Esta fotografía lleva cocinándose ocho años y un mes: la foto con la exposición más larga de la historia

Esta fotografía lleva cocinándose ocho años y un mes: la foto con la exposición más larga de la historia
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Hacer una cámara estenopeica es la mejor forma que tenemos para acercarnos a los orígenes de la fotografía. Es una caja oscura con un pequeño agujero por el que entra la luz que se proyecta en la pared contraria del artilugio. En 2020 se descubrió una con la fotografía con la mayor exposición jamás tomada: Ocho años y un mes.

Estamos ante un récord que cambiará cada cierto tiempo. Solo hay que tener paciencia, un poco de suerte y acordarse de dónde dejaste la cámara estenopeica. Es el caso de la famosa lata que encontraron en 2020 en el Observatorio Bayfordbury de la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra.

La estudiante de Bellas Artes Regina Valkenborgh hizo una cámara oscura con una lata en 2012. Puso un papel sensible en su interior y la dejó al lado del telescopio en dicho observatorio. El Oficial Técnico Principal del observatorio, David Campbell la encontró 8 años después y la reveló. Y han pasado a la historia.

La magia de la cámara estenopeica

Una de las mejores formas, y más rudimentarias, para grabar los caminos que sigue el sol en el cielo por efecto de la rotación de la tierra es una cámara oscura. ¿Por qué? La escasa luz que entra a través del agujero o estenotopo (de un diámetro menor de 1 mm) evita que la intensa luz del sol queme el material sensible y permite registros de horas, meses, y por lo visto, hasta años.

Es muy fácil hacerla en casa. Solo necesitamos una caja que podamos hacer estanca a la luz: desde una caja de zapatos, pasando por una de detergente, hasta la famosa lata. Lo más recomendable es pintar de negro el interior, pero no es necesario. Luego, con la máxima precisión posible (siempre que podamos), hacemos un agujero con la punta de un alfiler. Nada más y nada menos.

Cámra estenopeica
La cámara en su ubicación original. University of Hertfordshire

Metemos un papel sensible o un negativo en su interior, en la pared contraria al estenotopo, y dejamos pasar el tiempo. Si nunca lo has hecho es una de las mejores formas de quedarte con la boca abierta. Cuando revelas el resultado siempre te llevas una gran sorpresa.

La historia de una fotografía con 2953 arcos solares

Y es lo que debió sentir el Oficial Técnico Principal del observatorio, David Campbell, cuando antes de tirar todas las cámaras estenopeicas que debieron dejar los estudiantes a lo largo de los años, decidió revelar su contenido por si encontraba algo.

Y encontró nada más y nada menos la fotografía con la exposición más larga jamás tomada: 8 años y un mes. Seguro que la lata tenía nombre y fecha. Y si tienes paciencia, puedes contar los 2953 arcos solares de cada uno de esos días, en los que el sol nacía y moría justo en el plano en el que Regina Valkenborgh colocó la cámara:

Fue un golpe de suerte que la imagen quedara intacta, y que se salvara por David después de todos estos años... Había probado esta técnica un par de veces en el Observatorio, pero las fotografías a menudo se estropeaban por la humedad y el papel fotográfico se arrugaba. No tenía la intención de capturar una exposición durante tanto tiempo y, para mi sorpresa, había sobrevivido. Podría ser una de las exposiciones más largas, si no la más larga que existe.

Fotografía estenopeica
La fotografía con la exposición más larga conocida

Hasta el feliz descubrimiento, la mejor marca era la del artista alemán Michael Wesely, que registró, durante cuatro años y ocho meses, el MoMA de Nueva York. Y la fotografía que cambiará todo será, si no falla nada, la que está haciendo Jonathon Keats, que ha preparado la denominada cámara del milenio para captar 1000 años del horizonte de Tempe, en el estado de Arizona de EEUU. La colocó en 2015, así que hasta 3015 no será posible saber si lo ha logrado.

La nuestra es una fotografía desenfocada, con una pequeña trepidación de ocho años, con manchas de revelado y algún que otro hongo. Pero es única e irrepetible. Es un canto al paso del tiempo, a la incertidumbre, a las causas perdidas. Ahí está parte de nuestra historia. Y todo gracias a una lata alargada de sidra 'Kopparberg' de nada más y nada menos que medio litro.

Las líneas más brillantes responden a los días despejados, y los más oscuros a los nublados. Además, solo observamos lo que no podemos ver, el camino del astro rey, pero la cámara no puede reflejar a todas las personas que pasaron por ahí simplemente porque no se quedaron quietas o no brillaban.

Seguro que este récord se mantendrá durante un tiempo. Desde que saltó la noticia hace dos años, no se ha vuelto a escuchar nada semejante. Puede que el autor no ponga la fecha en la cámara estenopeica, o se tire el resultado sin comprobarlo.

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