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Por qué las redes sociales ayudan a la adopción animal pero también la complican: así es llevar una protectora en la era de Internet
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Por qué las redes sociales ayudan a la adopción animal pero también la complican: así es llevar una protectora en la era de Internet

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Mientras refrescas tus redes sociales, te encuentras un tweet o un post con una historia de lo más triste: "Este perro ha sido abandonado y maltratado, necesita un hogar URGENTE, es cariñoso y muy tranquilo", acompañado de la foto más mona, enternecedora y lacrimógena que hayas visto. Pero a los minutos, haciendo scroll aparece otro anuncio igual con otro gatito, luego de nuevo otro perro y así hasta que te hartes.

De repente parece que el mundo es un lugar lleno de animales que necesitan amor URGENTE. Si antes podías observar esos ojos afligidos que buscan cariño solo cuando visitabas la protectora de tu ciudad, ahora está en tu móvil poniéndote de frente todas esas historias tristes que hacen que te decidas (quizás) a adoptar.

Una de las cosas que más ha promovido Internet es la sensibilización en temas sociales, desde el feminismo o la movilización al voto hasta el trato a los animales en las industrias cárnicas. ¿La adopción de animales también ha cambiado gracias a esta concienciación? Hablamos con las propias protectoras para que nos expliquen cómo ha evolucionado después de la aparición de las redes sociales.

Más difusión no significa más adopción (no siempre)

Según nos dice la lógica, a cuanta más gente llegue el post de un animal que necesita adopción, con RTs y recompartidos, más posibilidades existen de que alguien en alguna parte quiera adoptarlo que si tan solo lo mueves de boca a boca a un número limitado de personas de tu alrededor. Pero la realidad es que el aumento de difusión no siempre va de la mano del aumento de adopción.

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Alberto administra la protectora Pro Animales Carballiño en Ourense junto a otras dos compañeras, la cual cuenta con 14.553 seguidores en Facebook actualmente. Crearon la página casi a la par que la propia protectora, en 2012, y de media pueden tener entre seis y siete personas interesadas por un mismo perro cuando lo exponen en las redes sociales.

Alberto advierte un efecto "burbuja": reciben muchos mensajes pero luego cuando los posibles adoptantes ven sus cuestionarios pre-adopción bastantes se quedan en el camino. "Algunos cuando leen la cantidad de preguntas que hacemos o no volvemos a saber nada de ellos o nos dicen: «Pues con tantos requisitos no vais a sacar ningún perro», y lindezas de ese tipo", nos explica el voluntario.

"Hay muchos que buscan con sus comentarios en nuestra publicación ponerse ‘medallitas’ de Facebook, pero quién realmente se interesa, te escribe por privado, sin hacer mucho ruido y te dice: «Me he enamorado de él/ella, ¿podríais informarme de cuál es el procedimiento de adopción?». Y a partir de ahí, todo es muy fácil. No entramos a valorar el tema del ‘lavado de conciencia’. Si comparten la publicación y así llegamos a más personas, bienvenido sea".

"Algunos cuando leen la cantidad de preguntas que hacemos o no volvemos a saber nada de ellos o nos dicen: «Pues con tantos requisitos no vais a sacar ningún perro», y lindezas de ese tipo"

Antuà Blonde, voluntario en La Protectora de Mataró, con 383.843 seguidores en Facebook, también nos expone el gran abismo que hay entre la gente que contacta y la que luego adopta de verdad: "A través de las redes sociales (mensajes directos, sin tener en cuenta las preguntas vía comentarios), podemos estar hablando de la recepción de unos 40 mensajes diarios (entre Facebook, Twitter e Instagram). En total 1.200 mensajes mensuales. Vía correo nos llega una media de 50 emails, por lo que sumamos 1.500 mensajes más. En cuanto a la atención telefónica, podemos llegar a gestionar (entre los diferentes centros que tenemos), una media diaria de 80 llamadas diarias, por lo que al mes serían unas 2.400 llamadas atendidas. Quizás un 3% sí están contactando directamente para interesarse por la adopción de un animal, esto sería unas 150 personas al mes".

protectora mataro

La Protectora de Mataró está en funcionamiento desde 1971, ha pasado desde "el boca a boca", a anuncios en la radio, vía mailing y ahora las redes sociales: "A medida que nos hemos ido adaptando a las nuevas tecnologías, también se ha podido crecer exponencialmente en cuanto al servicio de recogida de animales abandonados que gestionamos para los ayuntamientos", nos explican los voluntarios, "los refugios eran completamente diferentes a lo que son ahora y el volumen de animales que se gestionaba también, era bastante inferior".

