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Google se reúne esta semana con el Pentágono tras ser acusado por un general de beneficiar al desarrollo militar de China

Google se reúne esta semana con el Pentágono tras ser acusado por un general de beneficiar al desarrollo militar de China
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Google parece mantener una relación incómoda con los estamentos militares de Estados Unidos, a la vista de la polémica desatada en aquel país por recientes declaraciones del general Joseph Dunford, presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor de los EE.UU, que acusó a la compañía de "beneficiar indirectamente a los militares chinos".

"Es un debate que debemos plantear, porque en mi opinión ayudar al ejército chino no se alinea con los intereses nacionales de los Estados Unidos". Por ahora, está previsto que esta semana Dunford se reúna con un representante de alto nivel de Alphabet (la compañía matriz de Google) a petición de esta compañía.

El problema no es TensorFlow

Pero... ¿qué motivó las declaraciones de Dunford? La razón oficialmente alegada por éste es el laboratorio de inteligencia artificial que Google inauguró en 2017 en Pekín, y que se centra en el desarrollo de software vinculado a TensorFlow, uno de los frameworks de inteligencia artificial más populares, y uno de los actuales pilares de la estrategia de expansión de Google.

TensorFlow es un software gratuito de código abierto, por lo que Google no controla quién lo usa. Sin embargo, el director de ingeniería de la compañía, Rajat Monga, reconoció hace unos meses, en un evento respaldado por el gobierno chino, que 2 de los 17 millones de descargas de su software provienen de usuarios del gigante oriental.

El robo de tecnología y las secuelas del proyecto Maven

Pero, en realidad, la preocupación de Dunford (quien, recordemos, es la máxima autoridad militar de EE.UU y el principal asesor en este campo del presidente Trump) se encuentra más allá de un software en concreto.

Su postura gira en torno a la afirmación de que en China no existe diferencia alguna entre 'partido', 'gobierno' y 'ejército', y de que los secretos industriales occidentales dejan de serlo en territorio chino:

"Si una empresa hace negocios en China, automáticamente va a ser obligada a tener una célula del Partido Comunista en dicha empresa".

Patrick Shanahan, secretario de defensa interino, afirmó hace dos semanas en una audiencia en el Congreso que al Pentágono le preocupa que la capacidad de innovación de los Estados Unidos esté siendo usada contra el propio país, y que China no esté haciendo más que copiar la tecnología que ellos desarrollan para ganar ventaja militar.

En palabras de Shanahan,

"Las empresas de propiedad estatal representan 5 billones de dólares de la economía china. La tecnología desarrollada en el sector civil se transfiere directamente al militar. A eso se suma el robo sistemático de tecnología estadounidense, que facilita que desarrollen más rápidamente tecnologías emergentes".

Tras estas declaraciones, Google lanzó un comunicado en el que afirmaban no estar trabajando con el gobierno chino:

"Trabajamos con el gobierno de Estados Unidos, incluyendo el Departamento de Defensa, en muchas áreas, incluyendo la ciberseguridad, el reclutamiento y la asistencia sanitaria".

Sin embargo, la colaboración entre Google y el Ejército de EE.UU se resintió notablemente después de que una rebelión interna de los empleados de la compañía obligara a Google a renunciar a un contrato para el desarrollo de inteligencia artificial militar, el famoso 'Proyecto Maven' que tras eso acabó recayendo en la compañía fundada por el creador de Oculus Rift, un reconocido 'trumpista' que critica que Silicon Valley no colabore más estrechamente con el Pentágono.

Imagen | Junta de Jefes del Estado Mayor de los EE.UU

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