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Lo que el MIT puede enseñarnos sobre los atascos de Semana Santa

Lo que el MIT puede enseñarnos sobre los atascos de Semana Santa
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Hoy es Viernes de Dolores, el día en que comienza la Operación Salida. Y creedme, lo de "Dolores" no es sólo por la Semana Santa. A lo largo de la próxima semana y media miles de personas se dispondrán a (pasar horas, horas y horas en medio de un terrible atasco) disfrutar de algunos días de vacaciones viendo a la familia o realizando alguna escapadita.

Un estudio del MIT acaba de revelar cosas muy interesantes sobre cómo funcionan los atascos y sobre cómo podemos poner nuestro granito de arena para no desperdiciar las vacaciones en la carretera. ¿Y si todo lo tradicionalmente se pensaba sobre el tráfico estaba equivocado?

¿Qué es un atasco?

Un atasco es básicamente un problema de coordinación. Las intersecciones, las incorporaciones, los adelantamientos y los cambios de carril son situaciones difíciles en las que muchos flujos compiten por el mismo espacio. Una vez que conocemos las cuatro maniobras básicas, aprender a conducir es, sobre todo, aprender a leer los códigos, los usos y las prácticas de coordinación.

El estudio de Carlo Ratti y Paolo Santi, del departamento de estudios urbanos del MIT, busca encontrar las mejores estrategias para reducir esos problemas de coordinación al mínimo. Por ejemplo, según su modelo, un sistema que permitiera a los coches comunicarse entre ellos automáticamente transmitiendo su situación, velocidad y dirección permitiría mover más del doble de tráfico que un semáforo normal.

Pero la clave fundamental es que la mayor capacidad del sistema no se debe, como podríamos pensar, a una mayor velocidad de los vehículos. Se debe a crear un flujo más constante basado en una velocidad más baja que permite una mayor coordinación sin aumentar la incertidumbre del sistema.

Cuando menos es más

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Esa es la idea central de estos investigadores. La velocidad óptima no es la velocidad más alta. Los seres humanos tenemos límites atencionales, perceptivos, de reacción y de interpretación. Los entornos reales tienen tanta información que a partir de cierta velocidad es muy difícil que los errores no se acumulen creando atascos. Si no me creen, cojan el coche en plena Operación Salida. No es que las carreteras no tengan capacidad para asumir todo ese tráfico: es que no somos capaces de coordinarnos de forma efectiva. No a las velocidades estándar, en este caso, menos es más.

Pero seguramente lo más interesante es que el impacto de nuestro comportamiento influye mucho la situación en la que nos encontramos. Los heurísticos (atajos cognitivos) que usamos para coordinarnos en la carretera se basan en el comportamiento de los demás. Jugamos con el hecho de que los otros pueden tener información que nosotros no tenemos. O, en este caso, que nosotros tenemos información que ellos no tienen. Frente el 'es que lo hace todo el mundo', ¿quién nos iba a decir que reducir nuestra velocidad es el mejor instrumento para ir más rápido? (2007).

Imágenes | Daniel R. Blume, Carlos Luna

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