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Conducir a distancia un coche que está a 100km: las puertas que abre el 5G al reducir la latencia
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Conducir a distancia un coche que está a 100km: las puertas que abre el 5G al reducir la latencia

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No ha sido ni mucho menos el Mobile World Congress que se ha celebrado esta semana el primero es el que hemos oído hablar del 5G. Ningún operador, fabricante de equipos de redes o de componentes de dispositivos se quiere quedar fuera, pero siempre nos dejan con la sensación de que nos están vendiendo humo. Salvo por un caso concreto que hemos podido probar con nuestras manos, la conducción remota.

Telefónica junto con Ericsson, el Instituto Real Sueco de Tecnología (KTH) y Applus Idiada dejaron el palabrerío de lado, enseñando a todos los asistentes al stand del operador en el MWC una demostración en la que cualquiera se podía poner al mando de un coche que no estaba precisamente en la feria. El coche estaba en un circuito en Tarragona, a 100 kilómetros, y daba la sensación de que estuviésemos en un videojuego pero no era así, estábamos al mando de un coche que respondía al instante a nuestras ordenes.

Aunque cada poco tiempo nos llegan noticias sobre el 5G, lo cierto es que a día de hoy el estándar todavía no está definido. Lo que vivimos ahora mismo es una batalla soterrada entre distintas empresas porque su idea del 5G sea la que se imponga cuando la 3GPP, la entidad encargada de que las redes móviles sean las mismas en España, Japón o Estados Unidos, redacte el estándar definitivo en el verano de 2018.

La reducción de la latencia es la clave

Al 4G ya le hemos visto volar cerca de 1 Gbps y Qualcomm ya tiene listo un módem que permitirá alcanzar 1,2 Gbps de bajada. El 5G mejorará con creces esas velocidades, pero incluso más importante que la velocidad será la latencia. Ese retardo desde que nosotros ejecutamos una acción desde nuestro móvil (o cualquier otro dispositivo) hasta que llega a su destino será clave en el futuro, y el objetivo es que pasemos de los 20 milisegundos del 4G a en torno un solo milisegundo con el 5G.

Con una latencia de uno o dos milisegundos se abren un mar de posibles usos que hasta ahora no eran posibles

Esa reducidísima latencia será la que posibilite usos de las redes móviles que hoy en día son imposibles. Por ejemplo, ya no será necesario que un cirujano se encuentre frente a la mesa de operaciones, ya que remotamente podría efectuar una operación sin problemas si varios brazos roboticos pueden seguir sus movimientos al instante. Y mientras la conducción autónoma todavía está en pañales, la remota cada día está más cerca.

Conduciendo un vehículo desde cualquier lugar

En el stand de Telefónica nos pudimos meter en lo que parecía un videojuego. Teníamos en nuestras manos un volante, en nuestro pies los pedales y bajo nosotros un asiento con movimiento. Frente a nosotros tres pantallas para no perder detalle de lo que nos rodeaba, pero no estábamos en un circuito virtual como estaríamos en Gran Turismo, estábamos en el circuito de pruebas tarraconense de Idiada, de la empresa Applus+.

Todo nos trasladaba al circuito en directo, tanto las pantallas como el mismo asiento, que cuando pasábamos por encima de un badén reproducía el movimiento. Apretábamos el acelerador (no es que el coche corriese demasiado, la verdad) y el coche aceleraba, pisábamos el freno y el coche frenaba al instante. Y recordemos, hablamos de un coche (estilo carrito de golf) real, pero a 100 kilómetros.

Para meternos en un coche a 100 kilómetros y conducirlo remotamente la conexión tiene que transmitir 25 Gbps

¿Cómo es todo es posible? Porque además cabe señalar que la calidad de imagen que veíamos en pantalla no era precisamente pobre, veíamos imágenes en tiempo real a calidad 4K. Para la transmisión de los datos y que la latencia sea tan baja que permita conducir un coche en remoto, en la demostración se empleaban nada más y nada menos que 850 MHz de la banda de los 15 GHz. La velocidad de la conexión era directamente increíble: 25 Gbps.

¿Cuándo será una realidad?

Como hemos mencionado anteriormente, para la definición del estándar del 5G todavía queda algo más de un año. Será a partir de entonces cuando toda la maquinaria se ponga de verdad en marcha para que el 5G sea una realidad. Será necesario por un lado nuevas subasta de espectro (sobre todo en bandas altas, entre los 15 y 26 GHz), que los fabricantes de equipos de red hagan su parte y que los operadores pongan al día sus estaciones base.

Las previsiones apuntan que por lo menos hasta finales de 2019, si no es para el comienzo de 2020, no veremos por fin las primeras redes 5G comerciales en funcionamiento. Queda mucho, pero tras este Mobile World Congress podemos decir que el 5G está más cerca y que será verdaderamente útil.

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