Este sorprendente satélite de contrachapado quiere conquistar el espacio (y sacarse selfies mientras lo hace)

Este sorprendente satélite de contrachapado quiere conquistar el espacio (y sacarse selfies mientras lo hace)
4 comentarios

Se llama WISA Woodsat y es un pequeño cubo de 10 cm de lado que tiene algo muy especial: está hecho con una madera de contrachapado con un tratamiento específico para tratar de que resista las brutales condiciones de su puesta en órbita.

La Agencia Espacial Europea (ESA) integrará una serie de sensores para evaluar el comportamiento del satélite en el espacio, pero además de su interior se desplegará una pequeña cámara para sacar selfies al satélite mientras está en órbita.

Un satélite que se sacará fotos, pero no por presumir

El Woodsat es una creación de Jari Makinen, cofundador de la empresa Arctic Astronautics. El satélite está fabricado de contrapachado —ya hay iniciativas en este sentido, como este proyecto japonés— aunque se le ha hecho un tratamiento algo especial para darle más oportunidades a la hora de soportar las condiciones del espacio.

Las únicas partes que no son de madera en el exterior son unos pequeños raíles de aluminio para poder lanzar el satélite en el espacio, y un pequeño palo selfie extensible que permitirá sacar esas fotos mientras está en órbita.

La idea de sacar selfies no es para "presumir", sino precisamente para estudiar cómo se comporta este material en el espacio y si las condiciones exteriores acaban haciendo que ese material se agriete.

Se espera que el WISA Woodsat ese lance este otoño en Nueva Zelanda desde un cohete Rocket Lab Electron. El satélite contará también con un pequeño chip de radio LoRa para que los radioaficionados puedan hacer el seguimiento, aunque para ello tendrán que pagar 10 euros para construir una pequeña estación de radio terrestre.

Globo

Hace unos días este satélite tuvo un vuelo de prueba: un globo meteorológico lo llevó desde el Heureka Science Center de Vantaa (Finlandia) a la estratosfera, a una altura de aproximadamente 30 kilómetros sobre la superficie terrestre.

El objetivo era analizar sus sistemas de comunicación y la cámara desplegable. El globo explotó tras alcanzar esa altura como se esperaba, y el satélite descendió en paracaidas poco tiempo después. Esa cámara, por cierto, logró tomar una foto justo en el momento en el que el globo estallaba.

Más información | ESA

Temas
Inicio