicos entienden que el florecimiento humano (la 'eudaimonia', la vida buena) consistía en alcanzar esa 'apatheia', esa paz mental. Su principal herramienta está una distinción básica: las cosas que podemos controlar, por un lado, y las que no, por el otro.

En el fondo, y simplificando, el interés estoico se centra en las primeras: en las cosas que dependen de nosotros mismos. Y, más concretamente, en los pensamientos y actitudes que tenemos sobre lo que nos ocurre. En este sentido, ha diseñado toda una batería de técnicas prácticas para controlar eso que teóricamente podemos controlar.

En los años 50, psicólogos estadounidenses como Albert Ellis lideraron el desarrollo de las terapias cognitivas siguiendo unas ideas muy similares a las estoicas. Y, en los últimos años, se ha explorado el papel de las filosofías helénicas como "medicinas psicológicas preventivas". Es decir, como un conjunto de ideas que ayudarían a tener una vida psicológica saludable.

Autoayuda vestida con toga y sandalias

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Shiromani Kant

Y es eso lo que ha atraído a muchos coachs, gurús y emprendedores a los que la tradición estoica no les importa demasiado. Han usado el enorme caudal de materiales, técnicas y recursos que han producido gente tan rigurosa como Pigluicci, Becker o el equipo de Modern Stoicism para revestir la autoayuda más banal con los ropajes de una filosofía clásica y "prestigiosa".

Y es que, en realidad, el negocio de los best-sellers no es un negocio basado en la evidencia científica. Es un negocio basado en la seducción, de persuadir a los lectores para que crean que lo que se cuenta en esos libros, posts y vídeos es importante. No en vano, cuentan con una gran baza: la evidencia de que la mayor parte de problemas médicos, sociales y psicológicos acaban 'solucionándose' por sí mismos.

Pero ¿por qué ahora?

Hace unas semanas, se publicaba en España un librito de Epicteto, titulado 'El arte de vivir en tiempos difíciles'. En el prólogo, el profesor de la complutense Ignacio Pajón Leyra sostenía que la época helenística en la que se desarrolló el estoicismo se parece mucho a la nuestra.

Se parecen en la inestabilidad social, en los grandes cambios políticos; se parecen en que la religión tradicional empezó a decaer y se produjo la primera gran globalización; se parecen en que los proyectos comunitarios empezaron a perder fuerza y el individuo ganó cada vez más peso social y político.

Es posible que Pajón Leyra tenga razón y los seres humanos usamos las filosofías, creencias y doctrinas como una manera de darle sentido al mundo. Y, en ese sentido, "mundos parecidos" requieren "filosofías parecidas". Pero, entonces, lo realmente interesante de este boom del estoicismo es lo que está diciendo de nosotros.

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