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He buscado hombres en internet y esto es lo que me he encontrado

He buscado hombres en internet y esto es lo que me he encontrado
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Desde hace un par de años hasta ahora y potenciado por el auge, uso y abuso de los smartphones entre la mayoría de la población, las redes sociales y apps para ligar han dejado de ser ese vertedero de almas solitarias, de hombres que viven con sus madres y son adictos al porno, de divorciados o personas que sienten una extraña atracción por los gatos.

Ligar por Internet ya no es ese secreto incómodo que no compartías ni con tus mejores amigos por temor a las mofas y se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Ya no avergüenza decir por ahí que usas Caoba, Tinder, Ok Cupid o redes sociales con una publicidad tan “ingeniosa” como la que lleva detrás Adopta a un tío. Ligar por Internet está de moda. Porque cualquier cosa que se pueda hacer desde Internet y sin moverte del sofá está de moda.

La prensa anglosajona llama a los usuarios de estas redes sociales “lazy singles”: solteros terriblemente perezosos que buscan el amor (o lo que surja) desde sus casas. Es como pedir una pizza o llamar al chino. El amor no llamará a tu puerta, pero sí a tu iPhone.

Ya no avergüenza decir por ahí que usas Caoba, Tinder, Ok Cupid o redes sociales con una publicidad tan “ingeniosa” como la que lleva detrás "Adopta a un tío"

Cuando me propusieron escribir un artículo sobre apps para ligar y la experiencia con ellas me propuse actuar como conejillo de indias, investigarlas a fondo, sumergirme en el submundo del amor virtual para ver qué se cocía pero sobre todo (y además de petardear) me interesaba saber cómo funcionaban estas aplicaciones, por qué cada vez tenían más adeptos y cuál sería el siguiente paso en el maravilloso mundo de las citas online, ¿estamos ante el fin del romanticismo?

El rincón para los que no buscan nada serio

tinder app

Tinder es la app de ligoteo que más triunfa entre el sector femenino. ¿Por qué? Muy sencillo, por la criba que puedes hacer. Tinder es sencilla y divertida y no tienes que perder mucho tiempo con descripciones del tipo “soy soñadora, romántica y un poquito bipolar”. Tinder es una foto y de los gustos ya se ocupa Facebook.

En Tinder te describes brevemente en dos frases y dejas que los likes de tu Facebook hablen por ti. Sinceramente, esta app triunfa por la diversión de la crueldad: descartar a las personas por su foto principal, sin temblar. Tinder funciona como la mítica “Lemon Law” de Cómo conocí a vuestra madre: si no te gusta a primera vista, no pierdas el tiempo.

El algoritmo de Tinder es muy curioso: en primer lugar, quienes la hayáis utilizado os habréis dado cuenta de la cantidad de “matches” que tenéis en cuanto decís que sí a una persona. Tinder, que es bastante listo y no pretende destruir por completo tu autoestima, pone en cola a aquellos usuarios que te dijeron que sí previamente. De modo que descubrirás que en cuanto empiezas a utilizar Tinder enseguida pasas a la “segunda base” del ligoteo online: la conversación privada. La segunda gran baza es que Tinder sabe si eres guapo o no, me explico: sabe perfectamente si la gente suele decirte que sí o si te suele descartar. Es como el gran hermano o el ojo de Sauron.

Tinder2.jpg

¿En qué se traduce esto? Imaginad a una redactora intentando escribir un artículo de redes sociales de ligar en Tinder, dándole que no a todo aquel que pasa por su pantalla. Tinder sabe que me estoy empezando a aburrir, sabe además que entre todos esos noes no se encuentra mi príncipe azul. ¿Qué hace la app para que no me vaya? ¡Sorpresa! El siguiente tío que me aparece es un pivonazo con cara de forracarpetas adolescentes, ¿casualidad? No, Tinder ha empezado a poner en cola a aquellos usuarios rompecorazones cercanos a mí a los que nadie dice que no. Nunca. Yo, usuaria inocente, pienso que Tinder se empieza a poner interesante y no me voy de la app. Tontos no son.

Es curioso que, utilizando la geolocalización y encontrándome en Lavapiés haya sorprendentemente quince arquitectos, doce médicos y noventa y siete abogados.

