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Mi hijo de 5 años se ha encariñado con un robot en vez de con un perro, ¿y ahora qué?
Robótica e IA

Mi hijo de 5 años se ha encariñado con un robot en vez de con un perro, ¿y ahora qué?

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Ves a tu hijo hablando con un robot de plástico y quizás te venga a la memoria aquella primera mascota con la que convivías de pequeño. ¿Estamos ante la misma experiencia? ¿Hemos perdido algo en el camino o realmente es un paso hacia adelante?

Dicen que "el perro es el mejor amigo del hombre" y que los "niños son como esponjas". No hay muchos dichos acerca de las mascotas robóticas, pero todo apunta a que en un par de décadas existirán frases hechas sobre estos productos y su relación con los humanos.

Tantos cambios en tan pocos años nos hace preguntarnos cómo están evolucionando las relaciones entre humanos y animales, y cuál es el lugar de las mascotas en la sociedad actual. Algunos padres buscan la eficiencia a la hora de educar a sus hijos, mientras que otros pelean por proporcionarles experiencias "reales" y sin tantos estímulos artificiales.

Robot

Un niño nace con una serie de instintos, pero el lenguaje es algo que debe aprender. Puede que en un futuro próximo, unos padres cada vez más atareados decidan ceder esta reponsabilidad a una mascota robot.

En las últimas décadas, la tecnología ha transformado la manera en la que nos comunicamos con otros seres humanos. Aunque es algo revolucionario, el verdadero cambio de paradigma llega con la manera que tiene la tecnología de comunicarse con nosotros.

Mi hijo y su mascota robótica

Bandai revolucionó el planeta en 1996. Millones de niños no iban a ningún sitio sin su Tamagotchi. Pese a ser un gadget un tanto básico, muchos nos encariñamos con ese pequeño círculo pixelado, estableciendo una relación afectiva con él.

Los que crecimos en los 90s estábamos preocupados con alimentar y limpiar a un pequeño círculo pixelado.

Ahora esta experiencia nos parece un tanto arcaica, ya que el mercado de los juguetes electrónicos se ha sofisticado mucho en las últimas décadas. Irónicamente, la gran mayoría tienen forma de animales, con ojos gigantes y formas amigables.

mascotas robot

Muchas familias deciden tener una mascota al mismo tiempo que hay un bebé o niños en la casa. De esta manera, pueden crecer juntos, teniendo contacto y interactuando entre sí.

No pasa lo mismo con las mascotas robóticas. Alberto Valero, Director de BQ Educación, afirma que tienen una edad recomendada de ocho años. Del mismo modo que los animales pueden suponer un cierto peligro, los más pequeños podrían acabar rompiendo o ingiriendo alguna de las piezas de estos juguetes.

Hablando del peligro, la psicóloga Ana Sebastián García cree que el "equilibrio es la clave". Asegura que "hoy en día es difícil socializar" y que los padres tienen una idea de que "la calle es peligrosa", teniendo que recurrir a la tecnología para alcanzar algunas habilidades (sociales sobre todo) que antes hacíamos cara a cara.

"Los robots no juzgan ni presionan esperando una respuesta".

Un estudio realizado por Juan Carlos Cruz Ardila y Yeliza Andrea Salazar para la Universidad Libre Cali avala la gran ayuda que suponen los robots para los niños con autismo, contribuyendo a mejorar las habilidades de expresión y comunicación. Ana Sebastián afirma que de esta manera "se pueden adaptar las pautas e interacciones a la necesidad de cada niño. Los robots no juzgan ni presionan esperando una respuesta".

Imaginación al poder

En el caso de los animales, al final son los padres los que tienen que encargarse de su cuidado. "Con un robot este factor se elimina", afirma Ana Sebastián. La psicóloga cree que los juguetes robóticos no son ni mejores ni peores que los peluches, ya que la clave de todo es la imaginación del niño.

