Las otras Nazca: las líneas milenarias que sólo podemos ver desde el aire y que no sabemos explicar

Las otras Nazca: las líneas milenarias que sólo podemos ver desde el aire y que no sabemos explicar
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Cuesta creer que durante miles de años, los habitantes del Perú convivieron con las líneas de Nazca sin prestarles demasiada atención. La mayor parte de quienes se topaban con ellas las identificaban con señales o guías de viaje, y no con las piezas de arte que realmente eran. No fue hasta el advenimiento definitivo de la aviación cuando un célebre arqueólogo peruano, Toribio Mejía Xesspe, pudo describirlas como tales.

No cuesta imaginar su expresión de asombro al verlas por primera vez desde el aire: aquellos dibujos, realizados por la cultura Nazca, expresaban variadas formas antropomórficas y animales, y se extendían a lo largo de centenares de kilómetros. Su escala era incomparable, gigantesca para un cultura que las había diseñado sobre el terreno miles de años atrás. Lo fascinante del espectáculo se suma a su carácter incomprensible: aún hoy, la finalidad y el significado de las líneas está por descubrir.

Es un misterio.

Pero no es el único. El patrimonio de la humanidad en el que se han convertido las líneas de Nazca oculta parcialmente las maravillas de otros geoglifos repartidos por todo el mundo. Más espectaculares y mundialmente conocidas, las de Nazca son sólo otras líneas más dibujadas sobre el terreno por culturas milenarias cuya finalidad es, en realidad, el visionado desde el aire. Provenientes de culturas que no conocían la aviación, a día de hoy siguen siendo fascinantes.

Estos son algunos otros ejemplos.

Los geoglifos del norte de Chile

Algo más al sur de Perú, en el desierto de Atacama, otras culturas decidieron dejar su sello histórico en forma de land art, gigantescas piezas de arte dibujadas sobre el suelo y dependientes de su entorno físico. Aquellos dibujos han pervivido hasta nuestros días, y hoy se pueden contar más de 5.000 geoglifos en todo Chile.

Gigante (Emilio/Wikipedia)
Gigante

La mayor parte de ellos pertenecen a culturas como la inca o la tiwanaku, aunque por lo frecuente y por lo variado de las gentes que habitaron estas tierras antes de la colonización española, su autoría es muy variada. La figura más famosa es la del gigante de Atacama, un extraño hombre de más de 100 metros de longitud dibujado sobre una colina (lo que lo hace fácilmente visible a ras de suelo). Se cree que cuenta con más de mil años de existencia.

Al igual que otras figuras encontradas en Chile, el gigante de Atacama tendía propósitos de medición del tiempo, a modo de calendario. Se pueden encontrar en el valle de Azapa, Tiviliche (un simpático grupo de camellos) o en Chiza, entre otros lugares. Su propósito no es claro: se cree que es una suerte de arte de carácter religioso o que podían servir a modo de señalización de caminos. En todo caso, se conservan aún hoy.

Las extrañas figuras de Kazajistán

Lo remoto de la región en la que se encuentran y lo extraño y poco artístico de su carácter había provocado que la suerte de geoglifos dibujados en el norte de Kazajistán pasaran desapercibidos hasta bien entrado el siglo XXI.

De hecho, la tecnología moderna se convirtió en una aliada indispensable para su descubrimiento: fue Dmitriy Dey, un arqueólogo amateur, quien cayó en la cuenta de las figuras explorando la región de Turgai en Google Earth. El hallazgo fue lo suficientemente interesante como para impresionar a la NASA, que desde entonces ha encargado estudios y fotografías desde el espacio del fenómeno. Las imágenes son de lo más extrañas.

NASA (NASA)
sdad (NASA)
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La característica particular de las figuras kazajas es, primero, lo remoto de su localización: por este desierto en medio de la nada sólo pasaban culturas nómadas, a las que no se creía habituadas a estas formas de expresión de carácter más sendentario. Segundo, su dudosa calidad artística: se cree que su finalidad era práctica antes que expresiva, por lo que no serían exactamente geoglifos. Y tecero, su extensión: más de 800 kilómetros de estructuras circulares y raros dibujos. Una escala casi incomparable.

Hoy se cree que los dibujos (entre los que se cuentan esvásticas) pueden tener más de 8.000 años. Al parecer, su carácter morfológico les permite ser interpretadas a ras de suelo.

Los dibujos ocultos bajo el Amazonas

De forma un tanto singular, la deforestación del Amazonas está contribuyendo a comprender mejor a las culturas que lo habitaron hace milenios.

Durante las últimas décadas, diversos arqueólogos han registrado y estudiado la aparición de geoglifos bajo la maleza. Estos habrían sido diseñados con carácter artístico, funerario, ritual o religioso por los pueblos que habitaron y que manejaron el bosque durante centurias, antes de la colonización española y portuguesa. Visibles desde el aire, tienen semejanzas con otros monumentos de similares características como Stonehenge.

Amazon Geoglyphs (Universidad de Exeter)
Amazon Geoglyphs 2 (Universidad de Exeter)

Este mismo año, un estudio realizado por la investigadora británica Jennifer Watling (empleando drones) reveló una extensión aún mayor de las figuras en el corazón del Amazonas brasileño.

Lo interesante de los geoglifos amazónicos no son sus formas, bastante mundanas, sino lo que revelan sobre nuestro desconocimiento de la historia de la selva. Los dibujos apuntalarían las consistentes teorías de que el Amazonas, como tal, es relativamente reciente y parcialmente cimentado por las culturas humanas que habitaron la región durante centurias. Antes que un enclave prístino y salvaje, antes que un bosque primario, habría sido el resultado de los propios usos de la tierra de sus pobladores.

Un maravilloso artificio, al igual que los geoglifos. De entre todos los citados, quizá estos sean los más fascinantes (por lo que revelan).

Los trabajos del hombre antiguo en el desierto

El último del listado no tiene nada de misterioso: durante centurias, las culturas árabes, repartidas desde Siria hasta la península arábiga, han utilizado gigantescas formas en el suelo del desierto con propósitos de caza. El resultado son impresionantes dibujos que, vistos desde el aire, se asemejan a las líneas de Nazca o de Atacama.

Works1 (University of Western Australia)
Works2 (University of Western Australia)
Works3 (University of Western Australia)

Con una enorme diferencia: mientras los geoglifos americanos sí tienen propósitos artísticos o expresivos, Los trabajos del hombre antiguo, como han sido conocidos secularmente por las culturas locales de Oriente Medio, tienen un cariz práctico (por lo que no serían geoglifos). Algunos pueden llegar a tener más de cuatro kilómetros de extensión, y servían de trampas artificiales (realizados con objetos naturales) para grandes manadas de gacelas locales. Fueron observados por primera vez en 1920 y se cuentan más de 2.000.

Pese al claro cariz práctico de los dibujos, hay teorías acerca de su posible valor social o religioso, lo que les acercaría a los anteriormente citados.

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