¿Qué significa esto? Aunque la difusión de Internet ha ayudado a que la adopción aumente también sube el volumen de trabajo: más llamadas de avisos de abandonos, de camadas encontradas o animales maltratados. En el caso de La Protectora de Mataró el número de adopciones fluctúa según los ayuntamientos con los que estén trabajando, por lo que en sus registros se ven bajadas al dejar de ser su competencia o subidas al incorporarse a otros. Antuá asegura que desde 1971 efectivamente el número de adopciones ha aumentado "porque ha crecido la consciencia de la adopción frente a la compra de animales (aunque, todavía, un gran número de usuarios prefieren comprar)".

La pega de Antuá es que "también ha aumentado la venta ilegal de animales en canales específicos, se ha abierto un gran abanico de comunicación que abarca a millones de usuarios, no sólo a nivel local, sino también nacional e internacional".

"Por ley, la compra y venta de animales entre particulares está prohibida. Esto se está dando en páginas de "segunda mano", como puede ser Milanuncios, Vibbo e incluso hemos llegado a ver en Wallapop. Hay usuarios que nos lo notifican a través de nuestras redes sociales y enviándonos enlace a dicha venta".

Hablamos también con La Lliga protectora d'animals i plantes de Barcelona, con 29.717 seguidores en su página de Facebook, protectora que existe desde 1944, y con página de Facebook desde 2014.

Alba, voluntaria de la protectora, nos cuenta que su forma de difundir los animales en adopción ha ido cambiando conforme las nuevas tecnologias han ido apareciendo. De entre sus redes sociales "la que mejor funciona es Facebook, pero Instagram también es una buena forma de difusión".

También concuerda con las anteriores declaraciones: "No siempre que se difunda mucho un post significa que más gente se interese, depende de cada caso en concreto, hay animales que son más complicados que otros". En resumen, es usual que la gente contacte para adoptar, pero que finalmente la adopción se realice, no tanto.

Se puede ver por los datos que nos han dado desde su protectora que las redes sociales no han sido un factor que haya impulsado un crecimiento en las adopciones.

"Seguramente sí que habrá aumentado", explica la voluntaria refiriéndose a las adopciones desde 1944 hasta ahora, a pesar de no tener los datos a mano, "ya que la gente cada vez se va concienciando mucho más a adoptar y no comprar, pero en los últimos años es muy variable".

"Es difícil decir que las adopciones aumentan o disminuyen ya que depende de muchos factores, entre ellos el tipo de animal en concreto, si entran muchos cachorros seguramente estos se adoptaran pronto y en su lugar podrán entrar otros, pero si entran muchos animales senior o con problemas de comportamiento o de salud su adopción cuesta más, por lo tanto no podrán entrar tantos animales".

Cuando quieres adoptar pero el animal está a kilómetros de distancia

Internet no entiende de barreras físicas, un post puede llegar a cualquier parte y eso puede ser un problema para una protectora: dejas de actuar en local a expandir tu radio de acción a otras comunidades autónomas, o incluso fuera del país. Inevitablemente, los gastos crecen a la par.

Pro Animales Carballiño, por ejemplo, trabaja con rescatistas alemanas, inglesas, holandesas, belgas, francesas, austriacas y hasta finlandesas. En estos casos es necesario un gran desembolso para el transporte del animal que a veces no pueden afrontar, a no ser que el adoptante colabore. A nivel más nacional, en ocasiones utilizan sus propios coches particulares para llevar el animal hasta donde esté el futuro adoptante, que puede ser Cantabria, León o Madrid, sin contar en la propia Galicia donde actúan.

"Ha aumentado el alcance geográfico de las noticias que la protectora cuelga", asegura Azahara, voluntaria en la protectora El Arca de Noé, en Córdoba (con 18.710 seguidores en Facebook, 10.431 en Twitter y 3.285 en Instagram), "suelen contactarnos de fuera de la provincia para adoptar y por supuesto que es algo positivo, aunque implique más trabajo".

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Si dar en adopción a un animal ya implica un desembolso en gastos veterinarios, pienso, medicinas, cirujías, revisiones.... Ahora hay que sumarle el transporte.

Una de sus vías de financiación es Teaming, una plataforma muy usada entre las protectoras de animales para que la gente pueda contribuir con un euro al mes para ayudar con los gastos. El lado positivo es que la difusión que se alcanza con las redes sociales ayuda de forma paralela a la financiación: "Gracias a ellas y el email, a parte de nuestra propia web, mucha más gente puede informarse de las distintas formas que tenemos para poder colaborar, así como de los eventos que realizamos", nos cuentan los cordobeses.