Hablemos un poco de la fauna tinderiana: los perfiles masculinos suelen resaltar en la primera frase su situación profesional. Es curioso que, utilizando la geolocalización y encontrándome en Lavapiés haya sorprendentemente quince arquitectos, doce médicos y noventa y siete abogados. Desde East London todo lo que encuentro son productores, directores de cine o artistas. El drama de Tinder es cuando entras en “segunda base” y se pierde toda la magia.

El top 5 de las conversaciones iniciales de Tinder es:

  • ¿Qué tal?
  • Hola, ¿Dónde vives?
  • ¿A qué te dedicas?
  • ¿Me das tu whatsapp?
  • ¿F******?

Y yo que pensaba que iba a encontrar enigmáticos y agudos mensajes para ganar el corazón de esta rata de laboratorio. Resulta que no. Resulta que Tinder en su fase 2 podría llamarse perfectamente Average Land.

Enamórame con algo más que tu foto

Pregunté a cuatro amigas, todas usuarias de aplicaciones de ligoteo, que me dijesen cuál es, a su modo de ver, la mejor de todas. Todas descartaron Tinder, según ellas, Tinder es para pasar un rato, pero es imposible conocer a alguien por un par de fotos en las que te enseña su torso (yo aquí discrepo, creo que te puedes hacer una idea bastante clara de cómo es esa persona). Me recomendaron pasar a Ok Cupid.

OkCupid.jpg

Ok Cupid funciona de la siguiente manera: por supuesto subes unas cuantas fotografías pero después rellenas un perfil personal y un cuestionario para encontrar afinidades, ambos terriblemente largos y a los que solo les falta pedirte insertar un documento adjunto con el resultado de tus últimas pruebas de las ETS.

Algo que me pareció muy curioso fue una de las preguntas de OK Cupid, era algo así como “¿Qué esperas de OK Cupid?” y las dos respuestas que ofrecían eran “llegar a quedar en persona” o “hablar sólo por aquí, jamás quedo en persona”. Decidí perseguir al perfil de gente que jamás quiere quedar en persona, bajo ningún concepto y aparecieron chicos con novia, hombres casados y personas a las que definiría sencillamente como raras, quizás protagonistas de algún capítulo de “Cuerpos embarazosos”. ¿Cuál es el fin de esta red social si jamás vas a romper la barrera virtual? Es una pregunta a la que jamás podré responder. Lo intenté, pero me bloquearon.

Decidí perseguir al perfil de gente que jamás quiere quedar en persona, bajo ningún concepto y aparecieron chicos con novia, hombres casados y personas a las que definiría sencillamente como raras, quizás protagonistas de algún capítulo de “Cuerpos embarazosos

En Ok Cupid hay quien se curra mucho las descripciones, como una auténtica carta de presentación en la que lo dan todo. Su forma de ser, sus gustos, las razones que les han llevado a entrar en Ok Cupid. Hay incluso quien te da detalles innecesarios de su vida “He roto con mi novia hace dos semanas y estoy aquí a ver qué pasa”.

Ahora bien, en Ok Cupid no hay privacidad, no hay cribas. Tu perfil es completamente abierto, ves a quién te visita y la gente sabe si les estás visitando. Traducción: demasiados mensajes, me atrevería a decir que la gran mayoría (hay excepciones) suelen estar más currados que los de Tinder, la gente parece “molestarse” en leer tu perfil y preguntarte algo que les ha llamado la atención, con lo cual, llaman también tu atención con algo más que un “Hola, ¿qué tal?”, porque creedme, una vez has recibido quince holasquetales te apetece responder gritando “¡MAL, FATAL, AGOBIADA!”

Al no existir filtro, en Ok Cupid encuentras de todo, porque todo el mundo puede hablarte: esto puede suponer una ventaja ya que abre tus miras, pero desde mi punto de vista, me convirtió en una usuaria terriblemente pasiva, no buscaba perfiles, esperaba a que la gente me hablase, una lazy single de manual. Mis dos personas preferidas, por extravagancia, fueron un chico que me dijo que entre sus hobbies se encontraba la taxidermia y en ese momento estaba trabajando en "una pequeña ardilla" (¡bloquear!) y un "fotógrafo y pintor" que después de los básicos holaquetales me propuso quedar para pintarme desnuda, como él no era DiCaprio ni estábamos en Titanic decliné su oferta con un elegante BLOCK. No os asustéis, también había gente normal, algunos tan normales que soy incapaz de recordar. Otros con los que, efectivamente, me hubiese tomado una cerveza.

