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Palo para selfies, definitivamente a favor

Palo para selfies, definitivamente a favor
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Según parece, llevar y utilizar un "palo para selfies" es algo ridículo, inútil, digno de seres asociales y egocéntricos. En cambio tener un móvil conectado en el bolsillo, estar continuamente localizado y localizable, pasarse horas comentando de forma anónima en internet junto a desconocidos o pensar que nuestra opinión sobre algo es tan importante que todo el mundo debería conocerla y por eso la publicamos online, no.

Hace un año apuntábamos que los selfies eran la tendencia que amamos odiar, algo que no ha cambiado demasiado. Servidor mentiría si negara que, cómo con tantas otras cosas, las prisas por juzgar me han impedido entender y que también he participado de la reprobación. Creo que ya va siendo hora de repensar todo este fenómeno, liberarnos de la reacción instintiva de alergia a lo nuevo y diferente y observarlo con algo de perspectiva.

Hay muchos argumentos racionales a favor de los selfie sticks

Partamos de un hecho, a la gente le gusta hacerse autofotos. Podríamos extendernos mucho sobre el tema - en algún otro lugar lo he hecho - pero en resumen defiendo que confluyen varios factores: en entornos virtuales acucia la necesidad de acercarse a un contacto genuino, persona a persona, nos interesa comunicar nuestra experiencia (nosotros en París, no la foto de la torre Eiffel que ya se ha hecho un millón de veces) y, también, la imitación de la fama, alcanzar la sensación de tenemos seguidores que nos buscan y observan.

Una vez aceptado que cada vez comunicamos más así, lo del palo para selfies resuelve varios aspectos. Por un lado nos otorga independencia, autonomía, nos podemos hacer los que queramos hasta que salga la foto que estamos buscando. ¿Que podemos pedirle a alguien que nos haga la foto? Pues sí, como también podríamos ir sin mapas y preguntar. Seguro que todos los que usan este argumento no llevan aplicaciones de mapas en el móvil ni buscan en internet recomendaciones de hoteles o restaurantes, andan por ahí, en la plaza del pueblo preguntando y charlando a tope.

Palo chicos Selfies

De hecho la propia evolución del "selfie" refuta la tesis del fenómeno como un síntoma o un potenciador del aislamiento social. De empezar como una práctica en la que la gente se hacía fotos en solitario ha pasado a ser cada vez más una actividad de grupo. Es más la frontera que separa el "selfie" de la autofoto como un fenómeno nuevo es que el primero tiene el compartir la experiencia en algún entorno online, y nuestras vivencias son compartidas, sociales... y así acaban siendo cada vez más "selfies".

¿Que podemos pedirle a alguien que nos haga la foto? Pues sí, como también podríamos ir sin mapas y preguntar. Seguro que todos los que usan este argumento no llevan aplicaciones de mapas en el móvil

El palo para selfies por tanto no es sino lo que la tecnología ha sido siempre, una solución para superar limitaciones humanas. Nos permite hacer fotos que queremos realizar sin depender de terceros, a los que no vamos a pedir decenas de ellos, que no saben encuadrar la mayoría de las veces y que sí, según donde estemos, nos cuesta darles el móvil. Nos ofrece la posibilidad de utilizar la mejor cámara del móvil - la trasera por mucho que los fabricantes se estén volviendo locos en mejorar la frontal -, encuadres diferentes y facilidad para incluir a grupos y paisajes.

No es, en mi opinión, tan simple como apuntar a "la moda que la gente imita". Aquí veo con claridad que había una necesidad insatisfecha, un momento en el que han confluido la explosión de la fotografía móvil, de la explosión de las comunicaciones personales y de la, siempre constante, búsqueda de la conexión humana y de formas de contar el mundo y explicarnos a nosotros en él.

selfie

Las modas van y vienen, el desprecio permanece

No tengo ni idea de si en un par de años esto de los palos para las fotos con el móvil seguirá existiendo. Hay "modas" que se quedan como comentar presentaciones de Apple en directo y otras que no, como la de llevar la funda del móvil en el cinturón. Donde sí hay cierta permanencia es en mirar por encima del hombro a los demás.

Los primeros en llevar teléfono móvil, los que jugaban al rol, los que apostaron por la falda para hombres (vale, estos a lo mejor se lo merecían), todos han compartido la suerte de quienes han empezado a hacer algo diferente y, en su momento, minoritario: tener que aguantar que les digan que se ven ridículos, que su práctica era de colgados o asociales y que los demás, por supuesto éramos mejores, más listos y con más personalidad.

Mi punto no es tanto una defensa del palo para "selfies". Es más una llamada a que hay tantas cosas criticables, dañinas y execrables que atacar algo inocuo que a otros hace felices como esto de las varas para la autofoto es un malgasto de energía estéril.

Si hay algo que deberíamos revisar y discutir es cómo justificamos nuestras pasiones y frivolidades, sin ser capaces las más de las veces de entender las del que tenemos delante. Quizás eso sí que sea asocial, falto de empatía y digno de ser revisado.

Fotos: William Bright, Aditya Fajar

Actualización: también hemos publicado otra visión del tema, Palo para selfies, definitivamente a favor

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