Es probable que tus frutas y verduras pesen menos en casa que en el supermercado. Hay una explicación

Es probable que tus frutas y verduras pesen menos en casa que en el supermercado. Hay una explicación
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“¿Son imaginaciones mías o este pan es más pequeño?”. Esa pregunta se me cruzó hace ya unos meses por la cabeza, cuando los supermercados llevaron a cabo una subida general de los precios en muchos de sus artículos con algunas excepciones. El pan que tenía entre mis manos era una de ellas, costaba lo mismo de siempre pero parecía encogido, y posiblemente lo estuviera, aunque no tenía forma de comprobarlo porque era de esas piezas que se compran por unidad y a un precio fijo, sin que se especifique el peso. ¿Me la estaban colando? Es lo que muchos españoles se han preguntado en los últimos meses, sin que hayamos llegado a una conclusión clara.

Esta carne pesa menos. Aunque el debate se ha avivado en las últimas semanas a raíz de un tuit que se hizo viral de un cliente de Mercadona que pesó una porción de presa ibérica en casa. En el envase se especificaba que el trozo de carne pesaba 264 gramos, mientras que la báscula marcaba 209 gramos, según explican en DAP.

Aquel primer tuit hizo que muchos otros clientes pesasen otros productos envasados y con el peso especificado, y varios también señalaron que la cifra marcada en sus básculas no se correspondía con la impresa en el embalaje, lo que desató las especulaciones sobre el engaño de Mercadona. ¿Nos está mintiendo el supermercado? Pues depende.

¿De qué? También en Twitter, el doctor en Ciencia y Tecnología de los alimentos y divulgador Miguel Ángel Lurueña ha explicado en un hilo que esa diferencia de pesos no tiene necesariamente que ver con intenciones aviesas de Mercadona, sino que se suele tratar más bien de una cuestión tecnológica.

El científico señala que, en primer lugar, el proceso de envasado puede modificar levemente el producto al provocarle pérdidas de agua o de humedad, y, aunque el peso especificado debería ser el que registra el producto tras ser embalado, hay ocasiones en las que se pueden producir estas pérdidas sin que el supermercado se de cuenta. Por lo tanto, no sería una acción deliberada.

Otro factor importante que hay que tener en cuenta en este asunto de los pesos es que las básculas no son completamente precisas y se descalibran con el uso, por lo que la diferencia de gramos entre una y otra puede ser una consecuencia de esa falta de precisión. De hecho, tanto es así que la ley contempla un margen de tolerancia para estas posibles diferencias. Lurueña, no obstante, subraya que es difícil que una balanza de un supermercado funcione mal, porque se revisan periódicamente, pero sí es perfectamente posible que una doméstica sea imprecisa.

¿Esto lo explica todo? No, porque el divulgador señala que, aún teniendo en cuenta la posible pérdida de líquido y el margen de tolerancia por la falta de precisión de las básculas, la diferencia de 55 gramos en un producto que apenas supera los 250 gramos sigue siendo excesiva.

Pero el divulgador también explica que los supermercados no tienen por qué arriesgarse a este tipo de estratagemas, que son ilegales, cuando ya hay vacíos normativos que les permiten aplicar técnicas reduflacionistas sin saltarse la ley.

¿Cuáles? Según denunció la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en junio, algunas marcas empezaron entonces a reducir la cantidad de producto de sus paquetes de alimentos, especificando en el envase el nuevo peso, pero manteniendo el diseño antiguo, y en algunas ocasiones hasta el tamaño del paquete, y sin avisar a los consumidores de esa disminución.

La ley contempla que la información debe estar especificada en el paquete, cosa que estos bienes cumplían, por lo que el cambio era perfectamente legal, pero muchos usuarios, que no apreciaron diferencias en el embalaje, no se dieron cuenta, porque no es habitual fijarse en el peso específico de cada cosa que compramos en el súper.

La OCU denunció entonces que, a pesar de que esas marcas (Pastas Gallo, Danone, Pescanova, Colacao, Tulipán y Campofrío) cumplían con la ley, estaban llevando a cabo prácticas censurables, porque no ofrecían al usuario información clara y transparente sobre la disminución de la cantidad de producto comercializado. La organización de consumidores señaló que hasta ese momento habían identificado que al menos un 7% de los productos habituales de la cesta de la compra habían sufrido reduflación.

Imagen | Anna Shvets

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