No todo son buenas noticias con Artemis: el cubesat que pretendía alunizar fracasa en su intento

No todo son buenas noticias con Artemis: el cubesat que pretendía alunizar fracasa en su intento
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La misión inaugural del programa Artemis está siendo un éxito. Sin embargo no puede decirse lo mismo de todas las misiones que partieron, el pasado 16 de noviembre, a bordo del cohete Space Launch System (SLS). La misión lunar japonesa, Omotenashi, fracasó en su intento de aterrizar en nuestro satélite.

10 misiones secundarias. En La etapa secundaria del gigantesco cohete SLS no solo tenía el objetivo de poner la cápsula Orion camino a la Luna, sino que portaba consigo un anillo que a su vez llevaba consigo las diez misiones secundarias que acompañaron a Artemis I en el inicio de su viaje.

Las misiones tenían el aspecto de 10 cubesats, sondas espaciales poco más grandes que una caja de zapatos, adosadas al interior del anillo que cubría el etrelazamiento de la Orion con la etapa secundaria del SLS, la ICPS (Interim Chryogenic Propulsion Stage).

Los cubesats tenían misiones y destinos diversos, desde órbitas heliocéntricas hasta asteroides, pasando por órbitas geocéntricas y el más pequeño aterrizador lunar jamás creado: Omotenashi.

Un primer fallo. Omotenashi parece abnegada a un fracaso, si no total, al menos en su objetivo primario de aterrizar en la Luna. Un fallo en la comunicación entre el centro de control y la sonda, causado a su vez por falta de energía recabada por los paneles de la sonda, sería culpable del fracaso del alunizaje según la agencia espacial japonesa (JAXA).

La sonda no está perdida al 100%. JAXA cree que podrá aprovechar su ruta, que llevará a Omotenashi a sobrevolar la Luna y después acercarse a la Tierra para después salir disparada hacia un destino incierto. Los paneles solares podrán recopilar algo más de energía solar más adelante en este viaje y sus instrumentos podrían servir para medir la radiación en el espacio interplanetario.

Suerte desigual. Omotenashi parece haber sido la misión más malograda de esta remesa, en la que seis misiones parecen encaminadas a lograr sus objetivos y otras tres están aún en un estado incierto. Una de estas misiones es Team Miles, cuyo objetivo es comprobar algunas tecnologías como impulsores de plasma.

Entre las que presentan dudas se encuentran, por ejemplo NEA Scout, una misión que pretende poner a prueba un mecanismo de propulsión a vela solar como modo económico de acercarse a asteroides cercanos a la Tierra (NEAs) y analizarlos de cerca.

Además de estas misiones en vilo, la misión LunIR, que pretende sobrevolar la Luna para analizar su superficie desde la distancia, parece seguir adelante si bien la señal que se recibe de ella es algo débil.

Éxito para la mayoría. El resto de misiones parecen encaminadas al éxito. Entre ellas se encuentran misiones como BioSentinel o CuSP (CubeSat for Solar Particles), misiones que también quieren comprobar distintos aspectos de la radiación en el espacio interplanetario.

Algunas de estas misiones también están relacionadas con la Luna, como es el caso de ArgoMoon, una especie de fotógrafo de cabecera para Artemis y sus componentes Orion y la etapa ICPS. LunaH-Map (Lunar Polar Hydrogen Mapper) y Lunar IceCube, que buscarán agua, hielo y compuestos orgánicos en nuestro satélite.

Finalmente, la misión EQUULEUS (EQUilibriUm Lunar-Earth point 6U Spacecraft), tiene el objetivo de medir cómo el plasma está distribuido en el entorno de nuestro propio planeta. Esta misión cuenta con la contribución de JAXA, por lo que la agencia nipona puede aún salvar una de sus misiones.

Imagen | JAXA/University of Tokyo

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