28 sondas al abismo: por qué la URSS estuvo obsesionada con un planeta que literalmente se comía sus máquinas

El programa Venera nunca alcanzó el éxito absoluto, pero fue vital para las tecnologías del futuro, tanto en Venus como en otros planetas

Venera
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Azucena Martín

Editora

Hubo un tiempo en el que se pensaba que Venus sería un buen planeta para explorar o incluso terraformar. Al fin y al cabo, está cerca de la Tierra. El mismísimo Carl Sagan hizo una propuesta teórica para adaptar este planeta para la vida humana. Por eso, no es raro que se convirtiera en uno de los mayores objetivos de la Unión Soviética (URSS) durante los inicios de su carrera espacial. Con las misiones Venera se enviaron decenas de sondas a explorar el planeta vecino. Bastó con unas pocas para comprobar que era un lugar más inhóspito de lo que se pensaba. Sin embargo, eso no hizo que aquellos científicos cejaran en su empeño.

Solo 16 sondas con nombre. Entre 1961 y 1984, la URSS envió 28 sondas a Venus. Solo 16 de ellas, las que completaron parcialmente su misión, fueron bautizadas como Venera. De esas 16, solo 13 atravesaron la atmósfera del planeta vecino y 10 consiguieron aterrizar. Algunas incluso sobrevivieron unos minutos para transmitir información importante a la Tierra. La violenta destrucción de cada sonda aportaba nuevos datos que servían para mejorar la siguiente. Aun sabiendo que esa siguiente también sucumbiría, el programa se siguió adelante y puso los pilares de las tecnologías de exploración espacial que llegaron después.

Un planeta inhóspito. Venus es un planeta extremadamente inhóspito por muchas razones. Para empezar, sus temperaturas son elevadísimas. Se llegan a alcanzar los 465ºC, de ahí que muchas sondas Venera acabasen literalmente derretidas al llegar a su destino. También es muy elevada la presión. Equivale a unas 90 atmósferas y podría aplastar rápidamente a un submarino. Muchas de estas sondas también acabaron aplastadas. Por otro lado, más del 96% de su atmósfera es dióxido de carbono, por lo que resulta altamente tóxica, aunque eso no es tan problemático como las corrosivas nubes de ácido sulfúrico que la acompañan. Las sondas Venera también tuvieron que vérselas con esa corrosión. 

Pasito a pasito. Las primeras sondas Venera perdieron la comunicación con la Tierra incluso antes de llegar a Venus. Otras, en cambio, sí que lograron transmitir información desde los alrededores del planeta vecino o incluso en su superficie. Las primeras en enviar datos antes de ser aplastadas por la presión fueron Venera 5 y Venera 6. Previamente, Venera 4 había sido la primera sonda que logró atravesar la atmósfera de un planeta que no fuese la Tierra. Venera 7 incluso logró aterrizar y permanecer 23 minutos en la superficie de Venus antes de ser destrozada por el calor y la presión. Más tarde, Venera 9 envió las primeras imágenes en blanco y negro.

Space Probe Venera On The Venus Surface Artist Recreation Representación artística de una de las sondas Venera

Mención especial a Venera 13. Posiblemente, los mayores avances llegaron con Venera 13. Aunque tenía planificada una duración de 32 minutos, la sonda permaneció en Venus 127 minutos antes de desaparecer como todas las demás. Allí logró tomar fotografías mucho más avanzadas que las de Venera 9. También midió la composición de la atmósfera y usó un detector de rayos para medir la actividad eléctrica de Venus. Incluso pudo analizar los vientos gracias a su anemómetro incorporado. Junto con Venera 14, posiblemente fue la sonda que más grandes hallazgos aportó antes de desaparecer como todas las demás.

40 años después. Con las misiones Venera, la URSS comprobó que, en realidad, Venus era un planeta demasiado inhóspito para su exploración. Pero conocer a nuestros vecinos puede ayudarnos a conocernos a nosotros mismos. Por eso, a pesar de saber que era todo un suicidio, se enviaron 28 sondas, con tecnologías de aterrizaje, análisis químico o toma de imágenes que se han seguido usando con el tiempo. Hoy en día, más de 40 años después del lanzamiento de la última sonda, podemos acceder a los datos obtenidos por otras muchas misiones que también han puesto rumbo a Venus. 

Otras misiones. Primero fue la NASA, en 1970, con su sonda Mariner 10. Aunque su objetivo principal era Mercurio, esta también tuvo tiempo de explorar los alrededores de Venus. Más tarde, en 1989 la misión Magallanes realizó el primer mapa global de la superficie venusiana. Hoy en día la agencia estadounidense se prepara para el lanzamiento de VERITAS y DAVINCI+, que deberían partir hacia el planeta vecino en los próximos años. 

Por su parte, Europa lanzó en 2005 la sonda Venus Express y Japón en 2010 la Akatsuki. En la próxima década, Europa está preparada para lanzar Envision, que se encargará de estudiar el núcleo del planeta. Todas estas misiones tuvieron claramente una inspiración en las sondas Venera. Desde luego, aunque nunca podamos vivir allí, conseguir enviar sondas a un planeta que derrite y aplasta las naves, es todo un gran logro de la tecnología espacial.

Imágenes | Reimund Bertrams (Wikimedia Commons) | URSS

En Xataka | Un día en Venus: las (infernales) condiciones en la superficie del planeta vecino


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