Hay otro ganador en la gran crisis energética que ha provocado la guerra de Ucrania: Marruecos

Hay otro ganador en la gran crisis energética que ha provocado la guerra de Ucrania: Marruecos
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La inestabilidad internacional puede revalorizar determinados elementos de un país o incluso el papel de ciertos estados. La crisis energética, por ejemplo, ha situado a España en una posición clave gracias a sus seis plantas de regasificación, con las cuales Europa puede reducir notablemente su dependencia energética de Rusia. Además, gracias a ellas Marruecos puede recibir gas a través del oleoducto Magreb-Europa, evitando así un problema en su suministro energético después de que Argelia cerrara el grifo a finales de 2021.

Oportunidades en tiempos de crisis. Por otra parte, el reino de Mohamed VI también ha adquirido gran importancia en estos momentos debido a la crisis alimentaria y de los fertilizantes, ambas relacionadas: en 2021, el país africano aumentó en un 105% la extracción de fosfatos en el Sáhara Occidental, elemento clave para la industria alimentaria. En palabras del Middle East Institute, el estado alauita podría convertirse en el “guardián del suministro alimentario global”.

Guerra en el mercado de fertilizantes. La invasión rusa de Ucrania, además de afectar a la producción y distribución de cereales a nivel mundial, ha provocado que los países occidentales hayan impuesto una serie de sanciones a Rusia, lo cual ha tenido consecuencias en el mercado global de los fertilizantes, pues Moscú es uno de los principales exportadores de este tipo de producto. Todo ello ha contribuido a agravar la crisis alimentaria global, y los países occidentales, al igual que en el caso de la energía, están buscando reducir la dependencia de Rusia. Ahí se sitúa Marruecos.

Las reservas marroquíes, una alternativa. Debemos recordar que los fosfatos son fundamentales en la producción de fertilizantes ya que incrementan la capacidad de retención de agua del suelo cultivado. Y Marruecos posee, en su propio territorio y en las regiones ocupadas del Sáhara Occidental, el 70% de las reservas de fosfatos de todo el mundo, según el US Geological Survey: con ello, la UE, cuyo 30% de reservas de fertilizantes proviene de Rusia, podría reducir su dependencia del Kremlin. Y en Rabat lo saben.

Un Sáhara Occidental muy provechoso. Marruecos, cuarto país exportador de fertilizantes a nivel global, conoce su potencial y está dispuesto a aprovecharlo. Así, según el Western Sahara Resource Watch, el reino alauita aumentó un 105% la extracción de fosfatos en territorio saharaui. Ahí se ubica, de hecho, la mina de Bucraa, gestionada por la OCP (Office Chérifien des Phosphates) que aporta en torno al 20% de la exportación de fosforita nacional. Por otra parte dicha compañía, de propiedad estatal, tiene previsto incrementar en un 50% la extracción de fosfatos en los próximos 4 años, tal y como reveló la publicación Middle East Eye el pasado mes de agosto.

El optimismo en Rabat preocupa en Argel. Evidentemente, Marruecos no busca únicamente paliar la crisis alimentaria y enriquecerse: también quiere obtener el liderazgo del continente: la OCP cuenta actualmente con doce sucursales distribuidas en diversos países africanos con el objetivo de mejorar la producción agrícola y los resultados están siendo muy buenos. La relevancia marroquí amenaza directamente los intereses de Argelia, aliada histórica de Rusia, que se ha quedado algo sola tras el giro español respecto al Sáhara Occidental pero que aún tiene mucho que decir. No en vano más de la mitad de todo el gas que exporta va hacia Europa, y ya ha firmado acuerdos con Italia y Francia para aumentar el suministro gasístico hacia ambos países.

Imagen: (Camión fertilizador / Pixabay)

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