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Gracias a Steam te comportas como un jugador histérico a la puerta de su tienda

Gracias a Steam te comportas como un jugador histérico a la puerta de su tienda
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Ya se acercan. Os hablo de las rebajas de Steam de verano, ese momento en que corres como un loco a comprobar tu cuenta corriente para intentar medir el impacto del ataque de Steam a tu bolsillo. Crees que puedes escapar de su embrujo, que las noticias que copan las portadas de tus páginas favoritas no son suficiente reclamo para caer en la tentación, pero eres la perra de Gaben y te va a dar lo tuyo, muy fuerte.

Esta es una historia real que le pasó al amigo de un amigo que vive en Arkansas. No Arkansas centro, más arriba. ¿Conoces el enlace de la autopista con varios puentes uno encima de otro, así en plan dibujos animados? Pues en el de abajo del todo, entre ratas e inmundicia. Él aprendió la lección y no sufrirá lo que experimentaremos nosotros, porque ahora es sabio, y pobre.

Steam cambió mi vida (la suya, la suya)

Era una mañana tranquila que anticipaba un día soleado, los rayos se filtraban por el estor de la oficina y Rodolfo ya estaba pensando en el momento de llegar a casa para jugar a la flamante videoconsola de 600 dólares que acababa de lanzarse al mercado y había comprado el mes anterior. Él era un tipo de consolas porque el PC estaba muerto y BLA, BLA BLA...

Pero navegando por internet en vez de hacer su trabajo encontró algo que le sorprendió. Las noticias del día anterior se acumulaban en su lector de feeds y todas hablaban de algo llamado las Rebajas de Steam, mostrando juegos de pocos meses de vida con porcentajes sobrevolando en sus cabezas.

Aquello era el paraíso, una locura que, decían, duraría varios días a cada cual más espectacular. Rebajas de juegos que no había probado nunca, viejas glorias que seguían perdidas entre las cajas de la mudanza y ese título que vio una vez recomendado en YouTube mientras se preguntaba con el ceño fruncido cómo alguien podía pagar por semejante bazofia.

Él no tenía PC, era usuario de un Mac que sólo utilizaba para leer el correo, trabajar y subir fotos de mozas en tetas a Twitter con un nombre de cuenta igual de original que su idea. Pero claro, con lo que se podía ahorrar con esas rebajas algún día podría comprarse un ordenador en condiciones con el que jugar.

No era mala idea así que se lanzó a buscar las mejores ofertas. El primero que encontró era un juego que ya tenía en consola, pero estaba con un descuento del 75% y además regalaban una banda sonora y unas postales digitales. Son 15 dólares de nada, así que para adelante.

Luego vio otro que le llamaba la atención, pero este sólo estaba al 50% y creía recordar que alguien había comentado en internet que ese tipo de oferta no era recomendable, que había que esperar. ¿Pero y si se le olvidaba? ¿y si el día siguiente tenía el jefe pegado al cogote? No podía arriesgarse a que su mujer le pillase gastando más dinero en videojuegos ese mes, así que era ahora o nunca. O eso creía él. 20 dólares y con DLC incluido. Menuda ganga. ¿Requisitos mínimos? No sé qué es eso, pero menuda ganga.

Fue entonces cuando vio que también había ofertas para su Mac. ¡Toda la saga Civilization en un pack de 60 dólares! Sí, ese juego que había disfrutado de pequeño al alcance de un click y con todas sus versiones posteriores. Se imaginó instalando el primero y recordando buenos tiempos. Luego saltaría al último, porque tampoco va a jugarlos todos, pero claro, es que la oferta es la que es.

También encontró el juego que había visto en YouTube... ¡a 4 dólares! Pues a lo mejor no estaba tan mal. Si lo recomendada aquél Youtuber famoso con anuncios por todas partes y una camiseta promocional debía ser porque había dinero detrás de aquella promoción. Y todo buen jugador sabe que si te intentan vender un juego con tanto ímpetu es por algo.

Así siguió un par de horas más, porque estaba comprando juegos que disfrutaría durante su jubilación, cuando tuviese un PC a la altura de semejantes ofertas. Qué feliz iba a ser, qué dicha poder contar con todas esas maravillas por sólo 200 dólares.

