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El 'Blue Monday' no es el día más triste del año, pero debería serlo

El 'Blue Monday' no es el día más triste del año, pero debería serlo
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Lo habréis escuchado: hoy es el Blue Monday, el día más triste del año. #BlueMonday es trending topic y la tristeza ha ocupado todas las conversaciones de desayuno. También habréis visto muchos artículos diciendo que no, que hoy no es el día más triste del año. Este no es uno de ellos.

Porque sí, en cierta forma, estamos haciendo de caja de resonancia de una gigantesca campaña de publicidad. Y no, hoy no es el día más triste de año. Pero debería serlo y os explicamos por qué.

No, hoy no es el día más triste del año

El Blue Monday, el día más triste del año, es básicamente un bulo. La idea nace en 2005, cuando la agencia de viajes Sky Travel lanzó una nota de prensa diciendo que un grupo de científicos de la Universidad de Cardiff había descubierto que los terceros lunes de enero eran los peores días del año.

Bluemonday

Hicieron una fórmula basada en que (1) es lunes; (2) aún no se ha cobrado el sueldo pero ya se ha gastado más de la cuenta en rebajas y navidad; (3) el tiempo atmosférico suele ser malo; (4) ya hemos fracasado en los buenos propósitos de año nuevo; y (5) la motivación está por los suelos. Puede sonar bien, pero no tiene sentido.

El término 'blue monday' es anterior a 2005, desde los años 80 se ha investigado el efecto que los lunes tienen en el humor con diversos resultados (Stone, 1985, Pettengill, 1993). Y aquí empiezan las malas noticias porque a día de hoy, parece claro que existe el efecto 'Gracias a Dios es Viernes' pero no está nada claro que exista el efecto 'Maldito Lunes' (Stone, 2012): los viernes son más felices pero los lunes no son más tristes.

Esto si hablamos de un lunes cualquier de una semana cualquiera. Lamentablemente, lo del lunes más triste no tiene ninguna base científica. Tras la nota de prensa, la Universidad de Cardiff se apresuró a confirmar que el profesor Cliff Arnall (el autor de la fórmula) había sido profesor asociado y que ya hacía tiempo que había dejado de colaborar con la Universidad. Desde 2005, se ha explicado hasta la saciedad que no, que es sencillamente un lunes más. Como también habréis leído por ahí, Dean Burnett en 2012 acuñó una famosa frase sobre este día “[es] acientífico. Pseudocientífico. Uberpseudocientífico. Es un galimatías, un sinsentido, una basura, una porquería y cualquier otra forma educada de decir ‘idiotez’ que se te ocurra”.

Pero debería serlo

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Pero una década más tarde seguimos aquí, desmintiendo una y otra vez que el 'Blue Monday' exista y es posible que precisamente por eso (y sorprendentemente) sí que tenga sentido. Ya no a nivel científico, sino a nivel social: necesitamos días para celebrar la tristeza.

En los últimos años, y cada vez con más fuerza, se ha puesto de moda el pensamiento positivo. Ideas como "Tienes que ser optimista", "No te rindas" o "Siempre positivo, nunca negativo" se han convertido en auténticos mantras de nuestra época. Pero como dice el profesor Jose César Perales, de la Universidad de Granada, el pensamiento positivo tiene problemas serios que por su aspecto simpático y adorable dejamos pasar por alto.

Necesitamos días para celebrar y normalizar la tristeza

"Una parte muy importante de la Psicología popular, de divulgación y de autoayuda está instalada en ‘qué lindo sería el mundo si tú realmente quisieras", nos dice el profesor Perales. Pero, y esto lo añado yo, es una patraña. "El éxito en casi cualquier actividad de la vida depende de hacer y aprovechar predicciones precisas y, casi más importante, de abandonar esas predicciones cuando no son útiles".

Ser positivo cuando no es realista es malo, no rendirse cuando es necesario es malo; ser optimista sin justificación es rematadamente malo. Es más, el 'pensamiento positivo' por irreflexivo y acrítico no sólo es malo: es peligroso. Y, por contra, estar triste cuando tenemos que estarlo es una de las mejores cosas que podemos hacer.

¿Y si celebramos el 'Blue Monday'?

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Es una idea extraña, lo reconozco. Pero hace ya mucho tiempo que este día dejó de ser sólo una campaña publicitaria y ha calado lo suficiente en el imaginario popular para convertirlo sin demasiado esfuerzo en una herramienta que normalice la tristeza y, por extensión, una visión real y profunda de las emociones humanas.

No es ninguna novedad: hay gente que no celebra la Navidad porque el color de Papá Noel lo inventó la Coca-Cola, que boicotea San Valentín porque es un invento de las compañías de las tarjetas de felicitación o que denuncia Halloween porque es parte de un proceso de 'americanización' irrefrenable. Y seguramente estén en lo cierto: pero de ser así, ¿por qué no celebrar un día inventado por una agencia de viajes si es útil socialmente?

¿No merece la pena rescatar el 'Blue Monday' de la pseudociencia y convertirlo en una forma de aprender a conectar con nosotros mismos, en un día dedicado a la educación emocional?

No tenemos demasiadas oportunidad de reivindicar a las personas de verdad. Nuestra cultura cada vez más llena de personajes va alejándonos poco a poco de una sencilla verdad: que sufrimos, odiamos o tenemos envidia porque son la forma en que vivimos la realidad. Negarla, abrazarnos a un positivismo irracional y sin sentido, es la forma contemporánea de negarnos a nosotros mismos. El 'siempre smile' no es más que otra máscara de Carnaval que hace más mal que bien ¿No merece la pena rescatar el 'Blue Monday' de la pseudociencia y convertirlo en una forma de aprender a conectar con nosotros mismos, en un día dedicado a la educación emocional? Es una humilde propuesta. Que paséis un triste lunes.

Imagen | Braiu, Stonebridge
Imagen | Georgie Pauwels
Imagen | jerryfergusonphotography

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