La clave de la fusión nuclear está en el interior de las estrellas. Y acabamos de dar un paso clave para controlarlo

La clave de la fusión nuclear está en el interior de las estrellas. Y acabamos de dar un paso clave para controlarlo
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"Energía limpia, segura y virtualmente ilimitada": esa es la mejor definición que puede hacerse del sueño de la fusión nuclear. Y uso sueño pese a que estoy convencido de que cada vez estamos más cerca porque su consecución está siendo un rompecabezas infernal. Cada detalle del proceso, por insignificante que sea, conlleva años de trabajo, dinero e ingenio.

La buena noticia es que vamos avanzando y el mejor ejemplo es l autocalentamiento del plasma a través de la propia fusión nuclear.

Un poco de contexto. Es un lugar común decir que la fusión nuclear (esa combinación de núcleos atómicos para liberar energía) es el proceso físico que alimenta las estrellas mismas. Sin embargo, es una metáfora muy poderosa para entender por qué hemos tenido tantos problemas para recrear ese proceso en el laboratorio: no es fácil contener el corazón de un monstruo estelar.

En las estrellas. Es tan difícil, de hecho, que para conseguirlo necesitamos más energía de la que podemos producir gracias a él. O, dicho en otras palabras, el punto crítico de nuestros avances es conseguir un generador neto de energía: conseguir que, como ocurre en las mismas estrellas, la propia fusión nuclear sea suficiente para mantener el combustible en estado plasmático y permita más reacciones (y que el proceso se automantenga).

Un paso adelante... Pues bien, según explican en Alex Zylstra y su equipo han lograron desencadenar reacciones de fusión de autocalentamiento utilizando 192 rayos láser para implosionar rápidamente una cápsula que contenía 200 µg de combustible de deuterio-tritio. Los detalles se explican en dos artículos (uno en 'Nature' y otro en 'Nature Physics') y supone un avance muy importante.

...de un largo camino Hasta ahora ha resultado muy difícil compatibilizar el uso de láser y el control del plasma. De hecho, a menudo cada vez que se intentaba contenerlo, se tenía que interrumpir el uso de los láser. La nueva cápsula de Zylstra (y el gran número de fuentes de energía) no solo permite contener el plasma, sino que permite emplear más combustible y absorber más energía. Es decir, nos pone en camino de conseguir estabilizar un reactor de fusión de una vez por todas.

Eso sí, el rendimiento generado por estos experimentos es aún bajo (170 kilojulios de energía), pero triplica los rendimientos obtenidos en experimentos anteriores. Hablamos de una tecnología que lleva décadas estando a "20 años" vista: ahora, por fin, estamos acortando esa distancia.

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