“La buena ciencia-ficción nunca ha pretendido adivinar cómo será el futuro”, entrevista con Nacho Vigalondo

“La buena ciencia-ficción nunca ha pretendido adivinar cómo será el futuro”, entrevista con Nacho Vigalondo
20 comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail

Una vez finalizado el recorrido comercial de Open Windows en salas, conseguimos sentar a Nacho Vigalondo, uno de nuestros cineastas de mayor proyección internacional, a hablar de sus películas.

Y no solo de Los Cronocrímenes, Extraterrestre y Open Windows, sino del género que las envuelve. Nacho Vigalondo nos cuenta qué piensa de la ciencia-ficción, qué obras literarias y cinematográficas le influyeron y por qué vuelve una y otra vez a sus códigos.

Xataka: Más de una vez has declarado que tu género favorito es el terror. Sin embargo, en tu obra has ido cayendo una y otra vez en la sci-fi

Nacho Vigalondo: Lo cierto es que el terror ha sido el género al que más fácilmente he accedido desde niño. Cuando tienes ciertas inquietudes, el terror lo tienes frente a tus ojos. Un Dossier Negro por aquí, los libros de Stephen King por allá... desde muy joven puedes acceder a ello. Por mi cercanía desde mi más tierna infancia al terror, tengo una deuda hacia el género.

Sin embargo, la ciencia-ficción me conquistó más tarde, yo creo que es un género más difícil en el que entrar. O lo haces, al menos en mi caso, cuando ya eres algo más mayor, eres un universitario que se ha informado de las distintas tendencias, los subgéneros, los autores. A mí me parecen dos géneros que tienen cosas en común, aparte de lo obvio. Por ejemplo, las películas de ambos estilos tienen la peculiaridad de que no puedes hacer cine de terror o de ciencia-ficción de calidad apoyándote exclusivamente en cosas que se hayan hecho antes, sin innovar un poco. Por ejemplo, en un drama judicial tú puedes construir una película uniendo piezas extraídas en su totalidad de películas anteriores, y esa película puede ser elogiada y encontrar su público si sencillamente está bien rodada. Puedes contar diez millones de veces Diez años de esclavitud, pero solo con cierta renovación en el tono y la política de representación hace que la película parezca nueva. Sin embargo, en el terror y la ciencia ficción, si quieres hacer algo de calidad tienes que ir a la base y replantear las ideas que lo sustentan todo. Por eso me parecen géneros mucho más estimulantes. Yo creo que haré terror tarde o temprano, si no lo he hecho ha sido más por circunstancias que por que no haya querido.

No puedes hacer cine de terror o de ciencia-ficción de calidad apoyándote exclusivamente en cosas que se hayan hecho antes, sin innovar un poco

Xataka: Bueno, en realidad lo has hecho ya, fuera de los largometrajes...

Nacho Vigalondo: Sí, en VHS 3, y ABC's of Death, y Los Cronocrímenes en cierta manera lo es también. Los Cronocrímenes está más cerca de una película de terror con psicópatas que de la ciencia ficción.

Xataka: ¿Cuáles son los primeros recuerdos que tienes asociados a la ciencia-ficción?

Nacho Vigalondo: Supongo que los primeros recuerdos los tengo asociados al space opera, como tantos niños de mi generación, por culpa de Star Wars. Sí que tengo un recuerdo muy estremecedor de lo que vi en la serie Crónicas Marcianas, una cosa árida, muy terrorífica e inquietante, y supongo que algo me hizo clic ahí. Es el recuerdo más lejano que tengo relacionado con el género. Luego ya vería Alien, vería 2001, pero eso fue lo primero.

Xataka: Sin embargo los primeros cortos que ruedas son de persona que (obviamente) ha reflexionado sobre el género, son ya metanarraciones sobre la ciencia-ficción.

Nacho Vigalondo: Bueno, Código 7 nace de leer a Philip K. Dick, directamente de sus libros. De hecho, me parece una deuda tan obvia que lo puse al principio del corto, puse “Philip K. Dick presenta”. Para mí no podía ser de otra forma, Dick era un vaso comunicante entre lo que había leído y el corto.

Los cronocrímenes

Xataka: ¿Qué otros autores leíste del género?

