Los ataques kamikaze con drones Shahed en la guerra de Ucrania (ahora también en la de Irán) han obligado a redefinir las estrategias de defensa. Uno de los métodos más sencillos y efectivos que ha encontrado Ucrania es colocar redes para que los drones se queden atrapados y no puedan impactar. Resulta que la mayoría de esas redes se fabrican en Callosa de Segura, Alicante.
IRC. Son las siglas de Internacional de Redes y Cuerdas, empresa situada en Callosa de Segura, Alicante. Cuentan en un reportaje de Levante EMV que todo empezó con el envío humanitario de una partida sobrante a Ucrania en 2022, cuando estalló el conflicto. Lo que no esperaban con aquel gesto fue que las redes terminarían convirtiéndose en un material clave para la defensa ante el ataque de los drones rusos.
La empresa fue fundada hace más de 30 años y se dedicaba a la creación de redes de pesca de cáñamo. No fue hasta la llegada de materiales sintéticos mucho más resistentes, que diversificaron el negocio y actualmente fabrican para sectores como el industrial, la construcción y también la seguridad. Habían creado redes de seguridad para exhibiciones y entrenamiento con drones, pero no en un contexto militar sino más bien lúdico. Casi por casualidad, descubrieron un uso en el que no habían pensado hasta entonces. Actualmente son los proveedores de entre el 70 y el 80% de redes de defensa que está instalando Ucrania.
Cómo es una red antidrones. En declaraciones a Levante EMV, Juan Luis Antón, CEO de IRC, cuenta que no existe una red estándar antidrones, sino que fabrican en función de las necesidades del cliente. Depende mucho del dron que quieran frenar; su peso, si es de hélices o turbina, si lleva carga explosiva... Además, tienen que adaptarse constantemente porque los ataques de los drones rusos también se adaptan a la presencia de redes: "un drone abre camino con material incendiario, y a los pocos segundos, otro impacta con la carga explosiva", afirma Antón.
Capacidad. IRC presume de ser el proveedor líder de este tipo de soluciones. En su fábrica de Callosa de Segura cuentan con 30 telares, trenzadoras mecánicas y un horno autoclave en el que se mejoran las propiedades de las redes, todo funcionando a pleno rendimiento para poder satisfacer la demanda. A veces, hacen turnos de 24 horas cuando hay muchos pedidos urgentes. Tienen incluso un espacio dedicado en el que almacenan el material que preparan para Ucrania.
Envolviendo Ucrania. Las redes funcionan, por eso Ucrania está desplegándolas por todo su territorio para proteger infraestructuras como hospitales, bases militares y sobre todo carreteras. El ministro de defensa ucraniano dijo hace poco que el plan en 2026 es cubrir 4.000 kilómetros de carreteras con redes antidrones, ahí es nada. Y además van cada vez más rápido: en enero instalaban 5 km diarios y ahora ya consiguen instalar 12 km, aunque su objetivo es llegar a los 20km. Hacen falta muchas redes.
Efectividad. Según la agencia ucraniana Army Inform, las mallas impiden que el dron las atraviese, pero también dificulta la puntería en el caso de que lancen municiones. También hace que se queden atrapados y, al no haber impactado, pueden ser recuperados por el ejército para aprovechar sus componentes o estudiar su tecnología. Además, es un sistema muy simple que no necesita de gran mantenimiento.
Imagen | Army Inform
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