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Los próximos atletas tramposos acudirán al dopaje genético

Los próximos atletas tramposos acudirán al dopaje genético
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La lucha contra el doping se ha ido volviendo más eficiente en los últimos años, y la utilización de sustancias que permiten obtener una ventaja competitiva en todo tipo de pruebas deportivas se ha vuelto algo especialmente difícil para los atletas en todas las disciplinas. Sin embargo un nuevo tipo de tecnología podría volver a complicar las cosas: el doping genético.

Lo curioso del caso es que este tipo de dopaje ha surgido no para esa orientación, sino para tratar desórdenes musculares. El gen sintético de estas sustancias permite secretar una proteina específica que normalmente es responsable del crecimiento y reparación de los músculos. Cuando esa proteina se aplica más de lo que normalmente se produciría, el músculo dañado no solo se cura: mejora.

Según el Dr. H. Lee Sweeney, profesor de fisiología en la University of Pennsylvania Medical School y uno de los expertos que ha trabajado en este campo, no solo las personas con lesiones pueden beneficiarse de esta tecnología. Los atletas que están en forma también pueden aprovecharlos. "Las mismas sustancias, introducidas en músculos normales, los harán tener mucha mejor respuesta al ejercicio y entrenamiento, y también ofrecerán mucho mejor respuesta a reparar los músculos si se produce una lesión".

Comienza la era del dopaje genético

Las pruebas realizadas en ratones demostraron que al ser inyectadas con estas sustancias tenían mucha mayor resistencia al ejercicio, y lograron un 15% más de masa muscular. No solo eso: los efectos podrían durar años e incluso décadas. Los investigadores probaron estas técnicas en monos hace 15 años y no han visto que esas mejoras se hayan disipado en este tiempo.

Doping 1

Los especialistas creen que los beneficios son impresionantes, pero temen que este tipo de tecnología provoque una nueva fiebre por el dopaje. De hecho, aunque indican que obviamente se puede usar para tratar lesiones musculares en atletas, donde realmente se utilizará de forma más probable es para el dopaje. De momento el acceso a estos sistemas es limitado, pero los avances prometen que en unos años tendremos métodos precisos para inyectar ese tipo de sustancias en aquellos músculos que queremos reparar... o mejorar.

Sweeney explicaba que aún queda una década para que estas técnicas estén disponibles al gran público, ya que para que funcionen el sistema inmune del atleta debe ser suprimido para que el cuerpo no trate de luchar contra lo que identificaría como un virus. Este es por tanto un proceso peligroso que tardará tiempo en ser perfeccionado, y en los próximos cinco años podrían comenzar las pruebas clínicas en humanos.

Eso hará que aparezca un nuevo reto: el de un test antidopaje genético. Sweeny cree que puede lograrse algo así porque aunque los genes solo se activan cuando interactúan con las células deseadas, el virus circula por el flujo sanguíneo y permanece allí durante meses. Otros expertos como el Dr. Don Catlin, que fue director del Laboratorio Olímpico de Analítica en UCLA, afirman que esos test de doping llegarán pero tardarán tiempo: "las pruebas de dopaje están muy atrasadas en estos momentos".

Imagen | Pete
Vía | NewYork Mag
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