"Si no fomentamos la creatividad, un robot sólo va a servir para aquello en lo que venga programado, igual que el peluche sólo va a servir para abrazarlo o como decoración en la estantería".

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Concluye asegurando que "lo importante es cómo juego y por qué, no con qué. Los juguetes no son los encargados de enseñar a los niños a jugar". Más que comprar uno u otro tipo de juguetes electrónicos, los padres deben preocuparse de fomentar el pensamiento alternativo y la creatividad.

Lo importante es "cómo juego y por qué", no "con qué".

No debemos perder de vista la definición que tiene la RAE sobre mascota, asegurando que es una "persona, animal o cosa que sirve de talismán y que trae buena suerte". Esperemos que esto también aplique a las mascotas robóticas.

Y ahora qué

Las mascotas robóticas ofrecen tanto beneficios como limitaciones a la hora de ser un compañero útil para los niños. Así lo demuestra un estudio realizado por investigadores de la Unversidad de Washington y la Universidad Purdue.

Analizaron a más de 70 niños, de edades entre siete y quince años, observándoles y entrevistándoles mientras jugaban con Aibo (el famoso perro robótico de Sony) y dos pastores australianos.

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Los investigadores descubrieron que los niños veían al robot como un compañero social, de una manera similar a la que veían a los perros. Algunos no querían despegarse del producto de Sony:

"Podría llevar a Aibo conmigo a la escuela y a todas partes".

Aseguran que la parte negativa es que los robots todavía son más "limitados" que los perros a la hora de interactuar con los niños. Los investigadores piden cautela a la hora de comparar estas experiencias tan distintas:

"Los resultados sugieren cautela a la hora de suponer que una mascota robot pueda ser un sustituto eficaz de un animal de compañía. Las políticas sociales que podrían hacer las mascotas robot más accesibles y asequibles deberían sopesarse contra las políticas que hacen que los animales vivos sean más accesibles y asequibles".

Del mismo modo, otro estudio realizado en 2012 por la agencia internacional Latitude (en colaboración con el LEGO Learning Institute y Project Synthesis) afirma que los "niños se enamoran de los robots por su ambigüedad entre lo animado y lo inanimado".

Edith Ackermann, profesora de psicología en la Universidad Aix-Marseille (Francia), asegura que "los bots tienen una forma de ser un tanto alienígena y sorprendente, al mismo tiempo que son lo suficientemente familiares para ser reconocibles y lo suficientemente entrañables para ser nuestros amigos".

Ian Schulte, responsable del estudio, afirma que los robots "no buscan generar conflictos y no destierran a los niños por respuestas incorrectas o pensamientos no convencionales". Además, Schulte cree que pueden ayudarles a ser más creativos:

"Como son lo suficientemente mecánicos, los robots les permiten a los niños crecer y explorar sin tener en cuenta los estigmas sociales que a menudo sofocan el aprendizaje y la creatividad".

Dicho estudio se hizo a escala mundial, y en él se recogen testimonios de diferentes niños. Una niña alemana de 10 años reconoce que "tenía problemas para deletrear. El robot me apoyó y me ayudó hasta llegar al mismo nivel que el resto de mis compañeros de clase".

El doctor Jean-Loup Rault, de la Universidad de Melbourne, cree que las "mascotas reales pronto serán un lujo en un mundo tan superpoblado". Afirma que "puede que suene surrealista para los adultos de hoy en día tener una mascota virtual o robótica, pero podría ser algo totalmente normal para la próxima generación".

Los niños se encariñan con las cosas, sean juguetes, peluches o mascotas robot, y más si estos tienen la capacidad de interactuar con ellos. Es normal que esto suceda, pero hay que recordar que este mercado todavía está en una fase embrionaria. Los padres y niños que hayan apostado o apuesten por estos productos son una especie de beta testers que servirán para corregir errores y anticipar posibles necesidades.

En Xataka | En Japón, los robots AIBO se merecen un funeral

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