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El blockchain va más allá de las criptomonedas: esta empresa lo usa para verificar la calidad del aceite de oliva virgen extra

El blockchain va más allá de las criptomonedas: esta empresa lo usa para verificar la calidad del aceite de oliva virgen extra
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Que una botella de aceite tenga el sello "virgen extra" no es baladí. Para que un aceite sea considerado virgen extra tiene que cumplir, principalmente, con dos requisitos: tener una acidez inferior o igual a 0,8º y que, tras una cata, la mediana de defectos sea cero y la mediana de frutado sea mayor que cero. Luego hay otros requisitos químicos, pero están pensados para detectar fraudes y mezclas con otros aceites.

El sello es una garantía de que el "oro líquido" es, efectivamente, virgen extra, pero CHO, una empresa con sede en Túnez y uno de los mayores productores de aceite de oliva del Mediterráneo, ha querido ir un pasito más allá. ¿Cómo? Implementando blockchain, en concreto, la cadena de bloques IBM Food Trust que ya usan supermercados como Carrefour y empresas como Nestlé.

Del molino a la mesa

Terra Delyssa

CHO ha implementado blockchain en Terra Delyssa, cuyo precio es de 8,97 euros el litro, para permitir al consumidor final conocer todo el recorrido de su aceite. En IBM explican que la empresa documentará todo el proceso de producción, desde los campos en los que crecen los olivos hasta el camino que hacen para llegar a las tiendas, pasando, por supuesto, por los molinos en los que se procesa el aceite.

La idea es que los usuarios puedan escanear un código QR impreso en la etiqueta de la botella desde su smartphone para acceder a la cronología de su botella de aceite, que incluirá hasta fotos de los campos y de las instalaciones por las que pasó el producto . Este proyecto ya está en marcha en la cosecha actual, así que cabe esperar que las botellas que se vendan próximamente lleguen con el código QR ya impreso.

Como ya sabemos, cuando un dato entra en una cadena de bloques es inmutable y descentralizado, pero eso no quiere decir que el sistema sea perfecto. Podría subirse una foto falsa o decir que un producto ha pasado tal proceso cuando realmente no lo ha hecho, es decir, hay que garantizar que el dato inicial sea bueno. Para ello, explican en Axios, "CHO confía en sus propios tests, además de en análisis de terceros realizados a cada lote de aceite producido".

En el caso de España, hubo cierta controversia cuando la OCU alertó en 2018 que 20 de las 41 marcas analizadas que vendían aceite de oliva virgen extra vendían, realmente, aceite virgen, ergo de una categoría inferior. Alegaba la OCU que había "defectos en el olor o en el sabor", pero las patronales del sector contraatacaron, diciendo que había "irregularidades en cuanto a la toma de muestras" y que "desde el primer análisis de enero hasta el dirimente, de septiembre, han pasado muchos meses y es normal que el producto se haya deteriorado en olor y sabor".

El café y el vino también se han sumado al blockchain

Cafe

El caso del aceite Terra Delyssa es nuevo, pero no es el único del sector alimentario. La cadena de bloques Food Trust de IBM también ha llegado al café a través de la plataforma Farmer Connect. Entre las empresas que la han implementado están Beyers Koffie, la Federación Colombiana de Cafeteros, Itcho, Jacobs Douwe Egberts o Volcafé. A través de la app Thank My Farmer, los usuarios podrán rastrear los granos de café hasta el agricultor que los cultivó.

Por otro lado, Bodegas Riojanas, una de las empresas vinícolas más antiguas de España fundada en 1890, se asoció en verano de 2019 con Blockchain Wine para implementar Tatoo Wine, una cadena de bloques de vinos. Como sucede con el aceite y el café, el usuario podrá conocer todos los detalles de una botella de vino, hasta el punto de, según el presidente de la empresa, Santiago Frías, "ver cuántas horas lleva la botella en el restaurante", así como las variedades de la uva, información de las barricas, climatología de la vendimia, etc.

De acuerdo a un estudio del Food Marketing Institute de los Estados Unidos en 2018, los consumidores quieren saber cuanto más, mejor, acerca de los alimentos. Tanto que, de acuerdo al mismo estudio, el 75% de los consumidores estarían dispuestos a cambiar una marca por otra si esta le ofrece información más detallada del producto, más allá de la propia etiqueta física. Por ponerlo en contexto, en 2016 la cifra era del 39%, según Label Insight.

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