Nacho Vigalondo: Como tantos niños de mi generación, el primero fue H.G. Wells, en lo que se sigue entendiendo como “libros para jóvenes”. Clásicos de la literatura, que me cago en la leche con eso, nunca terminaré de entender por qué las novelas de Wells, que me parecen complicadísimas, entran en el mismo saco que las de Mark Twain y Emilio Salgari. Yo recuerdo leer La Guerra de los Mundos en una de estas colecciones, creo que era de Austral, y también recuerdo leer ahí Fábulas de Robots de Stanislaw Lem, de la que no entendí nada, o entendí cosas que no tienen nada que ver con lo que interpretaría al releerla años más tarde, ya conociendo a Lem. De hecho, recuerdo que en aquella lectura confusa me pareció vislumbrar algo de lo que me gustaría más adelante de Lem, pero sin comprenderlo.

Xataka: Pero fue Dick lo que supuso un antes y un después.

Nacho Vigalondo: Sí, Dick en la universidad. Concretamente la lectura de Ubik, que fue lo primero suyo que leí y me impresionó. Tanto las ideas como la textura literaria...

Xataka: Entonces no eres de los que piensa que Dick es un autor de grandes ideas pero escasa calidad literaria...

Nacho Vigalondo: No, no, para nada. ¿Que muchas veces su literatura es un producto accidental del consumo de anfetaminas? Sí. Pero eso no quita para que tenga un valor literario excelente. De hecho, no hay libro de Dick del que no se pueda sacar un número de tres cifras de citas. No solo por su ingenio, sino también por su aliento poético. Es un tío al que se le ha acusado de ser un poco irresponsable, pero en los párrafos finales de sus libros, donde no cabe la teoría de la inconsciencia, se percibe una agilidad y un aliento poético que claramente no es accidental, y de donde han bebido gente sobre cuya calidad literaria no hay ninguna duda, como Grant Morrison.

Desafio total

Xataka: ¿Qué te parecen las adaptaciones que se han hecho de Dick?

Nacho Vigalondo: Yo creo que Desafío Total es la que más disfruto. Y eso a pesar del corchopán de la producción. Que ahora nos olvidamos de que fue la película más cara de producir en su momento, que no me lo explico, porque parece que está rodada en una caja de cerillas, no sé qué pasó con el diseño de producción de esa película.

Ya no recuerdo qué pensé en su día, pero me resulta difícil de creer que no viéramos los escenarios del aeropuerto o de los burdeles de Marte y no pensáramos “Pero qué...”

El caso es que hay una cochambre inexplicable en esa película que de alguna manera sintoniza con la cochambre de los universos de K. Dick.

Xataka: Sí, porque los escenarios y las situaciones de Ubik son un poco esa cochambre...

Nacho Vigalondo: Desde luego. Porque yo lo que no asocio al universo de K. Dick es la ambientación y la atmósfera que nos han vendido películas como Minority Report o Blade Runner. No veo a K. Dick ahí en absoluto. Esa estilización constante y esa necesidad de hacernos creer de que el futuro va a ser así está lejos de los libros de Dick, que no está nada preocupado de la credibilidad. Y sin embargo, la anticipación en sus novelas es asombrosa. Él establecía metáforas del presente de aquel entonces, pero de nuevo, a veces de forma accidental, se anticipaba a detalles muy peculiares del futuro.

Xataka: Tú siempre has odiado que el mayor valor que se le encuentre a una película de ciencia-ficción sea que “adivina cómo será el futuro”. Blade Runner es el ejemplo clásico...

Nacho Vigalondo: Nunca lo he entendido. En Blade Runner parece en ocasiones que Ridley Scott se está leyendo un especial de El País Semanal de “Así será el futuro” y lo vuelca todo en la película. Luego cuando ves en los créditos de películas como Inteligencia Artificial que hay personas que han trabajado de “anticipadores”, se me antoja un poco ridículo. Creo que la buena ciencia-ficción casi nunca ha pretendido eso. Hay excepciones, claro: Cuando el Destino nos Alcance es una película con voluntad anticipadora y tiene un peso y un valor muy importante, pero es de los pocos casos.

En Blade Runner parece en ocasiones que Ridley Scott se está leyendo un especial de El País Semanal de “Así será el futuro” y lo vuelca todo en la película

Xataka: Es cierto que si lees una crítica hoy de Minority Report, lo que más se repite es que “cómo acertaron al anticiparse al futuro”, al tema de las pantallas de realidad aumentada...

