Qualcomm tiene claro por dónde pasa el futuro de los chips: no por los smartphones, sino por los coches

Qualcomm tiene claro por dónde pasa el futuro de los chips: no por los smartphones, sino por los coches
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Cuando de trazar su futuro se trata Qualcomm tiene claro que uno de los nichos de negocio más prometedores está en las carreteras. Paso a paso, dólar a dólar, proyección a proyección, [la firma estadounidense](conocida por los Snapdragon) parece prestar cada vez más atención a los chips para vehículos y los dispositivos conectados. A principios de año incidía ya en el valor de la diversificación, en primavera dio un paso clave al hacerse con la compañía sueca Veoneer y a lo largo de los últimos meses ha mostrado su apuesta por el coche autónomo y alcanzado acuerdos con grandes fabricantes del sector.

The Wall Street Journal (TWSJ) acaba de desgranar algunos datos que completan el retrato.

Una parte ínfima aún, pero con buenas proyecciones. Ese es grosso modo el resumen de lo que representan los ingresos procedentes de la rama de la automoción. Los datos divulgados por TWSJ son claros. Si bien supusieron apenas el 3,2% de los ingresos generales del trimestre que finalizó en junio, a años luz del 56,2% que aglutina la telefonía, la tendencia y expectativas son positivas.

Llega con ver la hemeroteca. A finales del año pasado la compañía estadounidense estimaba que los ingresos vinculados con la automoción sumarían 3.500 millones de dólares en 2026 y 8.000 millones en 2031. Hace solo unos días esas proyecciones eran sensiblemente más optimistas y apuntaban, respectivamente, a aproximadamente 4.000 y 9.000 millones de dólares.

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Decisiones y pasos que marcan una apuesta clara. No todo son cifras. A lo largo de los últimos meses la empresa ha dado pasos que apuntan a su interés en el sector. Aprovechando el marco del CES 2022, en enero anunció el Snapdragon Ride Vision System, solución de software para vehículos autónomos, y en el último año ha llegado a acuerdos con Cariad, del Grupo Volkswagen, Renault o Mercedes-Benz. Entre sus clientes se incluyen fabricantes como General Motors o Stellantis NV.

“El reto para nosotros en el negocio de la automoción es cómo conseguir la combinación adecuada de dónde invertir y cuánto invertir”, confiesa el jefe de finanzas de la firma, Akash Palkhiwala a TWSJ. Quizás el mayor movimiento de los últimos meses haya sido la compra por 4.500 millones de dólares de la sueca Veoneer Inc, proveedor de tecnología automotriz. En la operación se incluía su negocio de software de conducción autónoma Arriver, en el que se plantearía gastar 200 millones anuales.

“Una oportunidad tremenda”. Esa es la idea que transmite Palkhiwala al diario neoyorquino. “Tenemos que invertir con mucha antelación a los ingresos y eso es lo que hemos estado haciendo. La oportunidad para nosotros en el lado de los ingresos es tremenda y estamos entusiasmados con la previsibilidad que esto trae a nuestro negocio”, señala el directivo de la compañía.

La división de chips para automóviles, reconoce, representa “un negocio importante” para la compañía, que trabaja para monetizar tecnología como la asistencia avanzada al conductor o el sistema de tablero digital a través de ofertas de software y hardware.

El contexto, fundamental. Como ocurre a menudo, ampliar el retrato, prestando atención al marco, ayuda a entender mejor las tendencias. La decisión de Qualcomm llega en un contexto bien definido que se caracteriza por dos claves: una escasez de chips que en 2021 favoreció que sus fabricantes y la automoción estrecharan lazos, lo que ha llevado también a compañías como Intel o Nvidia a ahondar en el sector; y la desaceleración en el mercado de los smartphones.

Algunos fabricantes han reconocido un descenso sensible en el envío de dispositivos y según los datos de International data Corp durante el trimestre comprendido entre abril y junio el movimiento de unidades retrocedió casi un 9% en comparación con el año anterior. Samsung ha advertido también de una caída en la demanda de chips para smtarphones. La desaceleración no es homogénea —las ventas de teléfonos de más de 900 dólares repuntaron un 20% en la primera mitad del año, según Counterpoint Research— y responde probablemente a la inflación o los confinamientos en China.

Imagen de portada | Qualcomm

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