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Soy paleontólogo y me encanta 'Jurassic Park' a pesar de sus errores científicos

Soy paleontólogo y me encanta 'Jurassic Park' a pesar de sus errores científicos
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Hace unos días se estrenó 'Jurassic World: El Reino Caído'. Dirigida por el español J.A. Bayona, esta nueva entrega de los dinosaurios listos que quieren comernos pero con los que también empatizamos suma una pestaña más a una de las franquicias más exitosas de todos los tiempos. El universo creado en la novela de Michael Crichton y materializado por Steven Spielberg lleva 25 años llamando nuestra atención por esa extraña mezcla de fascinación y miedo que nos provoca cualquier cosa más poderosa que nosotros y que además no acabamos de entender, como si los dinosaurios fueran unos monstruos lovecraftianos. Pero es que además estos bichos pisaron la misma tierra que nosotros.

Ahora bien, desde la primera entrega de 1993 hasta la actual, el estudio de los dinosaurios ha avanzado dejando un tanto trastocada esa imagen tan fijada en nuestra memoria y en la cultura popular del T. Rex o los raptores. Y eso que la primera película tampoco estaba exenta de licencias mayores. Para empezar, el mismo tiranosaurio nunca llegó a habitar en el periodo jurásico (lo haría en el cretácico) y por aquel entonces ya se sabía que los velociraptores abultaban más bien como un pavo. Sin embargo, ¿qué visión tienen los paleontólogos de la saga que llevó su profesión y sus queridos fósiles al imaginario de todo el mundo? En Xataka hemos hablado con varios de ellos y la visión es unánime: les encanta Jurassic Park por encima de todo.

“Me crié con Parque Jurásico y le debo en buena parte ser paleontólogo hoy”

Francesc Gascó es Doctor en paleontología. Firmó su tesis estudiando la anatomía del Turiasaurus riodevensis, el denominado gigante europeo, encontrado en la localidad turolense de Riodeva en 2003. Para hacerse una idea, el Turiasaurus sería el primo aragonés del Brachiosaurus, el cuellilargo que tiene el honor de ser el primer dinosaurio que entra en escena en la película de 1993 ante el asombro de Alan Grant y Ellie Sattler.

“Recuerdo perfectamente cuando fui a ver la primera película. Tenía 9 años, y por aquel entonces ya me gustaban los dinosaurios, pero verlos así, casi como si fueran reales, fue un impacto definitivo”, cuenta este valenciano que trabaja en el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y cuenta con un canal de Youtube (El Pakozoico) más que recomendable donde se dedica a despiezar y divulgar científicamente todo lo relacionado con el mundo de los dinosaurios y por supuesto de la saga jurásica.

El primer T. Rex de las primeras películas

De la misma opinión es Elena Cuesta, otra paleontóloga del mismo grupo especializada en el estudio del Concavenator corcovatus, un terópodo (es decir, carnívoro y de los que darían miedo en una película) con una cresta bastante llamativa y que se paseó por Cuenca hace unos 130 millones de años. “Mis padres me llevaron a ver la primera película al cine cuando tenía 5 años saltándose todas las recomendaciones de edad; y no les puedo estar más agradecida. Por entonces ya jugaba con figuras de dinosaurios como otros muchos niños, pero lo que de verdad me inspiró fue descubrir la figura de paleontólogo en Alan Grant. Pensé, ¿y esta gente trabaja estudiando estos bichos? Desde entonces, y hasta hoy, no he parado de ver y estudiar dinosaurios”, nos dice.

Ambos crecieron con la saga, y por su vocación y estudios, también dándose cuenta cada vez más de los errores científicos que presentaban muchos de los especímenes representados por Spielberg, además de las subidas y bajadas que han tenido en calidad cada una de las entregas. Porque cuando van al cine, coinciden ambos, van sobre todo “a pasárselo bien”.

“Desde la primera película a la tercera (Parque Jurásico III, 2001) en los años noventa, se asentó con descubrimientos la hipótesis de que buena parte de los dinosaurios tenían plumas. Esto para alguien que se estaba formando o que tenía curiosidad por saber más, lógicamente cantaba un poco, y quizá sí que eché en falta que se fuera adaptando el aspecto de los dinosaurios conforme a los avances científicos. Pero esto se solventó con bastante acierto en mi opinión con la explicación que se da en las nuevas películas para mantener su canon de representación”, analiza Gascó.

