El atentado con drones-bomba al primer ministro iraquí confirma el terrible potencial de estas nuevas armas

El atentado con drones-bomba al primer ministro iraquí confirma el terrible potencial de estas nuevas armas
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Logró salir ileso, pero Mustafa al-Kadhimi, primer ministro de Irak, debió llevarse un buen susto. Hace unos días logró salvar la vida en un atentado con drones-bomba en Bagdad.

Seis miembros de sus cuerpos de seguridad sí fueron heridos por la explosión del único de los tres drones que logró llegar a colisionar con la residencia del mandatario iraquí. El uso de drones como armas se ha incrementado en los últimos años, y su inquietante potencial es cada vez más claro.

Asesinos voladores a sueldo

En 2015 un dron chocaba en uno de los jardines de la Casa Blanca. Era un DJI Phantom propiedad de uno de los empleados del Gobierno, que al parecer se había tomado alguna copa de más y había perdido el control de su cuadricóptero.

Aquello fue casi como una advertencia de lo que estaba por venir. Los drones pronto se convirtieron en importantes elementos de los ejércitos de todo el mundo -incluido el español- pero también en inquietantes sustitutos de los asesinos a sueldo.

Lo vimos en 2017 tanto con los ataques de ISIS como con su uso por parte de cárteles y del crimen organizado. El diseño de drones-bomba es ya un jugoso negocio para la industria armamentística, y su aplicación es evidente no solo en operaciones militares, sino también en atentados.

Es lo que ocurrió hace unos días en Bagdad, cuando la llamada 'Green Zone', la residencia del primer ministro iraquí, fue atacada por tres drones-bomba. No se conoce a los autores del atentado.

Dos de ellos fueron interceptados por las fuerzas de seguridad iraquíes, pero el tercero logró impactar en la residencia y a herir a seis de los miembros de los cuerpos de seguridad del primer ministro. Los sucesos se produjeron tras unas polémicas elecciones en el país que ya habían dado lugar a protestas por parte de varios grupos armados.

Lo que sí es cierto es que las opciones que plantean tanto los drones como los rifles de precisión controlados remotamente -uno de ellos fue responsable de la reciente muerte del científico nuclear más importante de Irán- o aquellos que empiezan a ser montados a lomos de los robots Spot de Boston Dynamics pintan un futuro inquietante: uno en el que desde luego los atentados parecen más peligrosos que nuca.

Vía | US News

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