'La guerra del mañana': un blockbuster de ciencia-ficción en Amazon Prime tan divertido como descerebrado

'La guerra del mañana': un blockbuster de ciencia-ficción en Amazon Prime tan divertido como descerebrado
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Como las películas de 'Fast & Furious', 'La guerra del mañana' no pretende engañar a nadie: su narrativa simple hasta lo esquemático (en ningún momento nos separamos de un protagonista de una sola pieza, sin matices ni conflictos reseñables) y su desvergonzada textura, que mezcla decenas de películas ya vistas, deja clara su naturaleza. Es un blockbuster veraniego de tiros, humor y gotas de drama, nada más (y nada menos).

De hecho, 'La guerra del mañana', a diferencia de tantos otros estrenos exclusivos que llegan cada semana a HBO, Netflix o la propia Prime Video iba a ser estrenada el verano pasado en cines, y habría aguantado perfectamente el tipo entre otras superproducciones de su estilo. Pero la pandemia obligó a las productoras a soltar lastre, y esta fue una de las bajas más notorias: en vez de retrasar su estreno un año, como pasó con 'Fast & Furious 9' (que al final le ha rentado a Universal), fue vendida a Amazon Prime Video por 200 millones de dólares.

El resultado es una película ruidosa y excesiva que funcionaría mejor en una sala de cine, pero al fin y al cabo nos estamos acostumbrando a esta otra opción. Eso sí: como alternativa a tanto episodio piloto de serie disfrazado de película, sienta bien ver algo de cine de acción hecho y derecho. Siempre que no suponga un problema enfrentarse al enésimo refrito de 'Independence Day' y 'La guerra de los mundos', y que no se depositen demasiadas esperanzas en el gimmick de los viajes en el tiempo con la esperanza de encontrar un castillo de fuegos artificiales en la cuarta dimensión.

La película arranca cuando un batallón de soldados del futuro se presenta en la actualidad diciendo que apenas dentro de unas décadas los humanos estamos enzarzados en una guerra con una feroz especie extraterrestre, y que vamos perdiendo. Hay que llevar batallones de humanos desde el presente para combatirlos. Uno de estos soldados es Chris Pratt, que treinta años después se desvelará como un elemento clave para la supervivencia de la especie.

Space Invaders con pinchos

Después de un par de piezas de cine negro conciso, violento y con pocos personajes, 'La huida' y '24 horas para morir', el guionista Zach Dean ha escrito con 'La guerra del mañana' una película que podría pasar por la película de invasiones extraterrestres de la temporada, pero que conserva algo de esa forma de contar las cosas cuando se está obligado a acogerse a cierta economía de medios. Y eso la beneficia.

Por eso, la película no se complica con los viajes en el tiempo. Son viajes de ida y vuelta a un punto concreto, y la única justificación es que ya es complicado viajar en el tiempo, imagínate como para andar haciéndolo con virguerías. Es decir, la guerra podría transcurrir en el presente, pero obligaría a narrar la invasión y eliminaría un pequeño componente dramático entre el protagonista y el personaje de Yvonne Strahovski ('The Handmaid's Tale'), así que en este caso los viajes en el tiempo son para limpiar de polvo y paja la narración, no para complicarla.

Esta voluntad de hacer la película lo más sencilla posible afecta también al drama, que tira de conflictos tópicos para no tener que sobreexplicar y, sobre todo, y ese es el gran valor de la película, presenta unas pocas pero muy extensas secuencias de acción, tres grandes piezas al inicio, centro y final de la película, con escenarios muy definidos. Chris McKay redondea la operación desde la silla de director, rodando la acción con claridad y recurriendo a la violencia y el coqueteo con el terror precisos. El resultado es una película autocontenida y tensa, que va del punto A al B sin entretenerse y sin pretender reinventar la rueda.

Y sobre estos hallazgos aún se permite algunos regalos extra. El diseño de los alienígenas es excelente y aterrador, los actores secundarios brindan una solidez estupenda a la historia (empezando por JK Simmons y continuando por las dos actrices de la película, Strahovski y Betty Gilpin) y, en general, todo está en su sitio. Verano puro para una película que, desde la modestia, da unas cuantas lecciones sobre economía narrativa a las producciones más descompensadas de Marvel, como 'Viuda Negra', sin ir más lejos. Una invasión muy bienvenida.

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