Cuando ciudadanos particulares se ponen a perseguir pedófilos en internet mientras la policía intenta evitarlo a toda costa

Cuando ciudadanos particulares se ponen a perseguir pedófilos en internet mientras la policía intenta evitarlo a toda costa

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Cuando ciudadanos particulares se ponen a perseguir pedófilos en internet mientras la policía intenta evitarlo a toda costa

“No soy un cazador de pederastas. Pero llevo más de una década intentando que las empresas de Internet y las autoridades se ocupen de los contenidos que dañan a los menores”.

Marcelino Madrigal es un activista que, a título personal, ha intentado durante años que cambien los protocolos para luchar más eficazmente contra la pornografía infantil en Internet. Por eso, asegura que no está a favor de que esta labor de cazar pederastas la hagan los usuarios, “pero sí de que todos estos procedimientos se cambien”.

De hecho, legalmente en España solo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están autorizadas (y amparadas por la ley) para hacer esta labor. Pero en otros países, especialmente anglosajones, hay entidades y particulares que patrullan en Internet para cazar a estos pederastas.

Yo, cazador de pederastas

Por ejemplo, Creep Hunters Canada es una organización creada por ciudadanos de Canadá que querían ayudar a cazar depredadores en línea. Actúan en su país y en Estados Unidos y Reino Unido. Sus cazadores son voluntarios que no reciben compensación económica por su labor.

niño cama

¿Cómo trabajan? “Usamos aplicaciones de redes sociales (que se han convertido en un centro para los depredadores que buscan explotar a los niños), creando cuentas señuelo, haciéndoles creer que somos un menor”, nos explica Brendon Brady, uno de sus integrantes.

La manera de luchar contra este tipo de delitos por parte de estos canadienses es completamente diferente a la labor a título personal que ha llevado a cabo Marcelino Iglesias durante años.

“Lo que nunca puedes hacer es lo que se denomina búsqueda activa”, explica este activista, que asegura tener una lista de casi 10.000 perfiles en Twitter que ha sido cerrados por compartir este tipo de contenidos. “Tampoco puedes tener contacto con estas personas ni hacer capturas de pantalla de nada. Solo puedes informar a las empresas y la policía de lo que es público”.

Mmadrigal Marcelino Madrigal, activista

Algo que corrobora Eduardo Casas Herrer, subinspector de la Policía Nacional de la unidad de Investigación Tecnológica, y uno de los cazadores de pederastas que hay en España. De hecho, asegura que uno de los problemas con los que se topan a menudo es cuando la gente que se pone a “investigar” por su cuenta y se empieza a “infiltrar” en grupos que conoce.

Este policía avisa: “un ciudadano no tiene protección legal ante esas acciones. Su actividad es la misma que el que está compartiendo y distribuyendo para su satisfacción sexual. Y si le vemos, tendremos que investigarle y acusarle de unos delitos muy serios".

En este punto, este inspector insiste en el mensaje de que ningún ciudadano debe hacer de cazador de pederastas por su cuenta y riesgo. "Ni en broma", sentencia. "Las repercusiones son serias, y no es el primer caso al que nos enfrentamos".

No serías el primer caso

Al parecer, esgrimir que se quería luchar contra estos delitos es un argumento relativamente frecuente en casos de detención de pederastas.

sirena policía

Uno de los más famosos en nuestro país afectó a Pablo Santiago, un periodista autor del libro "Alicia en el lado oscuro". En 2002 fue detenido (y condenado en 2013) precisamente cuando estaba escribiendo este libro, que versa sobre la pornografía infantil.

Pese a que en algunos sitios se puede seguir leyendo sobre la inocencia de Pablo Santiago, en 2015 volvió a ser detenido en otra operación policial.

Hemos intentado ponernos en contacto con Pablo Santiago por varios vías, pero en uno de los últimos medios con los que colaboró nos dicen que hace tiempo que le perdieron la pista y que, probablemente, esté en alguno de los Emiratos Árabes.

Por eso, el subinspector de Policía incide en que “si un ciudadano sospecha o sabe que hay pornografía infantil en un sitio, debe denunciarlo ante la policía” como única opción.