Así terminó su jornada, llegó a casa y se dispuso a instalar Steam en su MacBook sólo para percatarse que ya estaba instalado. Ah, sí, lo hizo aquella vez que alguien regalaba códigos de Steam en Facebook como si fuesen caramelos. Mira, dos de los juegos que había comprado ya los tenía de esa vez y no los había iniciado nunca. Menos cosas para instalar.

Porque claro, no se iba a poner a instalarlos todos de golpe, de aquí a su jubilación aún quedaban 20 años y muchos no le interesaba probarlos ahora. En pleno proceso le llegó un mensaje al móvil: "El pago de su recibo de internet no ha podido realizarse". Mierda, era hoy, y aún quedaban 10 días para volver a cobrar.

Steam Sales
La mala suerte se cebó con él y como el mes pasado también tuvo problemas con la compañía telefónica le cortaron la línea en ese preciso instante. Vaya, ya es mala suerte, justo cuando su primera compra estaba al 92% de la instalación. Bueno, pues a probar ese que ya tenía instalado, que tenía buena pinta.

No funcionaba. No entendía nada, ese sí era para Mac pero, ah, iba a ser aquello de los requisitos mínimos. Pues vaya. Por suerte tenía un hombro sobre el que llorar sus penas, pero el apoyo le duró lo que tardó su pareja en intentar llamar a su madre para contarle lo cansada que estaba de las tonterías de su marido.

Aquello derivó en lo que todos estáis pensando, con ella poniéndole las maletas en la calle y quedándose con el portátil, que además era suyo. Rodolfo salió por la puerta entre lágrimas, pero no todo iban a ser malas noticias. Ya quedaba un día menos para su jubilación, y mira todo lo que tenía para disfrutarla.

Guía para no ser otro Rodolfo y aprovechar las rebajas de Steam

Dejémonos de coñas y vayamos al lío. Si no son tus primeras rebajas de Steam probablemente ya estarás curado de errores y espanto, pero si es la primera vez que te vas a sumergir en esta oleada de descuentos capaces de dejar tu cuenta temblando, aquí tienes algunos consejos para sobrevivir a la marabunta de juegos que se avecina.

Lo primero que debéis hacer es descargar Enhanced Steam, una extensión para Chrome, Firefox y Opera que nos permitirá mantener un seguimiento de las ofertas, los juegos que estamos esperando y conocer los precios mínimos de cada uno. Si ha estado más barato, puede volver a pasar por ese descuento.

En esa misma línea os recomendamos dos opciones más. La primera de ellas es la página de Steam Sales Tracker, con un seguimiento al minuto de todas las ofertas ordenadas por porcentaje de descuento y la posibilidad de loguearnos con nuestra cuenta de Steam para ver los descuentos de nuestros juegos deseados.

Rebajas Steam

La otra es la propia aplicación de Steam para móviles, una herramienta muy útil para recibir notificaciones en el teléfono de los descuentos de nuestra lista de juegos a comprar y la posibilidad de realizar la transacción sin tener un ordenador delante. El sistema de notificaciones también funciona por correo electrónico, así que si preferís esa opción podéis ver toda la información en la página oficial.

Sobra decirlo pero es recomendable ponerse un límite de gasto y tener a mano tu lista de juegos deseados. Si te animas con un juego que no esperabas comprar o supera tu presupuesto, asegúrate de que ese es el precio mínimo que tendrá durante las rebajas o espera a las próximas en otoño o finales de año.

Tened en cuenta que más allá de todas las rebajas que veáis, las imprescindibles sólo son las que entren dentro de la oferta diaria, la oferta flash o la oferta de la comunidad. No es que sea improbable que acaben teniendo un mayor descuento, es que nunca se ha dado el caso.

Si os encontráis con un juego cuyo mayor descuento es del 50%, no es una oferta de las anteriormente mencionadas, estáis en el último día de rebajas y lo queréis para ayer... compradlo. Pero hacedlo sin olvidar que al día siguiente otras plataformas como GOG podrían realizar una contraoferta por menos precio y las próximas rebajas pueden acabar consiguiendo que os tiréis de los pelos.

Como diría Kara Thrace, buena caza.

En Xataka | Cinco lecciones que Steam nos ha enseñado en diez años de historia

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