Después de los básicos holaquetales me propuso quedar para pintarme desnuda, como él no era DiCaprio ni estábamos en Titanic decliné su oferta con un elegante BLOCK

Su googleáis OK Cupid, en mi caso, buscando si era una red social de éxito y, concretamente, en qué sectores de la población triunfaba más (¿hombres? ¿mujeres? ¿profesionales? ¿reptilianos?) Di de bruces con un sinfín de artículos relacionados con cómo tener éxito en Ok Cupid, o sea, cómo pasar de las conversaciones online a las citas reales. Hay todo tipo de tips al respecto: gente preocupadísima a lo largo y ancho del mundo. Y es que es este es el principal problema de las apps y redes sociales de este tipo, ¿llegaré a conocerle algún día?

OK Cupid logo

Ok Cupid sigue los preceptos de las páginas para encontrar pareja tradicionales, como Meetic o eDarling, nada nuevo bajo el sol, ahí radica su éxito, precisamente. Han adaptado el modelo de toda la vida haciéndolo más accesible a smartphones y sobre todo, de manera gratuita.

Todo lo contrario como modelo de negocio a la app española Caoba, donde te describes a través de las fotografías porque en esta app consideran que cuando la gente empieza a describirse en este tipo de páginas todos los perfiles parecen el mismo: “me gusta viajar, salir con los amigos y hacer deporte”. Pon una foto tuya haciendo surf, si el deporte que te gusta es el surf. Pon la portada de tu libro favorito si lo que te gusta es leer y sobre todo, pon alguna foto tuya si lo que quieres es ligar con alguien.

¿Hacia dónde va todo esto?

Sábado por la noche. Londres. Como caída del cielo, recibo una invitación a la fiesta de inauguración de una nueva app. Una app de ligar. Se llama rendeevoo y se basa en lo siguiente: rellenas tu perfil, subes tus fotos, encuentras a alguien interesante y, sin hablar, reserváis un restaurante o un bar para tener una cita en persona.

Flirtanddate.jpg

Rendeevoo pretende acabar con la problemática que encuentran la mayoría de los usuarios metidos en app y redes sociales de este tipo: no quedar nunca. Según rendeevoo, el problema es que si estás hablando mucho con una persona, aunque tengáis gustos y aficiones similares, aunque sea la mujer o el hombre de tu vida, si jamás quedáis, poco a poco la conversación se enfría, la magia se pierde. Con rendeevoo no hay excusa: aceptas o declinas la invitación, es cosa tuya.

Bajo el lema “La química sucede en la vida real. Deja de buscar. Empieza a tener citas” existe también Meetqute, una nueva app de Londres que se basa en lo mismo que rendeevoo, detrás de ambas se encuentra Develapps como desarrolladora.

En el fondo nadie quiere quedarse simplemente en Internet, lo que buscas cuando entras en una de estas aplicaciones es, como decía al principio, encontrar el amor o lo que surja. Más bien lo que surja en la mayoría de los casos

Lo más curioso es que después de estar buceando en las distintas apps de ligoteo, la opción de rendeevoo o Meetqute me pareció la más interesante de todas: porque en el fondo nadie quiere quedarse simplemente en Internet, lo que buscas cuando entras en una de estas aplicaciones es, como decía al principio, encontrar el amor o lo que surja. Más bien lo que surja en la mayoría de los casos.

Es decir, que el futuro de este tipo de apps está en que la experiencia del usuario sea lo más parecido posible a ligar en un bar, a ligar en persona. El nacimiento de estas dos nuevas apps nos da una pista de lo que necesitan los usuarios y no encuentran en las apps de ligoteo tradicionales. Parece que, a fin de cuentas, el romanticismo no ha muerto.

Fotos Tinder, Ok Cupid, rendeevoo, Meetqute

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