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El problema del ciberacoso entre niños: éstas son sus cifras, ¿qué se puede hacer al respecto?
Legislación y Derechos

El problema del ciberacoso entre niños: éstas son sus cifras, ¿qué se puede hacer al respecto?

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Un 8% de jóvenes españoles dice haber sufrido alguna vez ciberacoso por parte de otros jóvenes o compañeros. La cifra la ofrece un estudio de Fundación Vodafone y YouGov, para el que han entrevistado a más de 5.000 personas entre 13 y 18 años en más de 11 países. Este 8% es el resultado más bajo de todos los territorios donde se ha desarrollado el estudio, con una media del 18%. Nueva Zelanda y Estados Unidos son los que lideran esta triste clasificación, con un 30% y 27% respectivamente.

De la misma encuesta también obtenemos otra cifra: el 63% de los participantes españoles del estudio reconocían haber escuchado hablar de algún caso de ciberacoso en su entorno. ¿Qué dicen otros estudios, cómo puede evitarse y cómo, una vez se da el problema, es mejor reaccionar? Hemos hablado con Juan García, especialista en formación en nuevas tecnologías y gestión de Identidad Digital para estudiantes, que suele impartir con Vakarian Formación charlas de formación en colegios e institutos sobre estos temas.

Lo primero que le pregunto a Juan es si cree que el 8% es un porcentaje acorde a lo que otros informes reflejan en España. Él me responde que depende y que hay distintos tipos de acoso: el que un alumno puede sufrir y puede autogestionar y el que un alumno sufre pero no autogestiona. En general, otros estudios suelen manejar cifras de afectados más cercanos al 20%, pero un porcentaje decía ser capaz de gestionarlo. El informe Children Go Mobile no estudia a los jóvenes españoles, pero sí a los de UK, Portugal e Italia, entre otros. Para estos países, el número de adolescentes ciberacosados por otros adolescentes varía entre el 21% de UK y el 10% de Portugal.

¿Cómo evitar el ciberacoso?

Texting

La Policía Nacional publicaba hace unos meses una serie de recomendaciones para evitar el ciberacoso, entre las que se incluían consejos dirigidos a los más pequeños y también a sus padres, a los que pide que "establezcan con sus hijos las pautas para evitar problemas de seguridad con el móvil e Internet". De hecho, recalcan cómo los centros educativos pueden solicitar charlas a los propios agentes de Participación Ciudadana.

"Lo que mejor funciona es que los padres mantengan conversaciones con sus hijos sobre lo que hacen en Internet, y no únicamente sobre la seguridad, sino también si por ejemplo juegan a un juego online, saber a qué juegan, por qué les gusta... Establecer ese tipo de confianza y hacer ver que Internet no es un juguete del niño sino que Internet es algo de todos", nos explica Juan, que dice además que esta correlación ya ha sido demostrada por varios estudios. No sólo eso, sino que también puede ayudar a los que lo sufren: "Los chicos que mejor gestionan el acoso escolar muy probablemente hayan hablado con sus padres de Internet cuando estaban en primaria".

¿Qué hacer ante las acciones de ciberacoso?

Si eres un niño o un adolescente y otros aprovechan alguna aplicación para insultarte e incluso amenazarte, la Policía Nacional recomienda que se lo cuentes "a tus padres, profesores o adultos de confianza y si el tema es grave o delictivo debes acudir junto con tus padres a denunciarlo, aportando los detalles oportunos". El papel aquí de un adulto de confianza es vital para que éste ayude a determinar qué pasos se toman a continuación.

Aquí, según nos explica Juan, pueden darse diversos casos: "Los padres tienen que saber que tienen un marco legal que les protege. Con ese marco legal, como adulto, tienes que valorar la gravedad de la situación porque hay veces que a lo mejor son chorradas (efectivamente, el chaval lo puede estar pasando muy mal pero tú como adulto crees que son chorradas) pero hay otras veces que, realmente, que le digan a tu hijo que un día le van a pegar una paliza a la salida de casa, pues ojo, porque igual un día es verdad. En este caso segundo yo lo pondría en conocimiento de las autoridades y en los casos más frecuentes, que no son tan extremos, intentaría mediar con el centro respetando las competencias de las partes".

