Patreon: así es el nuevo (micro)mecenazgo en Internet

Patreon: así es el nuevo (micro)mecenazgo en Internet
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Donar a gente que hace cosas que te gustan un euro o más para que siga haciéndolas. Es el mejor resumen de Patreon, una plataforma en la que "blogueros, youtubers, escritores, artistas, intérpretes" pueden pedir a Internet aportaciones para que su proyecto y su dedicación sean sostenibles.

¿Suena extraño? No, en esencia es el mismo proceso que cuando comprábamos un fanzine: dar una cantidad a cambio de unos contenidos, con la peculiaridad de que todo el mundo puede acceder a ellos. Se trata de recompensar el trabajo a la gente.

"Calla y toma mi dinero"

¿Cuántas veces has querido hacer esto en Internet? ¿Cuántas veces has escuchado o visto algo tan genial que quieres arrojar dinero a la pantalla, aunque sea un inexistente billete de un euro? Eso es Patreon.

Y su origen se remonta a hace un par de años en San Francisco, de la mano de uno de esos músicos de los que no has oído hablar: Jack Conte. Conte llevaba años intentando buscar una manera de vivir de su música sin pasar por los canales tradicionales. Y también planteándose por qué no existía una fórmula estándar para donar dinero al instante a los creadores de Internet que le gustaban. De ahí nace Patreon.

El vídeo de arriba le costó 10.000 dólares a Conte. Una cantidad que no fácil de recuperar en visionados de Youtube, no digamos ya que le dé para vivir o, mejor todavía, que le permitiese producir más vídeos con robots cantando y tocando instrumentos. Conte le pidió ayuda a Sam Yam, compañero de la universidad, a la hora de montar "algo parecido a Kickstarter, pero para artistas".

Yam, experto en crear empresas de Internet, ayudó a Conte a poner en marcha Patreon. Sí, se trata de mecenazgo, de aportar una pequeña cantidad de dinero en proyectos -normalmente promocionados por los propios creadores, que ya cuentan con una base de fans-.

Proyectos que van desde la educación a la danza, desde atención médica para niños hasta ilustradores. Un combo de ONG y comunidad de artistas, en el que las donaciones fluyen poco a poco, y no hace falta alcanzar los objetivos para recaudar. Son un ideal, no una cifra necesaria.

Y esa es la principal diferencia con el resto de las plataformas de crowdfunding: Kickstarter, Verkami o Goteo son plataformas pensadas para recaudar una suma que haga factible un único proyecto. Patreon se centra en permitir que un creador de contenido pueda producir constantemente.

Un cambio de mentalidad

La idea es arriesgada: en Kickstarter, salvo el umbral mínimo, uno paga a cambio de hacerse con un producto, servicio o similar. En Patreon, lo que se le pide al donante es que apoye a los creadores. Que sea un mecenas. Que contribuya a que su autor favorito de lo que sea pueda seguir mostrando su labor a todo el mundo. No a ser "dueño" de ese trabajo.

Vultures Un ejemplo, este ilustrador te manda los archivos de imagen. ¿Los quieres impresos? No estás pagando por eso.

Dos años después, las cifras no son para tirar cohetes, ni rompen enormes récords que den titulares. Patreon el año pasado sólo podía titular que había más de un millón de dólares en movimiento al mes (de los que Patreon se queda el 5%). Eso te lo hace un Kickstarter de éxito -no la plataforma, sino un proyecto concreto- en una noche. Incluso el doble.

La novedad no está en las cifras, ni en el proyecto en sí, sino en dos ideas: que los creadores reciban una retribución por su trabajo en un mundo virtual acostumbrado al todo gratis; y agradecer y sentirte parte de algo. Ideas que comparte Víctor Manuel Martínez, el redactor-jefe de Anaitgames.com.

Se trata de una página española que, tras una década dedicada a escribir sobre videojuegos de forma diferente, decidió dar el salto para hacer la web sostenible. Y llevan meses superando su objetivo básico (4.500 dólares), con unos 600 "patrones" de media. "Para nosotros es un éxito", recalca Martínez.

El futuro del micromecenazgo

Algo que podría normalizarse y extenderse. "Veo un futuro", prosigue Martínez, "en el que el micromecenazgo se normalice. En el que los internautas den 10 ó 15 euros al mes a 10 ó 15 medios o artistas distintos". Una especie de suscripción múltiple y variable, con la particularidad de que "todo el mundo puede acceder a ello, paguen o no. Pero en el siglo XXI no sé hasta qué punto se puede limitar ese acceso"

Con un plus añadido, el de generar una relación más directa entre la comunidad y los creadores. Fue una de las principales ventajas que ofrecía Kickstarter: sentirte parte del proceso e interactuar en el desarrollo de algo. En Patreon también sucede, según Martínez: "sería un poco tonto pensar 'aunque paguen, vamos a tratarles igual', hay un plus de responsabilidad. Antes sólo respondíamos ante nosotros mismos y ahora ante gente. Tampoco ha cambiado la relación con la comunidad porque siempre hemos crecido poco a poco, para conocerles mejor". Pero sí puede entenderse como algo positivo desde ambos lados de la barrera.

Para el lector, supone implicarse de una forma más directa. Para los que allí escriben, supone una forma de garantizar una cierta independencia y otro nivel de discurso. Aunque al final, sea una forma de "pasar el cepillo, un cepillo súperavanzado del siglo XXI, pero es pasar el cepillo en la iglesia".

Es una de las principales críticas que reciben los participantes en Patreon: que están pidiendo limosna por algo que debería estar retribuido. "Sí, lo ideal sería que hubiera algún tipo de ente cósmico que nos financiara todo para no depender de corporaciones o gobiernos (lo de los videojuegos es una mezcla extraña de las dos cosas). Que todo esto viniera de manos de un mecenas mágico y anónimo. Pero creemos que ofrecemos algo que tiene un valor, por diversos motivos que explicamos en la página del Patreon, y nos gustaría recibir una compensación económica. La mejor solución es pedir dinero a la gente que nos lee".

¿Quién se dedica a Patreon?

Patreoncategorias Casi la mitad de los creadores que acuden a Patreon son youtubers.

Las categorías principales ofrecidas por Patreon limitan un poco el alcance de lo que se mueve ahí dentro: hay gente diseñando juegos y puzles, instrumentistas que suben a vídeo o audio sus recitales, escritores que piden dinero por pieza o periodistas dispuestos a buscar la ayuda del público para "ese" reportaje que ningún editor te financiaría jamás.

Es algo pequeño, todavía, donde muchos ni siquiera consiguen sus objetivos. Una comunidad pequeña (Patreon hablaba hace un año de unos 125.000 patrones) que no puede sostener una ruptura total con los modelos existentes. Pero no viene a sustituir a los grandes medios o los canales habituales -ni siquiera a los de Internet-, sino a ofrecer una alternativa a creadores que en 2015 no ven mucho sentido a las viejas prácticas. Se trata de algo nuevo, el primer paso hacia una mentalidad distinta.

"Por eso las cantidades", concluye Martínez, "son una especie de agradecimiento. Tenemos a 600 personas dándonos 5.000 euros en total. Nos gustaría más que esto se popularizase y tener a 5.000 personas dando un euro cada una: sería más justo, más social, y la manera de que esto se normalice, algo que será mejor para todos. Porque en esas cifras es como cuando compras un disco en bandcamp: el disco está ahí, es gratis, pero lo has escuchado mil veces y quieres decirle al artista que te ha molado. Lo compras más por el agradecimiento y el apoyo que por tener el 'derecho' a tener esos MP3 en tu disco duro". Exactamente el sueño que perseguía Conte.

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