Francia sabe que el coche eléctrico es, de momento, cosa de ricos. Así que tiene un plan para solucionarlo

Francia sabe que el coche eléctrico es, de momento, cosa de ricos. Así que tiene un plan para solucionarlo
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Francia está pagando la gasolina a 1,84 euros de media. Sin descontar la ayuda gubernamental de 15 céntimos/litro que se tomó como referencia durante el lanzamiento de la subvención española, allá por el mes de abril. Con estos precios. Llenar un depósito medio de 55 litros cuesta a un conductor francés 101,20 euros.

Por un 1,20 euros menos, Emmanuel Macron quiere que un conductor francés pueda tener un coche eléctrico. Su plan: que las rentas bajas puedan acceder a vehículos completamente eléctricos con un pago de 100 euros al mes. Una medida de la que se viene hablando desde hace tiempo en el país galo pero que ha vuelto a poner encima de la mesa el ministro delegado de cuentas pública, Gabriel Attal.

Durante una entrevista el pasado domingo, una de las promesas que Emmanuel Macron hizo durante su campaña electoral volvió a ponerse encima de la mesa: "una oferta asequible de vehículos eléctricos (...) estableciendo mecanismos de arrendamiento para acompañar a los hogares más modestos", en palabras del presidente recogidas por La Tribune.

Objetivo: llegar a los menos pudientes

La popularización del coche eléctrico parece esencial para conseguir el objetivo de que Europa sea neutra en emisiones de CO2 en el año 2050. Para ello, antes dejarán de venderse vehículos de combustión y la futura normativa Euro 7 ya obligará a los fabricantes a electrificar fuertemente sus productos.

El problema es que los eléctricos siguen siendo caros a ojos de la ciudadanía. Aunque se está subvencionando su compra (en Francia se entregan ayudas directas de hasta 6.000 euros para los coches de menos de 47.000 euros y de 2.000 euros para los de menos de 60.000 euros), sus ventas siguen siendo insuficientes.

El objetivo es incluir a las rentas más bajas en el mercado del coche eléctrico y, para ello, Macron apuesta por una fórmula de leasing en el que el ciudadano pague los 100 primeros euros de la cuota y el Estado sufrague lo restante. Una fórmula que debería contemplar una opción de compra al final del contrato.

De momento, eso sí, no se ha establecido cuál será el tope máximo de dinero que podrá adquirirse, ni si deberán contar con algún requisito específico o cuál será la cantidad limitante de dinero que entra en el hogar.

Más allá del dinero

Además de la informaciones que llegan desde Francia relativas a las declaraciones del presidente y su ministro Gabriel Attal, los medios del país apuntan a que ya existe la posibilidad de hacerse con algunos vehículos eléctricos por precios iguales o muy similares a los que se pretende con esta medida.

Firmas como Dacia, Renault o Fiat ya tienen modelos como el Spring, el Zoe o el 500e que se mueven en un leasing de un centenar de euros de valor. Son productos que se mueven en 230, 313 y 320 kilómetros de autonomía según ciclo WLTP.

Aunque las ventas de eléctricos son mayores en Francia que en nuestro país (se vendieron 162.167 unidades completamente eléctricas en 2021 por las 23.690 unidades españolas), uno de los problemas es que las rentas más bajas tienen un menor acceso a enchufes privados donde cargar sus vehículos y los arriba mencionados ofrecen pocos kilómetros disponibles para una clase social que ocupa un mayor número de puestos presenciales.

Fabien Neuvy, del Observatorio Cetelem del Automóvil, en palabras recogidas por La Tribune, señalaba a que "las personas modestas a menudo se han visto obligadas a salir de los grandes centros urbanos para alojarse, y conducen mucho”. Y recalcaba que la corta autonomía es "un freno importante para los habitantes de la ciudad que no tienen un garaje a su disposición".

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