En Japón, una oscura superstición sigue clasificando a sus ciudadanos por un atributo genético: su grupo sanguíneo

Hay auténticas teorías sobre el tipo de personalidad de cada japonés en base a su sangre, e influye más en su día a día de lo que aparente

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Esther Miguel Trula

Colaborador

"No creo en el horóscopo, pero". Es la típica idea que podemos oírle a mucha de la gente a nuestro alrededor, e incluso muchos de nosotros nos reconocemos un poco en esas descripciones más o menos generales que nos definen según nuestros signos zodiacales. En varios de los trabajos en los que he estado había alguien que cogía el periódico y le echaba un vistazo a las predicciones de los tarotistas sobre lo que iba a pasarle esa semana. Pero, al parecer, los japoneses pueden ganarnos en supersticiones absurdas.

Uno de los países más desarrollados intelectual y tecnológicamente del planeta lleva casi un siglo obsesionado con catalogar a la gente en función de su grupo sanguíneo. Allí la sangre define quién eres y cómo te comportas, y puede llevarte a sufrir acoso o incluso a perder tu trabajo y tu pareja.

La sangre ha sido algo muy importante para las culturas y los pensadores clásicos desde hace milenios, como bien puede demostrar Aristóteles. Sin embargo, la pasión japonesa por la sangre se disparó en los años veinte. En 1927, el profesor Takeji Furukawa publicó en la revista Psychological Research "Estudio del temperamento a través del tipo de sangre". Sus trabajos no tenían unos fundamentos científicos sólidos, pero eso no impidió que el ejército empezara a elaborar pequeños estudios sobre el "soldado sanguíneamente ideal".

De hecho, el propio Furukawa usó sus estudios para defender que los japoneses debían mezclar su sangre con el pueblo taiwanés. Taiwán era entonces una colonia japonesa y algunos de sus pueblos se rebelaban contra la ocupación. Según sus informes, en torno al 40% de los taiwaneses eran del grupo O, y eso explicaba, a su juicio, su predisposición a la violencia contra los colonos. La solución que proponía: diluir esa sangre a base de matrimonios mixtos.

Eran unos "sangre sucia", como dirían los mortífagos de Harry Potter. O unos "destructores de cultura", que dirían los nazis. Como seguramente ya te habrá picado la curiosidad, estos son los rasgos generales que se atribuyen a cada grupo:

  • Grupo A: reservados y propensos a preocuparse, perfeccionistas y sensibles, como Britney Spears y Adolf Hitler.
  • Grupo O: decididos, seguros de sí mismos, curiosos y perfectos para el deporte, como Elvis Presley o Isabel II.
  • Grupo B: extravagantes, apasionados y librepensadores, aunque con fama de egoístas, como Jack Nicholson.
  • Grupo AB: racionales, distantes y aptos para las artes, como Mao Zedong.
Photo 1547448526 5e9d57fa28f7 Todos comparten una obsesión: la sangre. (Timo Volz)

Esta teoría perdió fuelle en los años treinta, cuando otros investigadores no lograron reproducir los resultados de Furukawa. Hasta que llegó Masahiko Nomi, un periodista sin conocimientos científicos que en 1971 publicó "Entender la afinidad por el grupo sanguíneo" y, a lo largo de esa década, una larga serie de libros sobre la materia.

Y resurgió la flujomanía en el país, con más pulso que nunca. No importó que los expertos desacreditasen sus resultados ni que otros colegas le acusaran de basarse en datos estadísticamente irrelevantes: aquel primer libro y otros como "Humanología del grupo sanguíneo" (1973) hicieron que el público le cogiera el gusto a esas cuatro categorías incompatibles.

La obsesión sanguínea

Desde finales de los años setenta, algunos programas matutinos y periódicos incluyen predicciones según seas A, B, AB u O. Las revistas femeninas tienen apartados específicos sobre personalidad y sangre, es habitual que los famosos hagan público su grupo sanguíneo, y en los cromos de los jugadores de béisbol la sangre aparece junto a su altura o su lugar de nacimiento.

