"No entiendo esta lucha contra el automóvil ni algunas tecnologías": Alemania e Italia alzan la voz contra la UE

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La aprobación de la ley europea para prohibir la venta de vehículos con motores de combustión a partir de 2035 está muy cerca. Tn cerca que apenas queda una votación para que salga adelante, después de que la Comisión Europea y los países miembros llegaran a un acuerdo en octubre de 2022 y el Parlamento Europeo ratificara la decisión el pasado mes de febrero.

A falta de una última votación en el Consejo Europeo, todo indica que la norma saldrá adelante, por lo que las voces contrarias a la decisión europea vuelven a la carga, con el objetivo final de una decisión que ya parece muy complicada de revertir dados los plazos burocráticos que se manejan.

De los combustibles sintéticos...

Entre los países que más disconformes se han mostrado con el rumbo europeo en la industria del automóvil están Alemania e Italia. Matteo Salvini, vicepresidente italiano y ministro de Infraestructura y Movilidad Sostenible, apunta a que "no tiene sentido" la nueva regulación que se quiere aprobar en la Unión Europea. Una medida que calificó de "suicidio" para Europa y "regalo" para China.

Con palabras menos llamativas pero igual de contundentes se ha expresado Volker Wissing, ministro federal de Asuntos Digitales y Transporte de Alemania. "Necesitamos combustibles sintéticos ya que no hay alternativa si queremos operar nuestra flota de vehículos de una manera neutral para el clima", señaló recientemente en una entrevista en radio.

Pero Wissing no se quedó ahí. "Quien se tome en serio la movilidad climáticamente neutra debe mantener abiertas todas las opciones tecnológicas y también utilizarlas. No entiendo esta lucha contra el automóvil y por qué la gente quiere prohibir algunas tecnologías", recalcó.

La situación es tan seria que una posibilidad empieza a sobrevolar seriamente sobre la próxima votación del Consejo Europeo: un no de Alemania e Italia, dos de los países más importantes de Europa y donde la industria del automóvil representa el 5% y el 8,5% de sus economías, respectivamente.

Alemania e Italia han cogido una bandera para salvar a los motores de combustión: los combustibles sintéticos. En la redacción del texto de octubre, ya consiguieron que se incluyera la posibilidad de vender motores de combustión que funcionaran con combustibles neutros. El problema: no todos tienen la misma idea de qué es un combustible neutro.

... a los combustibles neutros

Como contamos en octubre, las presiones alemanas e italianas terminaron por incluir una pequeña excepción en el texto de la nueva ley. Una que Alemania pide a la Unión Europea que aclare para obtener su voto favorable en el próximo Consejo Europeo.

Alemanes e italianos quieren que se puedan utilizar combustibles sintéticos neutros. Un tipo de combustible que expulsa CO2 durante su quema en los motores de combustión pero que se consideran neutros en emisiones porque durante su producción también se absorbe CO2 de la atmósfera. Si es en la misma proporción, consideran que el combustible es neutro.

Mazda

Pero Europa tiene otra idea de lo que debe ser un coche neutro: aquel que no expulsa CO2 por su tubo de escape. Por eso tiene cabida el uso de hidrógeno pero no los combustibles sintéticos que conocemos en estos momentos. Y no parece que en el futuro podamos tener combustibles sintéticos que funcionen de esta manera.

El motivo por el que quieren estos dos países presionar para que se admitan combustibles sintéticos radica en la fuerza de sus firmas premium y de lujo. En Alemania, BMW ha anunciado que seguirá desarrollando motores de combustión y Porsche ha hecho fuertes inversiones en una planta chilena para desarrollar este tipo de combustibles. En Italia, firmas como Ferrari o Lamborghini miran con deseo la posibilidad de utilizar estos combustibles.

Los vehículos de masas

La verdadera duda es cómo puede afectar al vehículo de masas que se tome esta decisión. Y la respuesta es que la negativa alemana e italiana tiene un recorrido corto, pues las decisiones que se tomarán antes de 2035 obligarán a los fabricantes a optar por una alta electrificación si quieren seguir vendiendo vehículos en el territorio europeo.

En primer lugar, la llegada de Euro 7 pondrá nuevos límites máximos de emisiones. Una norma que tendrá muy en cuenta la expulsión de sustancias contaminantes de los vehículos, hasta el punto de controlar cuánto contaminan los frenos de los coches.

Los nuevos límites están por ser definidos pero la Unión Europea sí parece haber decidido que en 2030 quiere haber reducido las emisiones de CO2 en un 55% respecto a las registradas en 2021. Esto quiere decir que, irremediablemente, los fabricantes tendrán que terminar por apostar por el coche eléctrico o el híbrido enchufable.

No es casual que las firmas que más están apostando por los combustibles sintéticos son fabricantes de vehículos premium o de lujo. De momento, la producción de este tipo de combustibles es tan cara que su precio es prohibitivo. Además, mantener motores de este tipo con una baja producción conllevará unos costes irremediables de fabricación que los harán muy caros.

Con esta hoja de ruta, es muy probable que la oferta de un vehículo con motor de combustión sirva como reclamo de los poderes adquisitivos más alto, un opción más de diferenciación en el sector. BMW seguirá desarrollando motores de combustión, sí, pero serán los más potentes y caros, los de seis y ocho cilindros.

A todo lo anterior hay que sumar las enormes inversiones que los fabricantes están realizando en desarrollo del coche eléctrico y las profundas transformaciones que está viviendo la industria, con mil millonarias inversiones en la construcción de nuevas plantas y remodelación de las actuales, así como un adelgazamiento de sus plantillas, ante la producción de vehículos que necesitan de menos mano de obra.

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