Los límites del policía infiltrado

Esta figura del policía infiltrado está muy regulada y limitada por el código penal en nuestro país. “El agente encubierto siempre actúa bajo la tutela judicial”, asegura Casas, que reitera el mensaje de que sólo con autorización judicial se puede iniciar este camino.

Se trata, además, de una figura reciente que se ha incluido en la última reforma de la Ley de enjuiciamiento criminal. Hasta entonces, los agentes no podían intercambiar material pornográfico, lo que acababa levantando las sospechas de los pederastas.

Desde esta reforma, los agentes sí pueden actuar de forma más activa. “No solo miramos, sino también ofrecemos material, pero evitando provocar el delito”. Es así como la policía recaba pruebas de los presuntos delitos que se pueden estar cometiendo.

Eduardo Eduardo Casas Herrer, subinspector de la Policía Nacional de la unidad de Investigación Tecnológica y autor del libro La Red Oscura

Eso sí, “no podemos realizar una investigación prospectiva. Es decir, no puedo acudir a un sitio (como una red social) para ver qué encuentro, entrometiéndome en la privacidad de una persona. Y tampoco puedo provocar el delito, preguntándole a una persona si le gustaría tener pornografía infantil”, aclara este policía. Solo cuando hay evidencias del delito es cuando la policía puede pedir autorización a un juez o fiscal.

Esta autorización tarda en función de las evidencias, del caso, del juzgado o del fiscal. “El trato con los fiscales suele ser más rápido y cercano que con los juzgados de instrucción”, asegura Casas, “porque están saturados de trabajo, sobre todo en ciudades grandes”. No obstante, si hay urgencia hay cauces que permiten acelerar este permiso.

¿Es suficiente denunciar a la policía?

Para Madrigal, estas limitaciones son a todas luces insuficientes en la lucha contra este tipo de contenidos. “Pelear contra esto es como hacerlo frente a Myke Tyson, pero con los brazos atados”, asegura. “¿Qué ganamos retirando un perfil si a los 5 minutos va a estar online otra vez?”, se pregunta.

"No se puede arreglar un problema global con un enfoque local", asegura Marcelino Madrigal

Marcelino Madrigal asegura que el actual protocolo de actuación solo favorece a quienes cometen estos delitos. “Entiendo la postura de la policía, pero no se puede atajar un problema global con un enfoque local como hacen todos los países. Lo realmente preocupante es cómo está montado el sistema, que no prioriza el interés de los menores, sino de las empresas y eso lo están permitiendo los gobiernos”.

Este activista recuerda cómo hace años, en una comisión de Interior en el congreso de los diputados, fue a explicarles cómo funciona el proceso en Estados Unidos. “Las empresas están obligadas a informar a una empresa concreta cuando ven este tipo de imágenes, que se queda con los casos estadounidense y, a través de las embajadas con los países con los que hay acuerdo, distribuyen el resto de material”, asegura.

España es uno de los países con los que está firmado este acuerdo. “Llevo una década para que las empresas hagan acuerdos directamente con las fuerzas de seguridad de cada país y les envíen un correo cuando vean un caso local. El único que sabe el país de cada caso es el proveedor”. El sistema actual hace, según este activista, que los procesos se alarguen. “Cuando España solicita información a la empresa de Internet, se pide una comisión rogatoria, se aplaza seis meses…”, relata.

Por eso, y entendiendo el mensaje de la policía, Madrigal considera que el sistema es, a todas luces, inútil. “Si el proceso fuera tan efectivo como te cuentan ¿por qué hay tantos detenidos reincidentes?”, se pregunta.

 

Receloso de los voluntarios

Preguntado por la existencia y acción de los cazadores a título personal, Casas Herrer confiesa que no le gustan las figuras como los Creep Hunters de Canadá. “Me da muchos problemas, tanto legales como morales. No es necesario ni es bueno. Se da mucho en Estados unidos o Australia y nos parece una barbaridad”, sentencia este subinspector.

Pese a que Creep Hunters Canada asegura que colaboran no solo con la policía de su país, sino a nivel supranacional como la Interpol, el subinspector de policía asegura haber “participado en muchas investigaciones, también de la interpol desde 2005, y no conozco ningún caso que se haya iniciado porque un particular se haga pasar por un menor de edad para contactar con un mayor al que le engaña. No digo que no lo haya, pero yo no lo conozco”.

