Tras años de misterio, al fin sabemos qué mató a Bruce Lee: el agua

Tras años de misterio, al fin sabemos qué mató a Bruce Lee: el agua
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Un estudio reciente ha señalado a un consumo excesivo de agua como la causa de la muerte de Bruce Lee. Las circunstancias que habrían propiciado esta muerte habrían sido singulares, pero exactamente ¿cómo es posible morirse por beber demasiada agua?

La muerte de Lee. El 20 de julio de 1973 el actor y experto en artes marciales Bruce Lee fallecía en Hong Kong a la edad de 32. La autopsia indicó que la causa de la muerte fue un edema cerebral, es decir, una acumulación excesiva de agua en el cráneo. Esto aumenta el volumen del cerebro y con ello la presión, lo cual resulta potencialmente mortal.

El problema es que la autopsia se quedó ahí, sin profundizar más en qué pudo causar ese edema. A falta de certezas, la muerte de Lee se convirtió en uno evento repleto de misterio. El fallecimiento tenía todos los ingredientes para generar un mito.

Casi 50 años después, un equipo español de investigadores, analizando distintas pistas de la época ha postulado una hipótesis sobre lo que acabó con la vida de Bruce Lee. Haber consumido más agua que la que su cuerpo era capaz de procesar, la hiponatremia.

Una cuestión de equilibrio. La posibilidad de sufrir esta intoxicación por un consumo excesivo de agua llama la atención. Y lo cierto es que la hiponatremia es extremadamente rara en personas jóvenes y saludables. La hiponatremia se produce cuando la cantidad de sodio en nuestro cuerpo es baja con respecto a la cantidad de líquido en éste.

El problema es que se consume más de lo que se puede procesar, y esto puede ocurrir bien porque consumimos demasiado bien porque nuestro cuerpo pierde la capacidad de procesarlo. La ingesta de agua necesaria para que una persona joven y saludable alcance estos niveles es pantagruélica. Deportistas y otras personas en entrenamientos exigentes son las personas más proclives a consumir volúmenes excesivos de agua.

La cantidad exacta puede variar dependiendo de muchos factores. Puede darse porque consumamos una cantidad muy alta de agua en un periodo breve de tiempo o por un consumo alto y sostenido durante varias horas. Se estima que los riñones pueden eliminar entre 0,8 y un litro de agua a la hora.

No toda el agua viene en botella. La cantidad de agua que se recomienda beber al día a personas adultas y sanas ronda los tres litros. Mientras no los consumamos de una sentada (o al menos en un periodo breve de tiempo), esto está bastante lejos de los niveles de intoxicación.

Lo que a menudo se olvida es que esta cifra no solo se refiere al agua que consumimos como tal, sino que incluye el agua que ingerimos a través de alimentos y otras bebidas. Frutas, verduras, caldos… pero también arroces, carnes y pastas. La concentración de este líquido puede variar, pero está presente en casi todo lo que consumimos.

Problemas para vaciarnos. Pero no siempre nuestro sistema funciona correctamente y a veces nuesto cuerpo pierde la capacidad de procesar este líquido. Algunos fármacos (y otras sustancias como la hormona vasopresina, o el MDMA o éxtasis) pueden dificultar este proceso por ejemplo.

Algunos medicamentos como los opiáceos o somníferos también pueden acabar causando este tipo de problemas. Curiosamente, los medicamentos diuréticos pueden reducir el sodio de nuestro cuerpo y con ello disminuir su ratio con respecto al líquido en nuestro cuerpo.

Un cocktail de circunstancias. Diversas de estas circunstancias confluían en el caso de Lee, uno de los motivos por los que el equipo de investigadores ha señalado en esta dirección. El ejercicio y el consumo de marihuana de Lee podrían haber hecho que Lee consumiera más agua de la que resultaría recomendable. A esto cabría añadir una dieta pobre en elementos solubles.

A esto habría que añadir el consumo de algunas medicaciones diuréticas y opioides y la posibilidad de problemas en sus riñones en forma de insuficiencia renal aguda.

Los peligros del monóxido de dihidrógeno. El agua tiene sus riesgos, pero en personas saludables el mayor peligro que implica es el ahogamiento. Sin embargo ninguna sustancia es inocua, por mucho que sea uno de los ingredientes clave de la vida en nuestro planeta. Quizá sin embargo la historia que mejor nos habla de la necesidad de mantener el ojo crítico ante nuestra percepción de los riesgos es la del joven que recopiló (exitosamente cuenta la historia) firmas para la prohibición de este líquido. Entretanto, recordemos mantenernos hidratados.

Imagen | tee2tee

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