Las historias tristes venden: cuanta más pena provoque, a más gente llegará

No es descubrir la rueda decir que las historias emocionales son las que más nos mueven a compartir algo. Los mismos vídeos virales que vemos una y otra vez en nuestras timelines nos demuestran que el detonante que hace que un vídeo o una foto llegue a miles de personas es la emoción: reencuentros enternecedores, historias inspiradoras o desgracias en alguna parte del mundo. Las historias con protagonistas peludos funcionan igual.

Pro Animales Carballiño lo ha visto con su propia experiencia a medida que ha ido construyendo su base de seguidores en Facebook: "Si se ve el estado precario del animal los posts van a tener un alcance muy superior a aquellas en las que se ve a los animales en perfectas condiciones. Es la realidad: la gente se queda con imágenes de enfermedades como leishmania, sarna, o heridas causadas por peleas con otros perros. Un video de un perro aullando (como el caso de Popeye) hace que todas las alarmas se enciendan y se centre la atención en esa publicación. Los sorteos, sin embargo, no hacen el efecto deseado".

El caso de Popeye (ahora Zeus, con su nueva familia) al que se refiere Alberto es una de sus publicaciones más populares, con un alcance de 145.000 personas en cuestión de una semana.

Si las publicaciones de historias tristes son las que mejor funcionan, ¿esos animales necesariamente son más adoptados que "los sanos"? Los voluntarios responden que "una vez que explicas bien cómo puede ser el futuro una vez adoptad@, la gente reflexiona y se da cuenta de que es una decisión que no se debe tomar a la ligera".

En La Lliga protectora d'animals i plantes de Barcelona se percataron de lo mismo en sus respectivas redes sociales: "Una historia triste hace que la gente le de más pena y genera más "público" pero esto es un arma de doble filo, hay que tener mucho cuidado, adoptar un animal por que te da pena no es una buena decisión".

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En la protectora El Arca de Noé la historia se repite: "Hemos notado que normalmente la gente reacciona más a noticias tristes o dramáticas, pero no utilizamos ningún tipo de estrategia a este respecto. Contamos la situación de los animales que tenemos en adopción tal cual es".

Al fin y al cabo, la idea de las redes sociales es llegar a cuanta más gente mejor, quizás ese perro con una historia triste detrás no solo logrará que lo adopten, sino que además la cuenta de Facebook engorde un poco su número de seguidores. Ahí entra cómo quiere jugar sus cartas cada protectora.

"Una historia triste hace que la gente le de más pena y genera más "público" pero esto es un arma de doble filo, hay que tener mucho cuidado, adoptar un animal por que te da pena no es una buena decisión"

"Se difunden más, tienen más interacciones y tienen más visibilidad. También la gente suele colaborar más con ellos. Con respecto a la adopción de estos animales, no hay un porcentaje más alto de adopciones realmente de lo que puedan tener los animales 'sanos'. Tenemos animales con historias dramáticas o casos que son complicados porque han quedado con lesiones permanentes que, aunque han tenido mucha repercusión e interés, siguen estando en adopción. Algunos llevan años con nosotras".

En El Arca de Noé nos dicen que para conseguir que sus posts lleguen a más gente tienen un pequeño truco. Se dieron cuenta de que los fines de semana los post tienen menos repercusión: "Por ello enviamos noticias vía mail y actualizamos las redes sobre todo entre semana".

Vida con perros, en cambio (con 20.664 seguidores en Facebook, 34.240 en Instagram y 27.312 en Twitter), tiene una posición tajante al respecto: "Nosotros intentamos ser serios, dar buenas fotos y no vender lástima por dignidad hacia los perros", nos cuenta Rene, voluntario de la misma.

"No me gusta dar perros en adopción por lástima, creo que no es digno para el animal y negativo a la larga, pues la gente con lástima suele malcriar los perros y los problemas llegan a la larga".

Esta asociación sin ánimo de lucro que existe desde 2013 en Madrid resalta que, aunque la difusión por redes funciona, tampoco es su "la vida principal". A falta de números que mostrarnos, aseguran que aunque sus seguidores hayan crecido las adopciones han ido a menos. "No sabemos si porque hay más asociaciones o porque se adopta menos", concluye, "pienso que mucha gente intenta adoptar pero su mentalidad es de comprar".

"Ahora si publicas un perro que tenga que ver con un maltes, yorkie, chihuahua, las solicitudes llueven, llegan a acosarnos y es hasta desagradable".

Según hemos podido ver, la presencia de las protectoras en las redes sociales no ha sido un un factor significativo en el aumento o disminución de la adopción animal. Simplemente ha cambiado. Ha abierto puertas a más facilidades pero también a más complicaciones. Aún así, algunas protectoras siguen teniendo una visión optimista sobre el futuro donde la concienciación sobre la adopción crezca, de la misma forma que ha crecido en otros ámbitos sociales.

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