Y la obsesión no ha parado de crecer. Novelas y series de anime cuyo argumento central es la incompatibilidad entre parejas de grupos opuestos, máquinas que venden bolas aromáticas, condones o ropa interior según alguna de estas cuatro categorías, agencias matrimoniales que tienen muy en cuenta si eres AB antes de seleccionarte al candidato ideal... Desde hace tiempo son los propios creadores de ficción los que construyen a sus personajes, también los de las series infantiles, encajándolos en las supuestas características de cada grupo sanguíneo.

Hay videojuegos en los que el tipo de sangre es uno de los factores para elegir el avatar del jugador, y durante años varias redes sociales populares en Asia han permitido a sus usuarios incluir su grupo sanguíneo en el perfil.

UN VISTAZO A...

Es decir, que ese efecto Forer que hace que nos veamos identificados al leer nuestro horóscopo ha dado la vuelta en el país nipón: como descubrieron los investigadores Akira Sakamoto y Kenji Yamazaki en una amplia investigación con datos recogidos entre 1978 y 1988, los estereotipos sobre la sangre habían influido en la construcción de la personalidad de sus sujetos. La teoría se había convertido en una profecía autocumplida.

Eso no la hace más cierta. En 2014, el psicólogo social Kengo Nawata analizó encuestas a más de 10.000 personas de Japón y Estados Unidos y concluyó que el grupo sanguíneo explicaba menos del 0,3% de las diferencias de personalidad entre ellas.

Photo 1785087909986 4a6a6bca932c (jack berry)

Pero la gente cree realmente que estas categorías influyen en su forma de ser y en la de quienes la rodean. Aunque la mayoría de los japoneses dice no creer firmemente en esta teoría, sí reconocen que "algo de razón lleva". En una encuesta a casi 2.900 personas, el 9% respondió que grupo sanguíneo y personalidad están muy relacionados, y casi el 48%, que lo están en parte. El 90% de los ciudadanos del país conoce su grupo sanguíneo y lo tiene en cuenta a la hora de comportarse o tomar decisiones. Es sintomático que en 2011 el ministro de Reconstrucción, Ryu Matsumoto, achacara a su sangre de tipo B las salidas de tono que le costaron el cargo tras apenas una semana.

Por supuesto, la realidad a veces tampoco ayuda a romper con estas creencias. Como se comentó ampliamente después de los Juegos de Pekín de 2008, el oro del equipo femenino japonés de sóftbol se atribuyó en parte a un entrenamiento en el que la posición de cada jugadora se habría decidido según su grupo sanguíneo.

Nosotros, los occidentales, también convivimos con este tipo de ilusiones en nuestro día a día. Sería hipócrita criticar a los japoneses cuando muchos de nosotros hacemos esporádicamente tests de personalidad en redes sociales (¿quién no necesita saber a qué princesa Disney se parece?) y defendemos las personalidades de Jung como si de ciencia se tratase. Pero el problema aparece cuando estos ejercicios de entretenimiento se convierten en algo más serio.

En paralelo, la sangre ya tiene relevo en Asia. Entre los jóvenes surcoreanos, el test MBTI se ha convertido en la nueva gran moda y ha desplazado al grupo sanguíneo, que había sido la manía nacional a principios de los 2000. A Japón ha llegado algo más tarde, pero las búsquedas sobre el MBTI ya superan con holgura a las del horóscopo, y con él han vuelto los viejos vicios: publicaciones en redes que recomiendan no contratar a ciertos tipos de personalidad.

Si nos fiamos de lo que cuentan The Guardian y BBC, hay guarderías del país asiático que dividen a los preescolares en las aulas según su grupo sanguíneo, influyendo desde muy temprana edad en la construcción de la personalidad de los pequeños y, lo peor de todo, fomentando que unos niños acosen a otros. "Bura-hara" es el término con el que se conoce allí la práctica de acosar a alguien por su sangre. Según recogía el diario Asahi, desde los años noventa los B y los AB han escuchado más que nadie eso de "no quiero vivir al lado de alguien así". Y se han dado casos de empleadores que exigen saber el grupo de los candidatos a un puesto, y también de compañías que dividen y reasignan tareas dependiendo de tu sangre.

No hemos encontrado ningún juicio por discriminación según la sangre, con lo que podríamos estar hablando de casos muy puntuales. Pero siendo como es este tema algo ubicuo en su cultura, no parece descabellado que esté influyendo en decisiones de distinto tipo dentro del país.

Imagen | Timo Volz, jack berry, Nguyễn Hiệp

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