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Jibo, ¿adoptamos un robot?

Jibo, ¿adoptamos un robot?
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Robots en las líneas de producción, otros que corren demasiado, algunos construyen casas, y otros nos asisten en un establecimiento. Diferentes casos que no parecen ciencia ficción, y que nos ayudan a entender el nivel en que la robótica se va metiendo en nuestras vidas.

Un campo muy importante a explorar es el de los robots domésticos, que nos acompañan en casa, y nos pueden servir de entretenimiento y asistencia. Ahí es donde apunta el protagonista de nuestra noticia, Jibo.

Jibo te reconoce y apunta hacia donde estés

Jibo mide 28 centímetros de alto, y tiene una base de 6 pulgadas de diámetro. Es importante el diseño de la misma ya que el robot no se mueve del sitio, aunque sí lo hace de forma articulada y motorizada - tenemos tres partes bien diferenciadas -, para que la pantalla/cara apunte hacia donde nosotros estemos.

Jibo

Como podréis apreciar en el vídeo, el movimiento es bastante convincente, y el diseño es atractivo, por momentos nos recuerda a algún robot de animación, que bien podría haberse creado en Pixar o Disney.

Dicha pantalla es de 5,7 pulgadas, táctil, con resolución Full HD. Rodeándola tenemos un par de cámaras, altavoces estéreo y un par de micrófonos. El robot pesa 2,7 kilos, y está construido con aluminio y plástico blanco.

¿En qué nos puede ayudar Jibo? Pues está programado para contar historias a los más pequeños, tomar fotografías de forma automática - o como respuesta de una orden con nuestra voz -, girando y buscando nuestros rostros. También puede enviar las imágenes a redes sociales, gestionar recordatorios, o incluso servir como dispositivo para realizar videoconferencias.

Jibo

La conectividad en la que se basa el robot es WiFi/Bluetooth, y el sistema operativo que gobierna el invento está basado en Linux, con la posibilidad de añadir aplicaciones gracias a las SDK que se van a liberar. Las funcionalidades más avanzadas o destacables son aquellas que tienen que ver con el reconocimiento de personas.

Un robot familiar, ¿es necesario?

Cynthia Breazeal es una profesora del MIT, encargada de desvelarnos la particular criatura, descrita como el primer robot familiar. Su precio cuando sea una realidad estará en torno a los 500 dólares, que se nos antojan justos para su complejidad y posibilidades.


No creo que nadie se sorprenda al conocer que actualmente es un prototipo que anda buscando financiación para convertirse en producto real. Así tenemos un montón de proyectos en Indiegogo. Quieren que vea la luz en otoño de 2015, con una versión para desarrolladores que costará 600 dólares

La pregunta que nos hacemos es si necesitamos un dispositivo de estas características, que tal y como nos lo plantean es un Furby muy inteligente, pero igual de estático. La mayoría de sus acciones realmente las podemos realizar con una tablet. Seguiremos sus pasos.

Más información | Jibo

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