Nacho Vigalondo: ¡Pero si no acertaron! ¡En Minority Report no hay wifi, que tienen que llevar los archivos de un lado a otro en vez de mandárselos por email! Y luego, por ejemplo, ves 2001: Una Odisea en el Espacio, y resulta que uno de los personajes tiene algo muy similar a un iPad, pero a nadie se le ocurre decir que el valor de 2001 es que se anticipó a los iPad o a las pintas que tenemos ahora. Volviendo a Desafío Total, es curioso que una película de presupuesto mucho menor, Robocop, sea mucho más vistosa. Aparte de que Verhoeven no suele tener esos problemas de escenarios chapuceros. No entiendo lo que pasó ahí, pero a lo que quería llegar es a que la película se beneficia indudablemente de eso, está todo estudiadísimo: que Schwarzenegger sea protagonista de una trama tan cerebral, que el guion esté tan bien construido, que la paradoja sea tan perfecta y que aunque sea mucho más sencilla que la que sostiene el relato de Dick sea un desafío para el espectador de la época (incluso para el de ahora). No he visto el remake, ¿qué tal estaba?.

Xataka: Es bastante literal en muchas cosas. Por algún motivo, siente la necesidad de lanzar al espectador un mensaje mucho más conservador que la original, que era bastante guerrera en ese sentido.

Nacho Vigalondo: Recuerdo que leí un artículo en la época que contaba que se harían secuelas de Desafío Total debido al tremendo éxito. Pero como no admitía secuelas argumentales, se intentaría que tuvieran elementos en común. La secuela, Desafío Total 2, adaptaría Minority Report y la dirigiría Cronenberg. En una realidad paralela, esto ha sucedido.

En nuestra realidad, sin embargo, lo que sucedió fue Asesinos Cibernéticos. ¡Tócate las narices!

bioshock-infinite-1.jpg

Xataka: ¿Qué te parecen los videojuegos para contar historias de ciencia-ficción?

Nacho Vigalondo: Bueno, me gustan mucho los shooters de naves, ahora estoy redescubriendo R-Type, que siempre me gustó mucho, gracias a la versión para iPad, que además es un pelín más sencilla que el original gracias al sistema de control táctil. Pero uno de mis juegos favoritos, la Serpiente de los móviles Nokia, es un juego al que vuelvo una y otra vez y que lo que está contando en realidad es una historia de viajes en el tiempo: te enfrentas a tu yo del pasado y a sus actos. Últimamente he jugado mucho al Anti-Chamber, que más que por la historia me interesó por su mecánica, y al contrario, me gustó Bioshock Infinite precisamente porque tenía una buena historia y recursos narrativos que salvaban una mecánica de juego un poco mediocre. Reconozco que muchas veces me dejo llevar por los guiones: los RPGs de toda la vida, tipo Zelda o Final Fantasy me atraerían más si fueran más afines a los códigos argumentales del terror o la ciencia-ficción que a los de la fantasía.

Xataka: En fin, volviendo un poco a ti, me parece interesante lo que cuentas de que Los Cronocrímenes es casi más un giallo que una película de ciencia-ficción. Y sin embargo, los viajes en el tiempo son uno de los temas paradigmáticos del género.

Nacho Vigalondo: Bueno, yo siempre he creído que la ciencia ficción es un falso género. No hay que ser ningún especialista para detectar a qué género pertenece en realidad cada película de ciencia-ficción. A lo mejor dentro de determinados subgéneros de la ciencia ficción literaria, sobre todo en el ámbito hard, sí se practica un género más puro, pero en el cine no se ha llegado a ese punto, salvo Shane Carruth y poco más. Todos sabemos de qué genero es en realidad Alien, y de qué género es en realidad Blade Runner, y de qué género son en realidad las películas de los años cincuenta de pánico anticomunista, donde los monstruos y las amenazas se mueven bajo los mismos códigos que en el cine de terror. Así que podríamos decir que la ciencia-ficción lo que hace es amplificar códigos de otros géneros a través de un set de ideas propias que multiplican el alcance de lo que está contando.

Yo siempre he creído que la ciencia ficción es un falso género. No hay que ser ningún especialista para detectar a qué género pertenece en realidad cada película de ciencia-ficción

Xataka: Y esto es lo que haces un poco en Los Cronocrímenes, potenciar códigos del terror pero con paradojas temporales jodidas.

