Las fronteras no solo existen en un mapa: así se ven desde el aire los límites entre países

Las fronteras no solo existen en un mapa: así se ven desde el aire los límites entre países
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Vienen y van, pero a menudo dejan huella. Incluso cuando las trazamos a la buena de dios, sin guiarnos por ríos, cordilleras ni ningún otro accidente geográfico, únicamente al albur de la política, a golpe de batallas, acuerdos de paz y tratados que racanean un par de kilómetros aquí para ganarlos, quizás, un poco más allá. Las fronteras son un invento humano; pero eso no quita que su presencia trascienda los mapas políticos o la vida de las poblaciones y acaben tomando el rango, en cierto modo, de fenómenos físicos, igual que las cadenas de montañas o los acantilados.

Una buena forma de comprobarlo es sobrevolar el globo. O, en su defecto —y dicho sea de paso, para economías más ajustadas—, dar un paseo con Google Earth. La experiencia ayuda a constatar cómo incluso aquellas delimitaciones trazadas sobre el mapa, de forma caprichosa, acaban dejando una huella bien visible desde el aire en forma de surcos, zanjas, vallas o carreteras. Ejemplos hay de sobra para comprobarlo: entre los 8.900 kilómetros de frontera que comparten Canadá y EEUU y los apenas 160 metros que separan Botsuana y Zambia, la lista de fronteras terrestres es amplia.

Argentina y Uruguay

Argentina Uruguay
Parte de la frontera entre Argentina y Uruguay, marcada por el río Uruguay.

A veces no cuesta demasiado apreciar las fronteras. Aunque España y Francia no existieran como dos estados independientes, por ejemplo, los Pirineos seguirían ahí marcando una separación clara entre dos territorios. Lo mismo ocurre con el Miño y Portugal, a la altura de Galicia; o, si saltamos el Atlántico, en Sudamérica, donde el río Putumayo dibuja la frontera entre Colombia, Perú y Ecuador, o el Iténez marca la separación a lo largo casi mil kilómetros entre Brasil y Bolivia. Otro ejemplo es la delimitación de Argentina y Uruguay, de 887 km y marcada por los ríos Uruguay y de la Plata.

Suecia y Finlandia

Suecia Finlandia
Delimitación de Suecia y Finlandia.

En Europa hay ejemplos también. A lo largo de su sinuoso trazado el río Tornio (Torne) dibuja parte de la separación entre Finlandia y Suecia. La frontera se extiende, en total, algo más de 600 km, una extensa franja que transcurre desde Laponia, avanza por las orillas de los ríos Könkämäeno, Muonio y Torne y llega a la bahía de Botnia. La franja limítrofe se traza también en torno a varias islas.

Estados Unidos y Canadá

Canada Estados Unidos
Parte de la extensa frontera entre Canadá y Estados Unidos.

En otras ocasiones, las divisiones entre países son totalmente arbitrarias. Tanto, que parecen trazadas con regla, cartabón y escuadra. Ocurre por ejemplo con parte de la extensa franja de 8.900 kilómetros que separa EEUU y Canadá, resultado del Tratado de París de 1783 entre el Reino de Gran Bretaña y las Trece Colonias y los acuerdos que se sucedieron en las décadas siguientes, como el Tratado Webster-Ashburton de 1842 o los acuerdos de la comisión de 1908.

Estados Unidos y México

Estados Unidos Mexico Nuevo Mexico Chihuahua
Frontera entre Estados Unidos (Nueva México) y México (Chihuahua).

También al sur de EEUU se encuentran ejemplos curiosos. En la linde con México hay fronteras que parecen líneas medidas al milímetro. Cuando no hay ríos ni cordilleras, los límites en ocasiones se perfilan con viales. También muros, como el fronterizo entre ambos estados, iniciado en la década de 1990 por la administración de Bill Clinton para frenar el contrabando y la migración ilegal.

Siria, Jordania e Irak

Siria Jordania Irak
Frontera entre Siria, Jordania e Irak.

Otro continente acostumbrado a las fronteras que no se perfilan con ríos ni cordilleras es África, con amplios trazados que delimitan por ejemplo Argelia, Mali y Mauritania o Egipto, Libia y Sudán, entre otras naciones. La esquina que comparten Siria, Jordania e Irak, en Asia Occidental, ofrece también una muestra de cómo en ocasiones las fronteras parecen responder a la geometría.

Finlandia y Rusia

Finlandia Rusia
Muestra de la frontera Finlandia-Rusia.

No hace falta irse tan lejos sin embargo para ver casos parecidos. Aquí, en los confines de Europa, nos encontramos con la frontera entre Finlandia y Rusia, de cerca de 1.300 kilómetros que atraviesan sobre todo bosques de taiga y zonas rurales sin seguir ninguna indicación natural. El dibujo actual es en gran medida resultado de los acuerdos que se alcanzaron tras la Segunda Guerra Mundial.

Pakistán y La India

Pakistan La India
Parte de la frontera entre Pakistán y La India.

Las fronteras son también, a menudo, puntos de tiranteces. Pakistán e India son un caso claro: su extensa frontera, que roza los 3.000 kilómetros, es una franja conflictiva desde hace tiempo, tras su independencia, debido a unas relaciones especialmente tirantes en la región de Cachemira.

Irlanda e Irlanda del Norte

Irlanda Irlanda Del Norte
Fragmento de la frontera que separa ambas Irlandas.

No es el único punto con una historia complicada. En Europa mismo se puede encontrar también más de un ejemplo de puntos con una extensa y a menudo compleja crónica detrás. La conocida como "The Irish border", la frontera entre las dos Irlandas, la república situada al sur y la del norte, englobada en el estado de Reino Unido, está directamente conectada con el conflicto norirlandés que marcó en buena medida ambos países a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado.

La vieja frontera interior de Alemania

Teistungen Eichsfeld Grenzlandmuseum
Segmento de la senda natural en el Museo de la zona fronteriza de Eichsfeld, que recorre partes preservadas de la antigua línea interior alemana.

Historia reciente es también la la Innerdeutsche Grenze, la frontera intergermana, una extensa franja de casi 1.400 kilómetros que separaba la República Democrática de Alemana y la República Federal de Alemania. La franja es un ejemplo fantástico de que incluso en casos así, en los que el trazado se pliega enteramente a la política, su sombra puede perdurar durante décadas. Parte conforma hoy el Grünes Band Deytschland, el Cinturón Verde Alemán, un extenso anillo de vegetación y fauna.

“La frontera interior alemana estaba estrechamente vigilada con altos muros, alambre de púas y torres de vigilancia. Al mismo tiempo, le dio a la naturaleza un respiro: la franja transfronteriza se convirtió en un refugio para más de 1.200 especies de plantas y animales raras y en peligro de extinción. Desde la caída del Muro, BUND ha creado aquí uno de los proyectos de conservación de la naturaleza más grandes e importantes", destaca el colectivo BUND, su principal artífice.

Un ejemplo claro de que las fronteras pueden llegar a sobrevivir a sus estados.

Porque ya se sabe, la historia pasa, las naciones caen y se levantan, pero las fronteras, incluso cuando responde solo al capricho de los humanos, quedan como cicatrices.

Imágenes | Wolkenkratzer (Wikipedia) y Google Earth

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