Muchos NFTs están construidos sobre un castillo de naipes: si la web del servidor deja de estar online, los tokens se rompen

Muchos NFTs están construidos sobre un castillo de naipes: si la web del servidor deja de estar online, los tokens se rompen
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Uno de los argumentos que exponen los defensores de los NFTs es que estos tokens, al estar basados en blockchain, permiten liberarse de las normas de plataformas de terceros. Sin embargo, la dependencia con los mercados donde se adquieren los NFT sigue presente. Hasta tal punto que, como ya se está viendo, muchos de los tokens NFT están dejando de estar disponibles debido a que los servidores de las webs donde se alojan han cerrado.

No ocurre así con todos los NFTs y tampoco se trata de un problema inherente a estos tokens, pero sí una muestra de los distintos problemas que están surgiendo a medida que se populariza esta herramienta. Una mala implementación que puede dejar en nada inversiones de miles de euros.

La gran mayoría de NFTs puede desaparecer los próximos años si las plataformas quiebran

El mecanismo habitual de los NFTs que se venden en plataformas como Niftygateway o Makersplace es apuntar a una URL de internet o un hash IPFS. Normalmente, el NFT apunta a un enlace IPFS mantenido por la compañía donde se compró el token.

Como explica el usuario Jonty Wareing, en el caso de la obra de Beeple vendida a través de Nifty, el token NFT es para un archivo JSON alojado en los servidores de Nifty.

Esto tiene un problema claro y es que en caso que Nifty quebrase, el token perdería su valor ya que no apuntaría a ningún sitio. Y no es algo que se pueda cambiar, ya que es un valor que se establece así durante la creación del token.

Según expone el usuario, todos los NFT que utilicen este sistema estarán anclados a las plataformas donde se vendieron. Y por ende, en caso que estas plataformas desaparezcan también lo harán esos tokens.

Otro tipo de solución es la empleada por Christie's en la obra de Beeple vendida por 69 millones de dólares. En ese caso el NFT apunta a un hash IPFS. El usuario enlaza a los metadatos de este enlace, que son públicos. Unos metadatos que sí están alojados de manera independiente. Sin embargo, los propios metadatos se vinculan a Makersplace. Por lo que, a la práctica, pese a que la solución de los IPFS sería más resistente a los cambios de servidores, todavía deja al NFT ligado a la plataforma en la medida que los metadatos se definen así.

Un hash IPFS que, según describe el hilo, solo continuará mostrando los archivos de metadatos mientras un nodo de la red siga alojándolos. Es decir, en caso que la plataforma de terceros deje de funcionar, el IPFS seguramente también dejaría de hacerlo. Algo que ya estaría sucediendo, pues se han encontrado distintos NFTs con IPFS que ya no están alojados en ningún sitio.

Teniendo en cuenta que muchas de las plataformas de venta de NFTs son pequeñas compañías, es probable que dentro de unos años muchos compradores se lleven una sorpresa si estas empresas acaban cerrando.

Por el contrario, la plataforma OpenSea ha recibido recientemente una inversión de 23 millones de dólares para reforzar su posición como mercados prioritario de NFTs. De consolidarse, los NFTs vendidos a través de ese sitio ofrecerán un extra de tranquilidad a sus usuarios, pero quizás suponga la desaparición de otros mercados rivales. Y por ende muchos NFTs.

Los NFT están experimentado un gran crecimiento en estos últimos meses, pero todavía hay margen para mejorar su implementación. Hoy en día, en muchos casos no se aportan las suficientes garantías. Y eso debería ser un toque de atención importante cuando las cifras que se manejan empiezan a ser tan grandes.

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