Lo mejor es acudir al centro educativo en los casos más leves y a la Policía en los más serios

El problema puede aparecer cuando nos encontramos ante niños de menos de 13 años que, como vimos cuando hablamos de delitos de menores en Internet, no pueden ser imputados aunque "se adoptan medidas dedicadas específicamente a la reeducación del menor". Respecto a esto, me encontré con un caso de un padre a cuya hija no dejaban de acosar a través de WhatsApp, llegando en ocasiones a amenazarla. ¿Las acosadoras? Unas compañeras de clase que, por algún motivo, le cogieron manía.

Cuando el padre fue a la Guardia Civil a denunciar, estos le explicaron que hablara mejor con los padres porque el juez iba a desestimar el caso. Tras intentarlo sin llegar a una solución, el hombre optó por una solución más creativa: "¿cómo puedes asegurar que la amenaza la ha hecho un niño?, ¿y si es el padre el que está amenazando?". Así que directamente pusieron una denuncia por amenazas procedentes de un número de teléfono. La Guardia Civil investigó el asunto, teniendo que identificar al dueño del teléfono. ¿El resultado? "Al segundo padre que la Guardia Civil llevó a declarar ante el juez, las amenazas cesaron, los mensajes cesaron e incluso algunos padres y niños nos pidieron perdón", según cuenta el afectado.

Le hablo de este caso a Juan. "Yo me he encontrado muchas veces con el "es que la Policía me ha dicho que no puede hacer nada. Primero, que lo diga el juez, no que lo diga la Policía, que es quien lo tiene que decir". Además, en este caso, nos explica que para utilizar WhatsApp, el menor tiene que tener más de 16 años, "por lo que papá y mamá tienen algo que decir ahí". Al final, "en última instancia son bastante responsables de lo que hace su hija con ese número de teléfono, entonces me parece perfecto denunciar al titular del número de teléfono."

Ya ha habido varios casos en España que se han saldado con detenciones por ciberacoso

No todos los casos tienen que llegar a este extremo, ya que son muchos los casos de ciberacoso a través de Internet que han terminado con la detención de sus autores (uno en Lleida, otro en Zaragoza y otro en Salamanca, por poner tres ejemplos rápidos que me he encontrado, aunque hay bastantes más). Y un detalle: aunque hay algunas las apps, como veremos ahora, venden "anonimato", todo anonimato en Internet es relativo.

¿Qué pueden hacer las aplicaciones al respecto?

Yodel

Con Secret llegó el boom de las apps de mensajería efímera y, aunque no tardó demasiado en cerrar y en España nunca ha tenido demasiado tirón, otras aplicaciones parecen haber recogido su testigo aquí. Una de ellas es Yodel, una app que se define como un "chat anónimo para la universidad" con origen en Alemania. Yodel saltaba a los titulares de la prensa a comienzos del verano después de que un colegio asturiano enviara una nota a los padres para alertar sobre dicha aplicación.

Lo primero que te aparece al abrir la app es un mensaje que, en español te recuerda que no puedes dar nombres, números ni tampoco ciberacosar a otras personas. Al aviso acompaña, además, una advertencia: "Si tu comunidad no los denuncia ni vota -1 a los que abusan, Yodel bloqueará toda tu zona". Preguntamos a Juan sobre esta aplicación, y nos explica que se usa de forma muy distinta en función de la zona (los mensajes que se te muestran varían en función de dónde te encuentres).

Yodel recuerda a la gente que no se puede insultar ni mencionar nombres de otras personas, pero lo cierto es que su sistema no funciona del todo bien

Durante algún tiempo estuve probándola y pude comprobarlo: cerca de mi ubicación solían compartirse los "dramas" del instituto del pueblo (con insultos y con nombres incluidos), mientras que en otras zonas el uso era más "adulto". Fuera de España, el mensaje disuasorio no aparece en muchos lugares. Pasado el verano, a mi alrededor cada vez veo menos "Yodels". ¿Es un fenómeno pasajero?, le pregunto a Juan. Él lo tiene claro: "a lo mejor es una moda pasajera, pero luego llegará Yodel 2".

Además de los mensajes de alerta, ¿qué más pueden hacer estas aplicaciones para evitar ser utilizadas para mensajes anónimos de estas características? Yik Yak es una aplicación de mensajería anónima similar que está triunfando en Estados Unidos. "Fuimos unos ingenuos. Creamos la aplicación principalmente para estudiantes universitarios. Usar la aplicación de la forma en la que pretendíamos que se usase requiere cierta madurez y responsabilidad", decía uno de los responsables de la misma. ¿Cómo quieren evitar ellos el ciberacoso? Estableciendo "fronteras digitales" en los colegios y universidades, de tal forma que la app no te funciona si te geolocaliza dentro de las instalaciones.

