El arma que está probando la Fuerza Aérea de EE. UU. se dedica, literalmente, a freír drones potencialmente peligrosos

Thorap
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No todos los drones son inofensivos. Los pequeños dispositivos para uso lúdico en los que pensamos muchos de nosotros cuando oímos hablar de un dron no reflejan en absoluto las capacidades que tienen los drones para aplicaciones profesionales o militares.

Algunos drones con vocación profesional pueden transportar cámaras para topografía y sensores LiDAR, e incluso depósitos de varias decenas de kilos de peso en los que, entre otras opciones, es posible introducir los fluidos que se utilizan para fumigar cultivos y grandes plantaciones.

Los drones que se utilizan en el ámbito militar son aún más ambiciosos. De hecho, pueden ser tan voluminosos y tener una capacidad de carga tan elevada que en este ámbito suelen ser identificados como vehículos aéreos no tripulados. Y, como podemos intuir, pueden transportar varios misiles con el propósito de permitir la destrucción de objetivos de forma remota.

Solo en Madrid el sistema antidrones de la Policía Nacional neutraliza todos los días una media de tres vuelos no autorizados

No obstante, no hace falta que nos fijemos en los drones militares para identificar el peligro potencial que puede entrañar uno de estos dispositivos. Si se utiliza mal incluso un pequeño dron doméstico puede poner en peligro a otras personas.

De hecho, solo en Madrid el sistema antidrones de la Policía Nacional neutraliza todos los días una media de tres vuelos no autorizados que tienen la capacidad de poner en peligro real el espacio aéreo. Afortunadamente hay muchas formas de combatir los drones que son potencialmente peligrosos.

Uno de los recursos que tiene la Policía Nacional para neutralizarlos son unos rifles fabricados por HIKVISION que emiten una señal capaz de impedir la comunicación entre el dron y el control remoto, así como el funcionamiento del GPS. Como podéis ver en esta fotografía publicada por la Policía Nacional en su cuenta de Instagram, su aspecto intimida.

 

La solución de las Fuerzas Aéreas estadounidenses es mucho más agresiva

Y es comprensible que sea así. En el ámbito militar, como he mencionado unas líneas más arriba, un dron puede representar una amenaza muy seria y poner en peligro la vida de muchas personas. Especialmente si incorpora algún tipo de proyectil.

Por esta razón con frecuencia para neutralizarlo no basta con impedir la comunicación entre el dron y la estación de control remoto; es necesario dañarlo para evitar que pueda llevar a cabo el lanzamiento de un proyectil. Y esto a menudo implica destruirlo.

Para conseguirlo es posible utilizar proyectiles convencionales, pero en la práctica resulta muy difícil impactar sobre un dron que puede tener un tamaño muy comedido, y que, además, se suele desplazar a una gran velocidad. Por esta razón el arma electromagnética diseñada por el laboratorio de investigación de las Fuerzas Aéreas estadounidenses que podéis ver en las dos imágenes que ilustran este artículo recurre a una estrategia diferente.

Thor 2

THOR (Tactical High Power Operational Responder), que es como se llama este dispositivo, emite un haz de microondas de alta potencia que, al igual que los dispositivos antidrones convencionales, interrumpe la comunicación entre el dron amenazador y la estación de control remoto. Pero no es en absoluto lo único que hace.

Además, según sus creadores, es capaz de dañar los circuitos electrónicos de los drones sobre los que actúa, haciendo imposible que permanezcan en el aire y puedan lanzar algún tipo de ataque. No obstante, para lograr su propósito no necesita prolongar la emisión de las microondas. Según las Fuerzas Aéreas consigue neutralizar los drones atacantes en solo un nanosegundo, por lo que su destrucción es prácticamente instantánea.

Imágenes | U.S. Air Force

Más información | The Air Force Research Laboratory

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