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Al universo le faltaba la mitad de su materia, y los bariones eran los culpables

Al universo le faltaba la mitad de su materia, y los bariones eran los culpables
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Se suponía que la materia oscura, esa misteriosa sustancia presente en todo el universo, era el gran componente que se podía encontrar entre las distintas galaxias, pero los científicos andaban escamados: el modelo tradicional de nuestro universo indicaba que debería haber el doble de materia oscura de las que las observaciones permitían calcular. ¿Dónde estaba el resto?

La respuesta no estaba en la materia oscura, sino en los bariones, partículas que conforman un gas difuso y caliente pero no lo suficiente para ser captado por nuestros telescopios de rayos X. En lugar de eso, los dos equipos de investigadores encargados de explicar el misterio tuvieron que acudir a una ocurrente solución.

Tenía que haber algo ahí, pero nadie era capaz de mostrarlo

Los investigadores del Instituto de Astrofísica Espacial en Orsay, Francia (dirigidos por Hideki Tanimura), se unieron a los de la Universidad de Edimburgo (dirigidos a su vez por Anna de Graaff) para aprovechar el fenómeno llamado Sunyaev-Zel’dovich.

Bariones

Este efecto ocurre cuando la luz que quedó libre tras el big bang atraviesa ese gas caliente. A medida que esa luz se va propagando, golpea a electrones de ese gas, dejando una pequeña estela en las microondas cósmicas, esas fotografías que tenemos del nacimiento del cosmos.

El satélite Plank logró crear un mapa de ese singular efecto en el universo observable, pero los restos de ese gas entre galaxias son tan difusos que las manchas oscuras que causan son demasiado leves para ser vistas directamente. Lo que hicieron los equipos de investigadores fue estudiar pares de galaxias que estuvieran conectadas por esos "cordones de bariones", y tras filtrar allí esos mapas creados por el satélite Plank se logró que las hebras se mostraran por fin.

Al compilar datos sobre cientos de miles de pares de galaxias se encontraron pruebas de esos filamentos gaseosos entre las galaxias, siendo entre tres y seis veces más densos que la materia normal del universo. "Todo el mundo intuía que tenía que estar ahí, pero es la primera vez que alguien —y dos grupos a la vez, nada menos— consigue detectar algo de forma concluyente", explicaba Ralph Kraft, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics in Massachusetts.

Vía | New Scientist
Más información | ArXiv
En Xataka | El LHC vuelve a ponerse en marcha dos años después: en busca de la materia oscura

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