Nacho Vigalondo: Paradojas muy jodidas, sí.

the_abcs_of_death_a_for_apocalypse_2-1.jpg

The ABCs of Death | Nacho Vigalondo | 2012

Xataka: ¿No te dio miedo en ningún momento? ¿No pensaste “Esto hay que suavizarlo”? ¿O la producción era tan pequeña que eso no se consideraba?

Nacho Vigalondo: Yo qué sé... las decisiones que voy tomando siempre las sufro a posteriori. Es una política contra la que ya no lucho. Luego hago la película, y una vez hecha lo lamento. Pero ahora disfruto mucho con cómo Los Cronocrímenes se ha asentado, se ha convertido en una película de culto indiscutible, un pequeño clásico en lo suyo, pero tú y yo nos acordamos de que en su momento recibió unos palos terribles, se le ponían unos peros como catedrales. Había críticas basadas enteramente en el hecho de que faltaba un Héctor. Por eso ahora que también estoy recibiendo palos por Open Windows, pienso “Es que el que ahora pone a parir Open Windows comparándola con Cronocrímenes no es el mismo que en su momento alabó Cronocrímenes” ¡Dejadme en paz! (risas)

extraterrestre-2.jpg

Extraterrestre | Nacho Vigalondo | 2011

Xataka: Y con Extraterrestre pasa un poco igual, que en realidad es una comedia romántica.

Nacho Vigalondo: Sí, sí, yo recuerdo haber tenido discusiones muy largas con blogueros en Sitges, que me decían que no era una película de ciencia-fición. Hubo algo que despertó cierta polémica, y es que no se vieran extraterrestres. Pero como si yo hubiera intentado sortear la cuestión, como si fuera una especie de truco por mi parte, como si fuese más fácil no enseñarlos que enseñarlos. Pero al final, ¿cómo no va a ser Extraterrestre una película de ciencia-ficción? Si hay un OVNI allá al fondo. Están toda la película discutiendo si uno de ellos es extraterrestre. El hecho de que al final ninguno de ellos lo sea no quita para que esa discusión sea el núcleo motor de la película. Solamente hay un género continente, por así decirlo, en el que puedas plantear una cuestión de este tipo con los personajes, la duda de si uno de ellos es extraterrestre, y es la ciencia-ficción. ¡No hay más tu tía! El hecho de que los extraterrestres estén lejos y no los veamos no quita para que haya una nave que no ha despegado de Soria, precisamente.

Xataka: ¿Crees que a Extraterrestre le pasará como a Cronocrímenes, si no le ha pasado ya, de acabar encontrando a su público años después de su estreno?

Nacho Vigalondo: Yo creo que sí, de hecho lo estoy notando ya. No ha llegado al extremo de Los Cronocrímenes, que la gente tuitea cuando la pasan por canales locales rarísimos, porque no ha pasado al circuito de teles locales, donde se pone continuamente. Ese deambular actual de Los Cronocrímenes apenas da beneficio económico, pero la están emitiendo sin parar, y eso le da una presencia muy importante, es lo que la convierte en una película de culto. Ahora Extraterrestre se va a proyectar, por ejemplo, en el Fright Fest de Austin, y va a ser muy saludable recuperarla después de todos estos años, y ver cómo la recibe el público.

Xataka: Es curioso cómo en visionados sucesivos de Extraterrestre lo que se potencia y gana fuerza es precisamente no la parte de ciencia-ficción, sino los personajes y la relación entre ellos.

Nacho Vigalondo: Me está pasando con Open Windows, que muchos espectadores coinciden en que en un segundo visionado la película transcurre mejor, todo se entiende con más claridad... No sé hasta qué punto me puedo enorgullecer o entristecer de hacer un cine de efecto retardado. Por un lado me alegra, porque es una victoria frente a uno de los problemas que más rabia me dan del cine de entretenimiento moderno, que es que a veces es muy volátil, tiene muy poco peso. Pero por otro lado, tiene un sentido práctico nulo. ¡Yo necesito hacer ya una película que funcione en su momento! Llega un momento en el que me va a decir alguien “¿Esto qué es, una carrera de cineasta o una performance?”

553857_278096982293486_637787561_n.png

Xataka: ¿Te ha resultado sorprendente o decepcionante que Open Windows no haya funcionado bien?