Las "fronteras virtuales" tampoco funcionan: sirven para sacar el problema fuera

De esta forma, si alguien desea ciberacosar a otra persona utilizando la app, tiene que hacerlo desde fuera del colegio, pero el problema es que puede seguir haciéndolo igualmente. "Eso serviría para sacar el problema fuera", pero no para solucionarlo, nos explica Juan. Nos pone un ejemplo: si bloquean el colegio y si los padres bloquean su casa, ¿después tendrán que bloquear los bares desde donde también manda mensajes?

Por desgracia, célebre es también ya el caso de Ask.fm, que según Juan es la app "anónima" más popular entre los alumnos a los que imparte charlas. El servicio permite que los usuarios pregunten lo que quieran a otras personas. Lo que podría dar pie para algunas preguntas curiosas sobre gustos y otros temas, en ocasiones es el entorno que algunos aprovechan para ciberacosar e insultar a otros. Con preguntas del estilo "¿Qué desayunas cada mañana para estar tan gorda?", ya os podéis imaginar a lo que me refiero.

Ask Fm 1 Ejemplo de insultos en Ask.fm

Aunque estemos hablando de ahora, el problema de Ask.fm con el ciberacoso no es nuevo. En verano de 2013 ya nos hicimos eco de distintas iniciativas para boicotear el servicio. ¿El detonante? El suicidio de una niña, del que sus padres culpaban a Ask.fm ya que era una de las plataformas por las que recibía numerosos insultos. Los responsables de la aplicación estuvieron a punto de cerrarla, aunque al final no dieron el paso.

Ask.fm tiene un historial bastante polémico debido al ciberacoso y estuvo a punto de cerrar por esto mismo, pero todavía sigue online con nuevas medidas para evitarlo

En su lugar, lanzaron un Centro de Seguridad para adolescentes, donde ofrecen consejos del uso de la plataforma tanto a adolescentes como a sus padres o profesores. ¿Medida suficiente? Lo cierto es que ya no acapara tantos titulares y parece que su uso podría incluso haber decaído un poco respecto a 2013, pero Juan nos explica que sigue siendo una de las apps en las que más casos de ciberacoso se dan.

Entonces, ¿qué pueden hacer las apps, las redes sociales y otros servicios para evitar el ciberacoso? Rethink es un proyecto que ganó el Google Science Fair 2014 y consistía únicamente en que si una app detectaba que un mensaje llevaba insultos, ésta preguntara al usuario que lo envía si de verdad quería enviarlo. Según su autora, el método funciona: el 94,43% de los usuarios cambiaron de idea antes de enviar el mensaje en cuestión. ¿Posible de implementar en todos los mensajes? Complicado.

"Hay que legislar para Internet, hay que presionar para que estas aplicaciones cumplan con la legislación vigente y se adapten a la colaboración con la justicia y las autoridades", explica Juan cuando le pregunto si, como se dice, algunas aplicaciones extranjeras no colaboran lo suficiente en las investigaciones de la justicia. "Está claro que se puede hacer más pero no tengo claro que sea tanto culpa de los responsables de las aplicaciones como de la propia evolución tecnológica", concluye.

Ante tanta oscuridad, un poco de luz

El ciberacoso es un problema, y un problema serio, pero no podemos generalizar (a la vista están los porcentajes). Juan nos ponía un ejemplo: en una de sus charlas, proyectó a los alumnos un montón de comentarios que en las redes sociales se habían escrito contra los concursantes de Masterchef Junior. "Insultos sobre niños de 9 y 10 años", recalca Juan. Ante dichos mensajes, uno de los alumnos saltó sorprendido sin poder contenerse: "pero bueno, es que la gente por ahí está loquísima".

En palabras de Juan: "No todos los chavales son así, tenemos que pensar en los porcentajes. Realmente, muchísimos chavales son capaces de identificar que hay determinadas cosas que decirlas por Internet es una barbaridad, un acto de cobardía, que hacen daño a la otra persona. Entonces, ¿por qué la mayoría de los chavales sí y unos en concreto no? Pues vamos a intentar enterarnos, ¿no?".

Imágenes | David Vespoli, Melina Sampaio Manfrinatti

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