El huracán Danielle podría dejar al menos una consecuencia inesperada: otra ola de calor en pleno septiembre

El huracán Danielle podría dejar al menos una consecuencia inesperada: otra ola de calor en pleno septiembre
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«Del "hasta el 40 de mayo no te quites el sayo" al "hasta el 50 de agosto no te pongas el sayo"». La expresión es de Duncan Wingen, meteorólogo del Diario de Mallorca, y, aunque posiblemente se quede corto (y el calor no se vaya hasta el 70 de agosto), la verdad es que nos viene como anillo al dedo para entender lo que empiezan a dibujar los modelos predictivos para la semana que viene: un nuevo repunte de temperaturas para mediados de septiembre.

Incertidumbres hasta el último momento. Como llevamos repitiendo estos días, si modelizar ciclones tropicales es complicado, modelizar ciclones tropicales lejos de los trópicos lo es mucho más. Sin ir más lejos, en las últimas horas los modelos señalan que, tras un giro en el Atlántico, el ciclón se movería hacia el este (aunque transformado en una borrasca común).

Los restos de Danielle. Y lo cierto es que del destino de estos restos del huracán Danielle dependerán los próximos días. Algunos de los escenarios más probables nos hablan de una enorme vaguada polar que se internará hacia el atlántico atravesándolo de norte a sur. Como ha pasado durante todo el verano, si esa borrasca permanece lejos de las costas de Galicia y Portugal, lo que podemos esperar es una dorsal encajonada. Es decir, calor. Otra vez, calor.

De hecho, mucho se tiene que pegar la vaguada al oeste peninsular, para que no haga calor en la Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y Cataluña. Es posible que ocurra ese movimiento al oeste, ojo. De hecho, algunos modelos empiezan a plantearlo en serio y sería deseable (porque las lluvias asociadas serían un bálsamo muy necesario) pero el escenario de repunte de temperaturas sigue siendo el más probable. Un escenario que, además, coincidiría con las previsiones mensuales del ECMWF (que daba entre un 90-100% de probabilidad de tener un septiembre más cálido de lo normal).

¿El veranillo del membrillo? Muchos habréis pensado que no es tan raro asociar "verano" y "finales de septiembre" en la península ibérica. De hecho, es típico que a finales de este mes o principios del siguiente haya un episodio de entre dos y cuatro días en el que las temperaturas son más elevadas que en las jornadas previas y que constituye el último coletazo del calor antes de descender a valores mucho más fríos.

Es un fenómeno muy curioso para el que no tenemos una explicación científica verosímil, más allá de que ocurre en una época del año caracterizada por una gran inestabilidad meteorológica (lo que abre la puerta a que haya esos cortos espacios de "buen tiempo"). No obstante, cuando hablo de un nuevo episodio de altas temperaturas no hablo de esto. Es más bien el resultado del proceso de "alargamiento" del calor que llevamos viendo en los últimos años.

Un monstruo decidido a pillarlo todo. Como señalaba hace meses Roberto Granda en elTiempo.es, si nos fijamos en el primer día del año que supera los 30 grados, veremos que desde hace años ese día no hace sino adelantarse. Si en la década de los 60, lo normal era que los 30 grados se alcanzasen en junio, en las últimas décadas ese límite suele alcanzarse en mayo. Este 2022, se alcanzaron el día 10 de mayo, de hecho.

Los mismos datos históricos señalan que el calor también está retrasando su marcha. Aquí la tendencia es menos sólida, pero también se puede ver fácilmente como el calor que antes desaparecía a principios de octubre ha ido retrasando su archa hasta bien entrado el mes. El verano no deja de crecer.

Imagen | TropicalTidBits

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