Nacho Vigalondo: Para mí es un poco más de lo mismo. Mis tres películas se han estrenado en fechas muy similares, siempre con la mala suerte de coincidir con partidos de fútbol importantes, con campañas muy parecidas en cuanto a difusión. Y sí percibo el agotamiento que a lo mejor experimenta gente en redes sociales, que termina harta de oír hablar de mi película, pero al mismo tiempo se produce una total ausencia de conocimiento sobre ella por parte de una persona que está dos pasos más allá. Anoche salí con Carlos Vermut a tomar algo y me pararon dos o tres veces para saludarme, la típica foto y tal, y nadie dijo correctamente el título de ninguna de mis películas. Una chica me dijo “Me gusta mucho Los Siete Crímenes”. Otro me dijo: “Soy muy fan tuyo, me gustan mucho tus pelis, a ver cuando veo la última, El Porno”. ¡La llamó “El Porno”! ¡Te lo juro! ¡”El Porno”! La presencia de Sasha Grey le confundió completamente.

Xataka: ¿Qué nos puedes contar del elemento de ciencia-ficción de Open Windows? Da la impresión de que aparte de las cámaras de alta tecnología y detalles así, son todo elementos un poco circunstanciales, que los usas para narrar, pero sin llegar a los extremos de Extraterrestre o Los Cronocrímenes.

Nacho Vigalondo: Es ciencia-ficción de andar por casa, una herramienta. Aparte, la historia acaba siendo de superhéroes. Intenté hacer una película de Arsenio Lupin (que eran, en su época, el equivalente a los superhéroes), y para mí los superhéroes son ciencia-ficción. Lo que sí tiene Open Windows es que empieza enmarcada en un género y acaba en otro. Arranca como una película de Brian De Palma y al final es un mundo de fantasía absoluto, en el que se rompen las ventanas y todo se desintegra. Una cosa que me daba miedo, pero que tiré con ella, es que hace poco redescubrí que la película recibe cierta influencia de un comic que tenía medio olvidado y que releí recientemente, y que es Give Me Liberty de Frank Miller. Ese cómic empieza con la descripción de un ghetto futurista, en una clave muy oscura y lóbrega, de un realismo muy apagado, con un transfondo muy social, pero de repente se van a la selva y aparecen robots gigantes, un Ronald McDonald que dispara misiles por la boca. Ahí Frank Miller fue más sofisticado que nunca: seguía en una distopía futurista, pero decidió saltarse el registro del relato. Estás en Blade Runner, pero pasas de página y estás en Los Mundos de Yupi.

Xataka: Has mencionado los comics de ciencia-ficción, y también el tema superheroico. ¿Crees que el género es la mejor forma de aproximarse a los códigos superheroicos?

Nacho Vigalondo: Sí, sin duda. El género está un poco diluido en las dos grandes compañías, Marvel y DC, que no siempre hacen ciencia-ficción pura y dura, pero si nos salimos de las grandes, y te acercas, por ejemplo, a la británica 2000 AD, la comparación está clarísima. El Juez Dredd es tan superhéroe como Green Lantern (en el sentido de que el hecho de que haya miles de superhéroes como él no le quita su condición), y ahí los registros del género están clarísimos. Otro ejemplo: la mejor película de superhéroes de la historia es Robocop, pero mucha gente no la considera como tal, porque no hay un precedente en forma de tebeo. En realidad, los códigos superheroicos son amplísimos, y abarcan desde Superman a Los Cazafantasmas.

Xataka: ¿Y dónde crees que están los límites de esos códigos? O dicho de otra forma: ¿por qué crees que Los Cazafantasmas son superhéroes?

Nacho Vigalondo: Esencialmente, son gente que debe combatir a fuerzas opuestas con armas, poderes y herramientas post-humanas.

Xataka: Acabemos volviendo a tu cine. Lo próximo que vas a hacer... ¿bajo qué códigos se mueve?

Nacho Vigalondo: Lo próximo que se va a estrenar es la nueva entrega de VHS, que también se proyecta en el Fright Fest. Es una de las cosas que más me gustan de todo lo que he dirigido. También uso los códigos de la ciencia ficción para contar una historia de horror puro, con el estilo y el lenguaje afín a la franquicia, que me gusta muchísimo. Es una nueva mezcla de estilos, pero no es tan complicado darle cierta coherencia al tono, porque hay miles de referentes a los que agarrarse. Si alguien quiere hacer una película futurista al estilo Blade Runner sabe cómo tiene que hacerla, ¿no?

Comentarios cerrados
Inicio