La historia de la fotografía que salvó la vida de un hombre fijándose en lo más banal: un maletero

La historia de la fotografía que salvó la vida de un hombre fijándose en lo más banal: un maletero
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La fotografía tiene una función social, nos cuenta cómo ven los demás el mundo. Y en algunas ocasiones, sirve para salvar la vida de una persona. En esta ocasión hemos reencontrado una historia muy repetida en su momento y que se ha vuelto vital con un tuit. La historia de un fotógrafo veterano, Jerry Ayres y del joven periodista Mark Winne. Ellos descubrieron en la carretera un coche que buscaba la policía con una mano asomando por el maletero.

Es una de las fotografías más curiosas y desconocidas de la historia del fotoperiodismo. No la verás en los libros, pero en redes sociales la han rescatado para todos los lectores que quieran disfrutar de una historia real que parece sacada de una película de los hermanos Coen. Y hemos encontrado hasta las crónicas de la época.

La salvación de Gary O. Collier

A finales de los años setenta el mundo no se parecía en nada a lo que hoy conocemos. No existía internet, no había móviles, el gps solo estaba en la imaginación de los militares… Aun así, dos periodistas fueron capaces de encontrar en medio de la autopista interestatal de Birmingham, en Alabama, que mide más de 700 km, a un solitario Dodge que circulaba con una mano asomada por un hueco del maletero. Ni siquiera hoy parece posible lograr semejante hazaña, a pesar de todos los avances.

Para conseguir la famosa imagen, tuvieron que incumplir todas las normas de tráfico de ayer y de hoy. El piloto, el veterano fotógrafo Jerry Ayres pidió a su copiloto que sujetara el volante y tomó las 10 fotografías que más tarde darían el aura de verdad a la historia: la parte trasera de un viejo Dodge Polara y una mano asomando.

Todo comienza cuando llega a la policía la noticia de que hay un coche circulando por la autopista de la ciudad de Birmingham, en el estado de Alabama. La particularidad de los avisos, lo que hizo que la noticia volara como la espuma por las comisarias de la zona, es que dicen que se ve una mano en el maletero. Y la autoridad no sabe cómo encontrarlo en una carretera con más de 700 km de longitud.

Los avisos llegan a la sede del periódico 'The Birmingham News'. Y los dos periodistas que hemos nombrado, Mark Winne y el fotógrafo Jerry Ayres, deciden salir a la busca y captura del coche. Solo tienen tres datos: está en la autopista, es un viejo Dodge Polara beige y una mano asoma por el maletero. Lo que se dice buscar una aguja en un pajar.

Mark Winnie y Jerry Ayres Mark Winnie y Jerry Ayres

Decidieron salir con una radio conectada a la policía, tal como hacía Weegee en sus tiempos. Era la única forma de tener noticias más o menos actualizadas de un coche que parecía invisible. Durante horas recorrieron la autopista y como sucede en las películas, justo cuando decidieron retirarse lo vieron.

Un viejo coche, conducido por una mujer, llevaba el maletero semiabierto y por él asomaba una mano que se movía. Así que avisaron a las autoridades y le siguieron. En aquellos momentos estaban viviendo una de las situaciones más peligrosas de sus vidas. Y lo mejor que se les ocurrió fue hacer fotografías.

Las fotografías del coche

Según cuentan ellos mismos en el vídeo que enlazamos, estuvieron persiguiéndoles durante 30 minutos. Nada más verles, decidieron que había que culminar el trabajo. No era una historia fácil de creer si no estaba documentada.

No figura por ningún lado la cámara que utilizaron, aunque se conserva el sobre de revelado. Eran los años de la Nikon F2 y la Canon AE-1, dos máquinas legendarias. Desconocían si los que iban en el coche eran peligrosos, si tenían armas. Pero tiraron de profesionalidad e hicieron las fotografías. Están hechas con un 35 mm o un 50 mm, por lo tanto, estaban bastante cerca de los delincuentes.

Gary Collier Una de las fotografías del reportaje

Como podéis ver en las imágenes que dieron la vuelta al mundo, los disparos los hicieron justo detrás del coche. Con el ruido de la carretera sería imposible oír el obturador. Pero es que llegaron a salir por la ventanilla, con el coche en marcha, para lograr la fotografía.

Cuando los malos de la historia se dieron cuenta, se desviaron. Y ese fue uno de sus errores, pues entraron en un barrio residencial y los policías, avisados por ambos periodistas, bloquearon las calles con sus coches y descubrieron lo que pasaba.

Enseguida sacaron a los tres que iban en el coche y les obligaron a abrir el maletero. No era una broma, ahí estaba Gary O. Collier. Lo más sorprendente, es que después del tiempo que llevaba dentro, de los gases del tubo de escape, y de alguna que otra herida, lo único que pidió es un cigarrillo.

Detuvieron a tres personas: Joseph Fendley, de 27 años; a su tío Wilburn Fendley, de 49 años, y a la conductora Robin Green, de 24 años. ¿El motivo? Llevaban a Gary O. Collier encerrado en el maletero, un secuestro en toda regla.

Gary Collier Wilburn Fendley

La víctima les conoció en un bar la noche anterior y le robaron 350 dólares (unos 1400 dólares en la actualidad). Le golpearon, le apuñalaron y decidieron meterle en el maletero con la intención de rematarle. Estuvo más de 14 horas encerrado mientras escuchaba cómo iban a ser sus últimas horas.

Gary Collier Gary Collier saliendo del maletero

Con esfuerzo pudo sacar la mano y pedir auxilio a los coches que circulaban alrededor. Nuestros reporteros fotografiaron todo el rescate desde el primer momento, demostrando, como decía Robert Capa, que la fotografía sale adelante si estás cerca.

Wilburn Fendley, el mayor de los tres, fue exculpado, pues no participó en el robo. Lo más curioso de esta historia es que no se supo nada de la pareja. En ninguno de los periódicos de la época, ni en las crónicas que se escribieron después, vuelven a aparecer los nombres de los secuestradores. Seguro que terminaron en la cárcel.

Gary Collier La noticia original

Las imágenes se publicaron en todo el mundo, desde Japón a Alemania. Fueron los quince minutos de fama de los reporteros. Al final era una historia de unos desconocidos. No eran famosos ni tampoco hubo sangre.

Tan pronto como sonaron sus nombres, se olvidaron. Sin embargo, es un ejemplo perfecto de una noticia bien narrada con unas fotografías documentales, con la única obsesión de informar.

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