Él, quien también ha escrito libros infantiles sobre el tema en la serie 'Jurásico Total', se refiere a la explicación que da el personaje del Dr. Henry Wu, ex-genetista de las primeras películas y que en Jurassic World (2015) argumenta que los dinosaurios que han devuelto a la vida no son un calco de cómo habrían sido en su era original, ya que para recrearlos se mezclaron las muestras de ADN que pudieron rescatar con las de otros animales actuales como ranas.

Para Elena, estudiantes postdoctoral en la Autónoma de Madrid, los errores científicos también tienen un pase más que alto si de lo que se trata es de hacer una buena película, aunque hay aspectos que le chirrían un poco más. “Prefiero que una película de Hollywood se tome licencias si sirve para que tenga éxito y se difunda mi profesión a que sean 100% verídicas. Eso se lo pido a un documental de la BBC. La primera película en mi opinión daba una visión bastante aproximada, y ya introducía la teoría de que las aves son los herederos que han quedado en la Tierra de los dinosaurios, lo cual me parece muy interesante”. Pese a esto, también hay algunas cosas que se le atragantan un tanto:

“Las idas y venidas que han tenido con las plumas también pienso que las podrían haber aclarado antes, y creo además que han tenido sus vaivenes con el carácter de los dinos. En mi opinión, las primeras películas tenían mucho valor porque mostraban a los dinosaurios como animales, que a fin de cuentas eran eso; comen porque tienen hambre, y son inteligentes. Sin embargo en la película de 2015 se va de un lado a otro. Por una parte vemos a Owen domesticar unos raptores casi como si fuera sus perritos, lo que no gustó a mucha gente, pero también hay algunas escenas donde los dinosaurios parecen atacar a la gente porque sí, volviendo a la figura del monstruo”, señala.

Gascó tiene además un recordatorio especial para uno de los aspectos más controvertidos desde el punto de vista pelontológico. “A mí por ejemplo el argumento de que el T. Rex solo ve con el movimiento que se ha mantenido durante buena parte de la saga me tira para atrás, principalmente porque era una teoría que ya estaba casi superada en el estreno de las primeras entregas, y luego porque en la novela de Crichton también se acaba descartando”, comenta.

La divulgación (algunas veces) es casi más importante que el rigor puro

Tanto Cuesta como Gascó son treintañeros que han crecido con las películas, pero paleontólogos más veteranos también afirman su apego a la saga. Luis Alcalá es del director de Fundación Dinópolis, el brazo investigador de Dinópolis, el mayor centro de divulgación de estos habitantes del pasado en España y quizá lo más parecido que se pueda encontrar en el país a un Parque Jurásico sin que se vuelva peligroso.

Una investigación de su fundación del pasado años sobre un nuevo dinosaurio, el Mierasaurus, se coló entre las 100 más leídas de la revista Scientific Reports. Una muestra más de que la paleontología vende tanto como recurso de entretenimiento como ciencia pura. Alcalá, cuyo nombre se encuentra entre los descubridores del Turiasaurus (el mismo cuellilargo que después investigó Gascó) ya ejercía la profesión cuando se estrenó la primera cinta en 1993.

“La primera reacción desde la paleontología, si bien también había críticas, fue mayoritariamente positiva”, señala. “Spielberg se dio cuenta de que los dinosaurios, que entonces ya despertaban mucho interés, podían ser una máquina de hacer dinero, y los recreó con unos recursos que por aquel entonces no estaban al alcance de ningún centro investigador”, prosigue.

Aunque su ojo ya advirtió todos los errores científicos llevados a la película en forma de licencias, Alcalá también se las perdona. “La producción contó desde el principio con la asesoría de Jack Horner, un conocido pelontólogo, y se cuenta que Spielberg le pidió un dinosaurio que fuera más o menos astuto, no muy grande, pero que diera miedo. Horner le enseñó con criterio los velociraptores, que apenas levantaban un metro del suelo, y Spielberg pidió que los agrandaran. Para mí todo está justificado porque la divulgación que han dado a nuestro oficio las películas es incomparable. Prefiero que un niño se asombre viendo una película y le pique la curiosidad para después investigar por su cuenta o lea un libro a que vea una cinta aburrida porque las representaciones son demasiado rigurosas”, señala el investigador, que no se ha perdido ni un estreno en taquilla de Parque Jurásico y ya espera para ver El Reino Caído.

