A falta de tripulación, buenos son sensores: este es el IBM Mayflower, el barco autónomo (y solar) que quiere cruzar el Atlántico

A falta de tripulación, buenos son sensores: este es el IBM Mayflower, el barco autónomo (y solar) que quiere cruzar el Atlántico
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En 1620 se producía un viaje marítimo muy recordado: el del Mayflower, el barco que transportó a los primeros puritanos desde Plymouth a la costa de Massachussetts.

Aquel barco tendrá ahora un singular sucesor: un proyecto de IBM intentará ahora que el barco autónomo Mayflower cruce el Atlántico sin tripulación pero con un montón de sensores y, esos sí, paneles solares para impulsarlo.

No hay carreteras, pero el reto es enorme también

Los coches autónomos no acaban de llegar a las carreteras, y es evidente que el reto tecnológico era más complejo de lo que esperábamos. Parece que el transporte marítimo sí podría ser un candidato para los sistemas autónomos de navegación, y en IBM ya tienen preparada su apuesta.

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El Mayflower de IBM es un trimarán de 15 metros de eslora y 6,2 metros de manga que está fabricado con aluminio y compuestos de carbono. Pesa cinco toneladas, y su sistema de impulsión está alimentado por paneles solares aunque también tiene un motor diésel auxiliar.

El barco es capaz de alcanzar velocidades máximas de 10 nudos (unos 18 km/hora) y es totalmente autónomo, aunque un equipo de ingenieros supervisará su trayecto desde un centro de control en Plymouth, Reino Unido.

Aunque no hay tripulación humana, el Mayflower cuenta con 50 sensores para la navegación autónoma. Entre ellos hay seis cámaras de visión artificial y un sistema de aprendizaje profundo que permite a la nave identificar y evitar obstáculos, corrientes hostiles e incluso amenazas meteorológicas, pero siempre ajustándose a las normas de navegación internacionales.

En ese enorme grupo de sensores (700 kg de equipos tecnológicos) se encuentran sensores acústicos, de temperatura e instrumentos para tomar muestras de aire y agua. Eso permitirá recolectar datos para el estudio químico del océano, pero también para analizar las corrientes marinas.

El viaje puede no ser tan legendario como el que realizó aquel Mayflower de 1620, pero desde luego si se consigue planteará un nuevo punto de inflexión en el futuro de la navegación marítima autónoma.

Vía | NewAtlas

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