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'La materia oscura', crítica: la fantasía de HBO sorprende con su equilibrio entre ficción juvenil y algunas ideas muy siniestras
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'La materia oscura', crítica: la fantasía de HBO sorprende con su equilibrio entre ficción juvenil y algunas ideas muy siniestras

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Es de sentido común que no hay que dejarse llevar por las impresiones que lanza un primer capítulo para juzgar una serie, y los que conocen los libros de Phillip Pullman en los que se inspira esta 'La materia oscura' de HBO lo saben bien. Este primer episodio ya deja claros los valores de producción y el tono en el que se va a mover la historia, pero ni siquiera han empezado a llegar los primeros giros. De hecho, uno de los personajes principales y más publicitados, interpretado por Lim-Manuel Miranda, no aparece hasta el cuarto capítulo.

Pero por otra parte es más que suficiente para que el fan de los libros pueda contemplar cómo no se ha rebajado la potente carga simbólica del original ni se ha andado con medias tintas a la hora de lanzar de cabeza al espectador a un mundo ficticio en el que puede no ser fácil entrar de buenas a primeras. A diferencia de otros mundos de fantasía, donde lo mágico y lo real está perfectamente delimitado para que el espectador/lector sepa reaccionar a sus códigos, en 'La materia oscura' todos sus ingredientes están más difusos desde el principio.

De hecho, es la primera sorpresa agradable de esta adaptación de HBO y BBC: no rebaja el exigente nivel del original con exceso de explicaciones o personajes construidos solo para llevar al espectador de la mano. Y eso redunda para bien en la atmósfera inquietantemente oscura: cuando los animales hablan y nadie se sorprende o descubrimos detalles que no "encajan" en lo que aparentemente era una tradicional institución educativa británica, como tantas veces hemos visto en el cine y la literatura, como es el uso de dirigibles o las reuniones del claustro donde se habla de magia con naturalidad y también con temor, el espectador entra poco a poco en un mundo solo levemente distinto al nuestro.

En 'La materia oscura' conoceremos a Lyra (Dafne Keen), una chica que se ha criado en nuestro mundo, en Oxford (pero no exactamente "nuestro" Oxford), en el Jordan College, depositada allí cuando era un bebé por el explorador Lord Asriel (James McAvoy). Justo cuando la intrigante Mrs. Coulter (Ruth Wilson) la acoge a su servicio para sacarla del colegio, desaparece Roger, el mejor amigo de Lyra, raptado por los misteriosos gobblers. La principal prioridad de la niña será rescatar a su amigo.

'La materia oscura': Young adult, pero para todos los públicos

Hay muchos elementos de vital importancia que los lectores de los libros (o los fans de la adaptación fílmica) verán solo apuntados en este primer episodio: la famosa brújula dorada que da nombre al primer volumen y en el que se inspirará esta temporada; el Polvo con mayúscula cuya mención hace levantar sospechas de herejía; osos con armadura y brujas, que se mencionan entre susurros pero no se llegan a ver, ni se verán de momento.

O, en fin, qué son exactamente los daemons, que aquí se deja claro que forman parte indisociable de cada humano, una especie de escisión del alma pero que no son exactamente mascotas ni simpáticos animalitos parlantes. 'La materia oscura' brilla gracias a ese esfuerzo que se pide al espectador: nadie va a terminar de ver el primer episodio sabiendo cómo se comportan o qué son exactamente estas criaturas que cambian de forma cuando su acompañante humano es un niño y luego adquieren una forma bestial permanente. Se nos irá contando ya que, obviamente, en un libro es más sencillo narrar estas cosas.

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Solo queda esperar que, pese a su orientación claramente juvenil -no nos engañemos: esta es la historia de una humana elegida para servir de puente entre mundos en colisión, pero que antepondrá la amistad y el bien colectivo a cualquier otra meta en una historia de maduración a través de la pérdida y el descubrimiento... como tantas otras adaptaciones del "viaje del héroe" a resortes juveniles-, HBO no rebaje el nivel de oscuridad que alcanzan los mejores momentos de los libros. Todo lo relativo al Magisterium, por ejemplo, esa mezcla de instución eclesiástica, académica y akelarre, no son habituales en una fantasía familiar.

Mientras tanto y hasta que podamos comprobarlo tenemos una serie que, desde luego, no va a sustituir a Juego de Tronos en el pódium de las fantasías de consumo masivo, entre otras cosas porque le falta el toque violento de aquella, imprescindible para ser considerada "adulta" por los exégetas del trazo grueso. Pero a cambio, ya desde su primer capítulo está proporcionando una narrativa moderadamente exigente, unos valores de producción estimables y unas interpretaciones extraordinarias de todo el reparto.

Aún le queda mucho por crecer a 'La materia oscura'. Pero con lo visto hasta ahora, podemos garantizarle un puesto muy envidiable en los inminentes resúmenes de lo mejor del año en materia fantástica. Hasta entonces, atad corto a vuestros daemons.

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