Estos investigadores malagueños están apuntando con un láser al volcán de La Palma para conocer la composición de la lava y tiene todo el sentido del mundo

Estos investigadores malagueños están apuntando con un láser al volcán de La Palma para conocer la composición de la lava y tiene todo el sentido del mundo
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Analizar la composición de la lava de un volcán es algo peliagudo. Sobre todo, porque normalmente tiene que ir alguien, plantarse delante de la colada protegidos hasta las cejas, agarrar una pala con fuerza, meter la lava viscosa en un cubo de agua y esperar a que se petrifique para poder analizarla después. Recordemos que estamos hablando de un material que se encuentra entre los 800 y los 1.100 grados. Cualquier error de cálculo o imprevisto convierten la recolección de muestras en una desgracia.

Ahora un grupo de investigación de la Universidad de Málaga está probando una manera distinta de analizar en tiempo real la composición de la lava sin tener que exponer al riesgo de quemaduras al personal. En tan solo tres semanas, estos expertos en espectrometría de plasma inducida por láser han armado un dispositivo capaz de monitorizar al volcán a unos 70 metros de distancia. Quedaba ver si funcionaba y en eso están.

¿Qué hace un vulcanólogo como tú con un láser como este?

El Instituto Geólogo y Minero, la Unidad Militar de Emergencias y la Universidad de Málaga llevan unos días trabajando en la calibración y puesta en marcha del espectrómetro allí en La Palma con la idea de tener mediciones muy exactas no solo de las características de la lava, sino del futuro (cercano) del volcán.

Como comentábamos hace unos días, la composición de la lava está íntimamente relacionada con el desarrollo y la evolución de la erupción volcánica. Por ejemplo, si tomamos como referencia otras erupciones de la historia de la isla, cuando la lava esté compuesta por al menos un 10% de materiales como el cristal de olivino podemos sospechar que el evento volcánico está llegando a su fin. No bastará con eso, claro está: también hay que mirar los patrones sísmicos o la evolución del dióxido de azufre, pero la composición nos da pistas esenciales.

Cuando hablamos del volcán, siempre vienen dos ideas recurrentes: el drama (humano, económico, social) que está causando, pero también la necesidad de aprender todo lo que podamos (y aprenderlo cuanto antes) para que el futuro sea un lugar mejor donde vivir (en Palma y en las inmediaciones de cualquier otro volcán).

Imagen | Instituto Geológico y Minero de España

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