"El problema es mundial y la ley debería estar abierta a recibir ayuda" Brendon Brady

Tampoco a la La Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI) les gusta el término ni la figura de "Cazador de Pederastas" entendido como un particular que se dedica a esto (una figura análoga a la que puede ser un caza-recompensas que se encuentra regulada en EEUU). En este sentido, “debemos posicionarnos en contra, dado que la violencia sexual contra la infancia es un fenómeno complejo que requiere de un conocimiento especializado en todo el proceso, desde la detección hasta la detención”, señalan.

A pesar de su colaboración (“suponemos que pretenden ser prácticas efectivas para la detención de delincuentes”), esta ONG consiera que “resultan ser operaciones encubiertas que conllevan riesgo de pérdidas de pruebas de vital importancia. En España, esta figura implica bastantes problemas legales puesto que para empezar, hacer una página web y colgar fotos de pornografía infantil o child erótica se consideraría incitación al delito. Es por ello que esta figura jurídicamente tiene lagunas importantes”.

Ni siquiera el activista Marcelino Iglesias considera positivas estas acciones. “No tiene nada de romántico ni de justiciero y recibes de todos lados: de las empresas, de los gobiernos, los propios pederastas… todo el mundo te critica”, asegura. “No levanta simpatías contar todos los defectos que esto tiene, que se sigue sin hacer los deberes y que después de 10 años no avanzamos nada”.

Brendon Brady Brendon Brady, de Creep Hunters Canada

Al cazador canadiense le preguntamos su opinión sobre el hecho de que su figura sea ilegal en nuestro país. “No conozco las leyes en España lo suficiente como para dar una respuesta bien informada a esa pregunta. Creo que el problema es una epidemia mundial y la aplicación de la ley debería estar abierta a recibir ayuda para la comunidad. Es la tercera industria de más rápido crecimiento en el mundo”, asegura.

La formación de un cazador

La organización canadiense asegura que ayudan y colaboran con todas las policías en la erradicación de estos delitos suele hacer llamamientos en su página web cuando necesita contar con más cazadores, aunque no siempre están buscando voluntarios. De hecho, en estos momentos no buscan a nadie más.

Los agentes encubiertos no pueden hacerse pasar por un menor. Una limitación que quieren eliminar para mejorar su trabajo

Cuando escogen voluntarios, “les enseñamos y formamos sobre el maltrato infantil, las leyes y cómo ser un buen cebo. Tenemos una sala de formación online para que las personas conozcan las leyes, aunque ahora no está disponible porque no estamos reclutando en este momento”, explica Brady.

¿Cómo verifican que estos candidatos son aptos? Para ser uno de ellos, hay que presentar una identificación con foto y hacer un chequeo de antecedentes penales. Ésta es la manera que tienen de asegurarse de que el voluntario no es, en realidad, un pedófilo.

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¿Deseo de venganza?

Como hemos visto, los cazadores canadienses son, en su mayoría, víctimas de abusos sexuales en su infancia. ¿Les mueve un deseo de venganza cuando se suman a esta organización?

Los voluntarios de Canadá son, en su mayoría, víctimas de abusos sexuales

Brady no contesta en primera instancia a nuestra pregunta. Cuando le planteamos la cuestión sobre cuál es su motivación para hacer esta labor, asegura que lo que le llevó a hacerse voluntario “fue porque yo, un superviviente, quería hacer del mundo un lugar mejor. Vi vídeos de otros grupos de captura pero no me gustó que los depredadores se marcharan. Así que comencé a cazar y enviar mis cosas a la policía”.

Y en la propia web de la organización se puede leer: “Como sobrevivientes del abuso sexual infantil, conocemos muy bien el trauma y el dolor de por vida que crea ser víctima de estos depredadores. Hemos dedicado nuestras vidas a interrumpir este proceso y a promover el cambio y la conciencia, a través de nuestros eventos y seminarios web "Let's Talk Change". Esperamos que llegue el día en que los más vulnerables estén a salvo de las epidemias oscuras y silenciosas de la trata de personas, la agresión sexual y la atracción de niños”.

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