Velociraptor Restraining An Oviraptorosaur By Representación fidedigna de un velociraptor

Este pago en forma de divulgación masiva que supone el éxito de las películas lo conocen bien en Dinópolis porque precisamente se dedican a eso, a explicar ciencia de la forma más amena posible. “Para nosotros el estreno de una película de Parque Jurásico supone un aliciente directo a nuestra actividad. Nuestro público principal es el familiar, y son los niños los que muchas veces empujan a los padres” cuenta Higinia Navarro, directora del parque temático. Ella no es paleontóloga pero conoce qué hace que funcione un centro que lleva más de 3 millones de visitas en quince años en una de las provincias más despobladas de España como Teruel. “En 2014 y 2015, durante la promoción y estreno de la película anterior, batimos nuestro récord de visitantes con 178.000 cada año. Es indudable que una cosa va ligada con la otra y por eso también hacemos espectáculos en torno al universo de las películas. Por ejemplo en 2015 teníamos uno en el que el protagonista era un Torvosaurus, un carnívoro que reclamaba su aparición en la película por delante del T. Rex porque él sí que era propiamente del Jurásico, mientras que el Rex solo habitó en el cretácico”, recuerda.

Deseos para mantener el nivel de divulgación en la saga

Nuestros tres paleontólogos tienen también un criterio más que probado sobre el nivel puramente cinematográfico de la saga. Para todos ellos, la primera es la mejor de todas y la tercera, la peor. Cuesta pone 'Jurassic World' (2015) en segunda posición seguida muy de cerca por 'El Mundo Perdido' (1997), mientras que para Alcalá la primera entrega de la nueva serie protagonizada por Chris Pratt le resultó “un poco decepcionante, pero sobre todo porque el guión era endeble”. Gascó, por su parte, se siente cómodo con las nuevas entregas, y él, que estuvo en la premier de 'El Reino Caído', nos avanza que la película de estreno le ha dejado “bastante satisfecho”.

Sin embargo, todos tienen deseos para que esta nueva película (y las que vengan) sigan manteniendo ese valor divulgador que tanto aprecian. Ven bien licencias mayores como la introducción del híbrido del Indominus Rex en la película de 2015, pero a todos les gustaría que las nuevas entregas mostraran una mayor volumen de nuevos especímenes reales. “La película que se estrena es la que tiene mayor número de dinosaurios de toda la saga, y eso se valora, pero aún quedan muchos por mostrar. A mí en particular, me encantaría que siempre que estuviera bien insertado en el guion se abriera la posibilidad para que alguien dentro de la trama creara nuevos dinosaurios, pero esta vez genéticamente puros, con sus plumas, la apariencia que sabemos que tienen ahora, y así se pudiera mostrar tanto a los dinosaurios del canon como una recreación más realista”, apunta Gascó.

Para Elena Cuesta sería bueno que el mundo Jurásico se abriera a presentar nuevos dinosarios de todas las zonas del mundo. “En España tenemos una variedad de especies que perfectamente podrían tener su aparición. Y me gustaría especialmente que estos nuevos dinos tuvieran un papel relevante, no que solo los viéramos en segundo plano. Me gusta mucho que siempre salga el T. Rex y los raptores, pero al final la gente se queda solo con esos nombres y estaría muy bien ampliarlo”.

Alcalá por su parte reivindica la figura del paleontólogo, que en Jurassic World no aparece. "El personaje de Owen Grady es un ex militar y sin embargo no tenemos ninguna figura como la de Alan Grant. Eso es algo que eché mucho en falta, porque además de representar nuetra profesión también da pie a aportar más datos científicos".

Por último, no hemos podido evitar preguntarles si en esa mezcla entre seguidores de las películas y científicos verían bien o desearían que se creara un Parque Jurásico de verdad si existiera la posibilidad de devolver a la vida a los dinosaurios. “Una parte de mí me dice que sí sin lugar a dudas, pero otra me dice que habría que mirarlo muy bien. Ya no solo porque se pudieran escapar como pasa en la película, sino por el daño ecológico que podría causar introducir unas especies que no son naturales en nuestro ecosistema, como con cualquier especie invasora”, opina Gascó. Por su parte, Cuesta lo tiene claro: “aunque podría dar problemas, mentiría si dijera que no me seduce la idea. Eso sí, si alguna vez se puede que lo hagan bien por favor. Aquí en España seguro que le encargaríamos la obra a un Calatrava o similar y acabarían escapándose”, dice entre risas.

Imágenes | Wikimedia Commons, Fundación Dinópolis

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